Canarias

El espacio volcánico de Canarias que inspira a los astronautas

  • La ESA ha reorientado este tipo de entrenamientos hacia la Luna
Las Palmas de Gran Canarias

La isla de Lanzarote seguirá siendo los próximos años campo de entrenamiento de los astronautas, científicos y técnicos de la Agencia Espacial Europea (ESA) en la preparación de sus futuras misiones a la Luna y Marte. Todo eso se tendrá que ensayar primero en la Luna... y mucho antes quizás en Lanzarote, donde los agricultores llevan cuatro siglos cultivando papas, cebollas, legumbres, cereales y sus famosos vinos de malvasía bajo finas capas de ceniza volcánica.

El Cabildo de Lanzarote mantiene un acuerdo con la ESA el acuerdo de colaboración que mantiene con programa de Entrenamiento en Geología y Astrobiología en análogos planetarios. Es decir, Pangaea, por sus siglas en inglés. A la ESA le interesa Lanzarote por el parecido que sus campos de escoria volcánica y coladas y tubos de lava guardan con las condiciones de la Luna o el Planeta Rojo.

En los últimos años, se han ejercitado en el entorno del Parque Nacional de Timanfaya, el volcán Tinguatón y en el tubo de La Corona distintos astronautas de la ESA para aprender a interpretar la geología volcánica y cualquier rastro de vida en esos entornos extremos, entre ellos el actual ministro de Ciencia, Pedro Duque. Hasta el año 2022, la isla será el aula virtual que acogerá el programa de entrenamiento de campo diseñado por la Agencia Espacial en las áreas de astrobiología y geología planetarias con el objetivo de dotar a los astronautas de un conocimiento básico sobre el entorno y los procesos geológicos que se pueden encontrar en otros planetas.

La Agencia Espacial Europea ha empleado la isla para probar robots, herramientas y equipos de comunicación que los astronautas utilizarán dentro de una década en la Luna, desarrolladas para llevar al siglo XXI la tecnología que se empleó hace casi 50 años, en la última de las misiones Apolo. En el volcán de Tinguatón se han entrenado expertos cómo se comportarían en una misión de exploración de la Luna, el objetivo número 1 en estos momentos de la NASA y la ESA, que proyectan regresar juntas al satélite de la Tierra en el plazo de una década.

La ESA ha reorientado este tipo de entrenamientos hacia la Luna, en primer lugar, porque se trata de un objetivo que ya está en la planificación de las agencias internacionales con las que colabora y, en segundo, porque toda la tecnología que un día se pueda llevar a Marte, será necesario probarla primero en la Luna. Esos planes chocan, entre otras dificultades, con que la última tecnología de exploración lunar puesta a prueba en condiciones reales se quedó en 1972, en la misión Apolo XVII, la última que llevó a un ser humano a la superficie del satélite. Y, ahora, probar nuevos sistemas en laboratorio resulta inviable, porque para obtener resultados muy fiables se necesita estar en la Luna... o casi.

Es muy difícil encontrar en la Tierra un lugar con características lunares. En Lanzarote tenemos algunos muy importantes, como este de Tinguatón. Como aquí, en la Luna hay lavas basálticas y piroclastos y de una composición muy parecida. La teoría es que primero se enviarán a la superficie del satélite robots de exploración ("rovers", en el argot anglosajón) para que realicen las primeras tareas y preparen el terreno.

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