Banca y finanzas

Las inmobiliarias de la banca elevan el 11% sus pérdidas, a 3.266 millones

  • La promotora de Caixabank es la que presenta los mayores 'números rojos'
  • Las ventas aún no compensan las provisiones, gastos e impuestos

Las principales inmobiliarias de los bancos continúan lastrando las cuentas del sector. A pesar de la recuperación económica y la mejora de los precios, las compañías promotoras de las entidades aumentaron el año pasado las pérdidas. En concreto, según los datos disponibles, elevaron un 11% los números rojos, a 3.266 millones de euros.

Las causas de este empeoramiento de los resultados se debe a que aún siguen engordando el volumen de activos, lo que supone mayores provisiones, y a que las desinversiones se realizan a precios que no cubren ni siquiera los gastos de gestión y los impuestos.

El goteo de entradas de pisos y suelo en los balances de los bancos se mantiene en tasas altas. Así, los mayores grupos (Santander, BBVA, Bankia, Caixabank, Sabadell y Popular) aumentaron un 8% el grueso de viviendas y terrenos en posesión, hasta los 62.163 millones antes de dotaciones y ajustes de valoración.

En este contexto, las principales tenedoras de estos activos sufren pérdidas millonarias y no se prevé que aporten beneficios, al menos, hasta 2017. Todo dependerá de la evolución de la economía en los próximos meses y de la recuperación tanto de las transacciones inmobiliarias como de los precios de las mismas. En 2015, por primera vez desde que estallara la crisis, el valor de las viviendas creció.

La inmobiliaria que registró los números rojos más abultados fue la de Caixabank, que es una de las más grandes por tamaño. BuildingCenter obtuvo unos resultados negativos de 1.427 millones, lo que supone un 11,4% más que en 2014. A mediados del ejercicio pasado, Caixabank tuvo que inyectar 1.600 millones en esta filial para reequilibrar su patrimonio.

Según el informe anual de la entidad, BuildingCenter gestiona activos por valor de 7.110 millones, es decir, 600 millones más que doce meses antes.

Aunque la promotora del grupo catalán es la que más pérdidas sufre, las dos principales promotoras de Ibercaja son las que más las elevan. Cerro Murillo e Inmuebles CAI dispara el agujero un 212% debido al mal comportamiento de la segunda, heredada de la antigua Caja3. Los números rojos de la suma de ambas ascienden a 203 millones. La entidad está intentando acelerar las ventas y mejorar la administración de los activos relacionados con el sector inmobiliario con el objetivo de limpiar su balance y salir a bolsa cuando las circunstancias del mercado lo permitan. Para ello, ha traspasado a Aktua -firma especializada del fondo Centerbridge- la plataforma de gestión de los pisos y suelo, operación con la que se anotará unas plusvalías de 70 millones.

Ibercaja era una de las pocas entidades que aún no había vendido su plataforma. BBVA y Sabadell son los únicos que no lo han hecho hasta la fecha, manteniendo la administración de los mismos.

Bajadas, una excepción

Precisamente, BBVA es una de las dos entidades que logra reducir las pérdidas de su inmobiliaria. Las dos sociedades tenedoras de viviendas y terrenos, que operan bajo el nombre de Anida, bajaron los números rojos en un 22,2%, hasta los 658 millones. En parte se debe a que el grupo que preside Francisco González ha logrado desprenderse de activos con plusvalías. En concreto, generó unas ganancias sobre las dotaciones ya realizadas sobre los activos de 117 millones.

La otra promotora que ha podido diminuir su resultado negativo en el último ejercicio ha sido la de Liberbank, pero su situación es diferente a la de la mayor parte del sector, ya que la entidad traspasó el grueso de los activos a la Sareb con motivo del rescate financiero y los inmuebles heredados de la antigua CCM están cubiertos por un esquema contra pérdidas que paga el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD) por un importe máximo de 2.475 millones.

Algunas entidades han intentado desprenderse de importantes lotes de inmuebles, pero estos proyectos se han visto paralizados o retrasados por la incertidumbre política desatada tras las elecciones y por la inestabilidad del mercado por la ralentización de China y la caída del precio del petróleo.

Ante esta tesitura, los bancos intensificarán las ventas de pisos a través de las sucursales de manera individualizada. Uno de los proyectos más ambiciosos es el planteado por el Popular, que pretende deshacerse de viviendas por más de 2.800 millones en 2016, en el marco de su plan para deshacerse de hasta 8.000 millones de activos improductivos por distintas vías para mejorar su rentabilidad.

La inmobiliaria de Popular, Aliseda, incrementó sus pérdidas un 13% en 2015, hasta los 165 millones de euros. El año pasado, el banco que preside Ángel Ron superó las exceptivas marcadas en la desinversión de pisos. Pretendía elevar hasta 2.000 millones las transacciones y alcanzó 2.109 millones. Sin embargo, el volumen de sus inmuebles subió hasta 14.629 millones por una entrada mayor de viviendas y suelo por la morosidad.

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