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Las nuevas oportunidades empresariales de la economía circular

  • Los modelos de producción y consumo que garantizan un crecimiento sostenible en el tiempo suponen un motor para la generación de empleo y el crecimiento empresarial.
  • La economía circular constituye ya una realidad en la que nuevos nichos de negocio encuentran su sitio.
El EcoARK es un edificio de tres plantas y 2.000 metros cuadrados construido con 1,5 millones de botellas de plástico.

La economía circular se proyecta imparable hacia el futuro. Este modelo de producción y consumo en el que los recursos restantes de un proceso pasan a ser del provecho de otro no es sólo una solución que impacta directamente en la preservación del medioambiente, sino también una fuente de oportunidades económicas y empresariales.

Como consumidores, ya no nos sorprende llevar unas zapatillas fabricadas con botellas de plástico, comprar una mesa para el salón de madera recuperada o ir a un supermercado a por comida a punto de caducar. Estos ejemplos ponen de manifiesto cómo la recuperación, reducción y eficiencia en el uso de los recursos van ganando terreno en el sistema productivo, un cambio de paradigma hacia el que viran los negocios tradicionales y que constituye una realidad en la que encuentran su sitio nuevos nichos de mercado.

La Ellen MacArthur Foundation, institución de referencia mundial en la transición hacia la economía circular, deja claro que aún existe una enorme brecha de mejora. Según sus datos, actualmente apenas la décima parte de la actividad económica de nuestro mundo es circular a pesar de los buenos pronósticos de la Organización Internacional del Trabajo, que calcula que para 2030 se habrán generado 24 millones de empleos directamente vinculados con la evolución hacia este modelo. La propia fundación pone el foco en los sectores del plástico, la moda, la alimentación, la electrónica y el transporte como aquellos que tienen más probabilidades de verse beneficiados por la economía circular a corto plazo, impulsados por la innovación, la regulación y las preferencias cambiantes de sus clientes.

Para 2030 se habrán generado 24 millones de empleos directamente vinculados con la evolución hacia este modelo

Miniwiz y Perseo son algunos de la multitud de ejemplos que hay de modelos de negocio que eran impensables hace unos años y que están basados con éxito en la economía circular.

De residuos a recursos

Cuando Arthur Huang y Jarvis Liu fundaron Miniwiz en 2005, se proponían aprovechar la basura, especialmente plásticos, para sus proyectos de ingeniería y arquitectura en Taiwan. Su intención era "abordar la gran disparidad entre la sostenibilidad, el reciclaje y la conciencia ecológica y la sombría realidad del mercado en torno a su falta de aplicaciones financieramente viables", señalan en su web. Desde entonces, han desarrollado su propio Trash Lab (laboratorio de basura), la primera planta recicladora móvil de plástico y residuos textiles (que cabe en un contenedor y se alimenta de energía solar), y cientos de proyectos que van desde cargadores manuales y carcasas para el móvil hasta unidades hospitalarias modulares y edificios vanguardistas por todo el mundo.

Un ejemplo es el EcoARK, un edificio de tres plantas y 2.000 metros cuadrados construido con 1,5 millones de botellas de plástico. Se inauguró como pabellón de la Exposición Internacional de Flora de Taipei, y desde entonces sirve como centro de eventos y exposiciones. La tecnología Polli-Brick con la que está fabricado, similar a los juegos de construcción, consiste en módulos encajables que dan como resultado una estructura resistente, translúcida, aislante y extremadamente ligera. Un producto de alta calidad obtenido a partir de residuos, que además es mucho menos costoso que los materiales de construcción tradicionales. Otra ventaja de estos proyectos es que utilizan productos que podrán ser reciclados una y otra vez, haciendo realidad la filosofía de cero residuos, uno de los pilares de la economía circular.

Innovación para productos de alto valor añadido

El de Perseo Biotechnology es un ejemplo de cómo la innovación y la tecnología van a jugar un papel clave en la recuperación de desechos y su posterior transformación en productos de alto valor añadido. Esta empresa de diez trabajadores, que cuenta con Repsol entre sus accionistas, posee una novedosa tecnología patentada con la que es posible convertir de manera rentable los residuos sólidos urbanos orgánicos (restos de papel, comida, pañales,...) en bioetanol avanzado. El proceso consigue descomponer los residuos biotecnológicamente, obteniendo los azúcares que posteriormente se transforman en el bioetanol sostenible.

El proceso de Perseo Biotechnology consigue descomponer los residuos biotecnológicamente, obteniendo los azúcares que posteriormente se transforman en el bioetanol sostenible

Su modelo de negocio no sólo contribuye a solucionar el problema de la gestión de residuos, sino que aprovecha recursos que están disponibles como resultado de otras actividades, desde una cadena de hoteles que genera restos de comida a una empresa de zumo que quiera sacar partido a las cáscaras de los cítricos, para elaborar una materia prima con la que obtener bioquímicos o bioplásticos más sostenibles, así como biocombustibles avanzados para la descarbonización del transporte.

El de la economía circular es un compromiso inaplazable cuyos beneficios más allá de la gestión medioambiental, puede ser la llave para el crecimiento sostenible de nuestras empresas, las del presente y las del futuro.

* Ofrecido por Repsol.

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