Canarias

El comercio de Canarias con el Inglaterra, unidos hasta en la muerte

  • La historia de cómo el capital británico impulsó inversiones y hasta cementerio para sus nacionales en Las Palmas y Tenerife
Las Palmas de Gran Canaria

El arraigo de dirigentes empresariales extranjeros en Canarias generó no solamente un cambio en las costumbres de los isleños sino una apertura a corrientes confesionales. Así, zonas como Santa Cruz de Tenerife, Puerto de la Cruz y Las Palmas de Gran Canaria pudieron albergar cementerios ingleses que fueron empleados por familiares de otros cristianos protestantes, no solo anglicanos, tanto luteranos como evangelistas, entre otros. En este cementerio se enterró por la pandemia de 1850 a la primera esposa de Thomas Miller y a sus tres hijos. Los Miller pagaron de esa forma haber atendido a los canarios sin recursos por la crisis sanitaria de esa época.

El investigador Alexis Díaz Brito, de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Aguas de Canarias, recuerda que "el punto de inflexión que constituyó la epidemia de 1851, se establecieron las bases para el crecimiento posterior en el que participó activamente la colonia británica". Y es que la liberalización comercial que se produjo con la declaración de Puertos Francos de 1852 y la exportación de la cochinilla, hacia Europa principalmente, "favoreció el desarrollo de la colonia europea en la ciudad aunque de manera progresiva; en 1854, aún se mantenía en un exiguo colectivo de 31 personas, dato que aumentó hasta los 48 en el censo de 1860" a pesar de la crisis de la grana acaecida en la década de 1870, "la presencia británica se mantuvo y crecerá merced a un hecho fundamental en la historia de la ciudad: la construcción del Puerto del Refugio en la bahía de la Luz a partir de 1883".

El presidente de la Asociación Canaria de Cultura Marítima, José Juan Rodríguez Castillo, destaca el esfuerzo de instituciones como el Cabildo de Gran Canaria por conservar este patrimonio, "imprescindible para que las futuras generaciones sepan que el mercado canario estaba abierto al mundo y tenía una gran capacidad de empaparse de las cosas buenas que nos llegaban". Antes, hasta 1604, no se permitía a los protestantes ingleses comerciar en España siempre que no se metieran en líos religiosos. La presencia inglesa en Canarias se disparó desde mediados de 1600 por el comercio del vino. Esa tradición estaba relacionada con suministradores de de carbón, talleres navales, astilleros, almacenes y consignatarias como la creada en 1884 por Alfredo L. Jones y denominada The Grand Canary Coaling. A partir de entonces se lanzan Elder Dempster, Blandy Brothers, Wilson Sons, Cory Brothers o Woermann Linnie.

Esas inversiones eran resultado de la llegada desde 1811 de empresarios como Diego Swanston, tras superar una odisea al ser atacado por piratas en Fuerteventura. Swanston se trajo a su primoTomás Miller. "La afluencia de estos individuos y su asentamiento en Las Palmas se debe fundamentalmente a un motivo: la barrilla". Se cultivaba sobre todo en Lanzarote y Fuerteventura y animó a un sector importante de los implicados en el mismo a establecerse cerca de los centros productores. De la barrilla salía jabón natural que se exportaba a Europa.

En 1834 comenzó a construirse en Las Palmas capital el cementerio inglés por aportaciones de Thomas Miller, Samuel Bishop, James y Frederick Manly, Robert Warrand y Clarence Houghton, George y James Swanston, Alexander Cochran, James Wood y George Anstice (entonces vicecónsul británico). Se trata de empresarios portuarios y agrarios dado que el turismo de masas es posterior a 1958. El puerto de Las Palmas estaba desde los primeros momentos del siglo XIX muy bien conectado con las colonias británicas de África, India, Asia y Australia, donde llegaron los primeros camellos procedentes de Canarias. En este cementerio se encuentra los restos de inversores como la Casa Miller, Blandy, Fisher, Park o Pilcher, entre otros, así como de marineros fallecidos en Canarias o alguas isleñas. Entre mayo de 1903 y abril de 1904 se enterrara 13 turistas y seis marineros. No todos son británicos: hay ciudadanos de Israel, Noruega, Alemania y Países Bajos.

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