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Programas de inversión en alternativos ilíquidos: cuál es la hoja de ruta

  • Son de enorme valor para mejorar la rentabilidad, la previsibilidad y para reducir la volatilidad de un patrimonio
Pablo Martínez Arrarás, socio fundador del Grupo iCapital.
EcoBrands

*Por Pablo Martínez Arrarás, socio fundador del Grupo iCapital

Déjenme que lo deje claro desde el principio con una frase digna de un vendedor de pócimas milagrosas. Invertir en ilíquidos reduce riesgo y mejora la rentabilidad. Pero eso sí, hay que hacerlo bien.

Si me han creído, pasen al siguiente artículo. Si no, les ofrezco una explicación.

Cuando hablamos de inversiones alternativas nos referimos a todo aquello que difiere de la inversión de los activos financieros básicos como cash, acciones y bonos.

Aunque dentro de este universo caben activos inmensamente variados y diferentes, desde la óptica de la gestión patrimonial vamos a centrarnos en aquellos que puedan adquirirse de forma colectiva, a través de vehículos supervisados y que los inversores han usado en primer lugar para diversificar dada la teórica menor correlación de estos activos con los tradicionales. Estamos hablando de un mercado de casi 17 billones (trillions) de dólares compuesto por activos como hedge funds, infraestructuras, real estate, private equity y private debt. Definamos brevemente las alternativas:

  • Private debt o deuda privada: inversiones en activos de crédito que o bien no están listados en mercados secundarios, o bien financian a prestatarios que no pueden acceder a los mercados públicos o que requieren términos de sus préstamos no estandarizados y hechos a medida. Hay muchos tipos como préstamos directos, mezzaning, deuda distress, financiación especializada, microfinanzas, etc.
  • Private equity o capital privado: inversiones en el capital de compañías que no cotizan en mercados financieros públicos como la bolsa. Lo que se busca es impulsar el crecimiento de las compañías mediante la inyección de capital, pero sobre todo mediante la introducción de gestión profesionalizada en el proyecto empresarial para eliminar ineficiencias y aprovechar oportunidades. Existen varias tipologías en función, por ejemplo, del momento de madurez del proyecto o de estrategia del gestor como buy outs, growth o secundarios.
  • Venture capital es también capital privado, pero lo separamos porque la generación de valor descansa en invertir en empresas en fases muy tempranas y con fuerte capacidad de crecimiento.
  • Real estate: aquí vemos inversiones en proyectos de construcción o en inmuebles alquilados con rentas conocidas y aseguradas mediante contratos de medio o largo plazo, que pueden ser o viviendas, oficinas, locales o centros comerciales, hoteles, residencias, centros logísticos etc. Cada uno de ellos tiene sus ventajas e inconvenientes.
  • La inversión en infraestructuras de diferente tipo tiene una serie de características comunes. Todas conllevan una muy fuerte inversión inicial, pero una vez construidas suelen generar ingresos muy previsibles, muchas veces garantizados por contratos a largo plazo, por lo tanto muy resistentes al ciclo, y por lo general protegidos contra la inflación. Es sin duda una inversión muy atractiva para patrimonios de largo plazo. Tenemos desde infraestructuras energéticas, de energías renovables, de transporte, de telecomunicaciones, infraestructuras sociales como hospitales o colegios, tecnológicos como centros de datos, etc.
  • El universo del hedge fund es muy amplio. Son fondos cuyos gestores, gozando de un grado de libertad elevado, implementan estrategias sofisticadas variadas bajo un objetivo de lograr para sus inversores una rentabilidad absoluta positiva a medio plazo y cubriendo los riegos tradicionales como ciclo económico o tipos (hedge = cobertura). Buscan por lo tanto conseguir retornos descorrelacionados con los mercados. Lo cierto es que hay muy fuerte diferencia en la evolución de aquellos que son más libres para ejecutar sus estrategias, que aquellos que tienen las limitaciones de un vehículo regulado como un fondo UCIT. De nuevo el acceso a los buenos es complicado y requiere de cualificación técnica para poder invertir en ellos.

Estrategia para un patrimonio relevante

Sin duda son elementos muy valiosos a tener en cuenta en una estrategia de inversión de largo plazo, pero no son adecuados para todo el mundo dado su perfil risk-return único, la complejidad técnica de sus características, los mínimos de inversión exigidos y sobre todo el horizonte temporal de estas inversiones.

La tolerancia a la iliquidez es un "must" para el inversor en alternativos. Por eso los inversores que tradicionalmente han invertido en ellos son los que conviven bien con ella, por su visión de largo plazo y por el tamaño de su patrimonio: instituciones y grandes patrimonios. En muchos casos en los grandes patrimonios el porcentaje del patrimonio invertido en alternativos supera el 40%.

Me gustaría recordar cuatro ideas fundamentales

  1. Que sí diversifican… pero no tanto.
  2. Que sus rentabilidades son mejores, si los eliges bien.
  3. Que la iliquidez paga.
  4. La importancia de marcar una estrategia o programa.

Alternativos como elementos de diversificación

Diversificar es invertir en activos que se comporten de manera diferente en el mismo entorno de mercado. Es decir en ciclos alcistas o bajistas y en entornos de tipos al alza o a la baja.

Como todos podemos entender en un entorno de desaceleración económica tanto las empresas cotizadas (bolsa) como las empresas no cotizadas (private equity) van a sufrir de igual manera. Si se frena el consumo se frena para todos. En un entorno de tipos al alza la pérdida de valor relativo de los bonos listados y de los activos de deuda privada irá de la mano. El real estate tiene también correlación con los tipos y el ciclo y en términos generales la inversión alternativa suele ser intensa usuaria del apalancamiento con, por supuesto, su debida correlación con los tipos.

Realmente los alternativos que tienen baja correlación positiva con los mercados tradicionales son los hedge funds (los buenos) y en alguna medida infraestructuras.

Una vez entendido esto, si que comprobamos que históricamente existe cierta descorrelación entre activos tradicionales y alternativos.

Fuente: Researchgate

Esta menor correlación puede entenderse por varios motivos. El hecho de que los alternativos no coticen y que calculen sus valoraciones con bastante decalaje de tiempo permite claramente suavizar los movimientos de precios de los mercados cotizados. El hecho de no cotizar diariamente genera una falsa sensación de que el valor no se mueve.

Mejor rentabilidad vs mismo riesgo

La historia demuestra que las inversiones alternativas han logrado mejores rentabilidades con menos volatilidad. Se demuestra especialmente en los periodos de caídas bursátiles y en las salidas de los periodos recesivos.

Fuente: Merrill Lynch

Pero, ¿porqué ocurre esto? En mi opinión hay diferentes motivos de fondo.

  • El acceso a mercados privados es más ineficiente, menos trasparente y con menos competencia. Hay más valor oculto por lo que se puede capturar mayor rentabilidad en la compra de una empresa privada que de una cotizada.
  • Estas inversiones han requerido tradicionalmente importes muy elevados de entrada, tanto en private equity, infraestructuras, real estate, etc. El poder del inversor es muy alto en las negociaciones, los precios de entrada son más bajos y por lo tanto el recorrido al alza es mayor.
  • Sin duda la gestión de este tipo de inversiones atrae al mejor talento del mercado. Profesionales muy preparados que obtienen muy fuertes remuneraciones y que por lo tanto son capaces de aprovechar las oportunidades y las ineficiencias de manera muy profesional.
  • La diferencia que marca un gestor pasivo versus uno activo. Los gestores de alternativos como private equity, infraestructuras, real estate, private debt se involucran en muchos casos en la estrategia y en gestión del proyecto en el que invierten y se juegan, su propio dinero y su reputación.
  • Fuerte uso del apalancamiento en la inversión alternativa.
  • Los mercados tradicionales están mucho más regulados que los alternativos.

La iliquidez paga y mucho

Es lógico. La liquidez, el hecho de poder disponer de mi dinero en cuenta corriente en cualquier momento es algo muy valioso para la mayoría de los inversores del mundo y por lo tanto el mercado paga más por lo líquido que lo ilíquido y por lo tanto exige menos rentabilidad a lo líquido.

¿De cuanto hablamos?. Pues dependiendo del tipo de inversión algo que ronda entre los 150 puntos básicos y los 400 puntos por año para activos comparables en términos de riesgo.

Como hemos visto los alternativos ilíquidos pueden ser una pieza de gran valor en un patrimonio con visión de largo plazo por que nos ayudan a diversificar, mejorar la rentabilidad y dotar de mayor previsibilidad y menor volatilidad a su comportamiento.

Pero al igual que en la gestión tradicional debemos dotarnos de una estrategia que sea coherente con nuestros objetivos y nuestras necesidades ya que como hemos visto los activos en los que se invierte son realmente diferentes unos de otros.

Por otro lado en la inversión en ilíquidos nos encontramos con dos elementos adicionales a considerar.

  • Las añadas. En los ilíquidos es importante añadir a la diversificación por activos, áreas geográficas, sectores, gestores, etc. la importancia de buscar un camino que nos permita invertir en diferentes añadas ya que los activos que se adquieren permanecen en cartera un periodo muy largo y su evolución se ve muy afectada por el momento del ciclo en el que se adquieren.
  • Mayor intensidad comercial de las entidades financieras en las colocaciones. Dado que los periodos de suscripción son limitados y que las entidades financieras por lo general tienen un acceso muy corto a este tipo de inversiones, cuando comienzan un periodo de colocación, las redes de los bancos buscan inversores sin muchas veces considerar lo adecuado de la inversión dentro de una estrategia global del inversor.

Por eso es fundamental contar con una estrategia o programa de inversión en ilíquidos que:

  • Sea coherente con una estrategia global basada en los objetivos y necesidades de cada inversor.
  • Nos permita ser proactivos en lugar de reactivos en la búsqueda de inversiones.
  • Considere cada tipo de activo y sus subclases.
  • Que identifique a los gestores adecuados.
  • Que considere los flujos y las exposiciones a cada tipo de activo.
  • Que valore los riesgos y las atribuciones de rentabilidad dentro de una estrategia global
  • Y que no esté atada a las limitaciones de una única entidad financiera sino que trabaje con muchas que a la vez den acceso a diferentes gestores.

Conclusión

La pócima mágica no es para todo el mundo, como hemos visto. Dicho esto, para un inversor de largo plazo, con capacidad de entender la complejidad de los activos, con capacidad de asumir los plazos, las inversiones alternativas son de enorme valor para mejorar la rentabilidad, la previsibilidad y para reducir la volatilidad de un patrimonio. No están generalmente tan descorrelacionados del resto de las inversiones tradicionales como nos han contado a lo largo de la historia, pero claramente mejoran el binomio riesgo/rentabilidad.

En iCapital nos dedicamos a asesorar a inversores institucionales y grandes grupos familiares desde hace 18 años. Los alternativos constituyen una parte esencial de nuestro día a día y construimos programas completos de inversión a medida para cada cliente. Sabemos que aportan estabilidad y rentabilidad, lo que buscan los inversores más exigentes.

Las inversiones alternativas a día de hoy suponen más o menos el 17% del total del patrimonio invertido globalmente en el mundo.

Producido por EcoBrands