Aragón

Luces y sombras de la nueva ley de apoyo a los autónomos y emprendedores en Aragón

Zaragoza

La comunidad aragonesa cuenta con una nueva legislación de apoyo y fomento al trabajo autónomo y al emprendimiento, que fue aprobada recientemente en las Cortes de Aragón en sesión plenaria con los votos a favor de los partidos de izquierda y la abstención del PP y PAR y los votos en contra de Ciudadanos. Un marco legal que nace con algunas luces, pero también con muchas sombras.

El nuevo marco legal para autónomos y emprendedores en Aragón cuenta con algunos puntos a favor como el hecho de ser el primero específico que se aprueba en esta comunidad autónoma para estos colectivos, además de incluirse algunas medidas como la elaboración de un plan estratégico del trabajo autónomo y del emprendimiento, la segunda oportunidad para los trabajadores por cuenta propia, financiación específica, la digitalización, la vertebración territorial y el relevo generacional.

Sin embargo, más allá de estas luces y aunque se recogen demandas de las principales asociaciones de autónomos, esta legislación se ve ensombrecida por múltiples aspectos. El primero de ellos fue su llegada a la sesión plenaria de las Cortes de Aragón. En concreto, se votó en el último pleno de esta legislatura, a pesar de que desde el PSOE se indicó que se trabajaría desde el minuto desde su llegada al Gobierno aragonés en este marco para autónomos. Pero lo cierto, es que tardó en llevarse al parlamento tres años y se ha votado in extremis.

Y este es uno de los principales problemas de este marco porque, en esta legislatura, no queda tiempo para desarrollar los puntos que se recogen y ejecutar medidas –recoge simplemente grandes líneas de actuación sin concretar más ni siquiera el plan-, quedando sujeto el marco legal a la voluntad de los partidos políticos que lleguen al Gobierno de Aragón tras las próximas elecciones autonómicas del mes de mayo. Es decir, que puede quedarse simplemente en "papel mojado".

Otra de las sombras de esta legislación es, precisamente, su nombre porque es para autónomos y emprendedores. Son dos conceptos que no son lo mismo, aunque en algunos casos las medidas pudieran ser beneficiosas para ambos colectivos. Hay que tener claro que un autónomo no siempre emprende ni llega a convertirse en el nuevo Amancio Ortega y su negocio en un nuevo Inditex.

Los autónomos así no cuentan con un marco propio en la comunidad aragonesa como sí sucede en otras autonomías en las que, incluso, hay departamentos o direcciones generales propias dentro de los Gobiernos autónomos para atender los aspectos relacionados los trabajadores por cuenta propia. Y este hecho es, especialmente, importante porque en la comunidad aragonesa hay, en la actualidad alrededor de 104.013 autónomos y profesionales, de acuerdo con los datos del RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos), según datos de UPTA Aragón.

Pero, además, el marco legal no incluye temas clave para los autónomos y en los que tienen importantes problemas como el acceso a la educación, sobre todo en el ámbito de la Formación Profesional y de la Universidad, además de que tampoco se pone el foco en la cultura del trabajo por cuenta propia.

Igualmente, no se ha recogido la reinserción laboral de los autónomos, a pesar de que ha sido el colectivo más castigado por la crisis. En la comunidad aragonesa, se han perdido 586 autónomos en el primer trimestre del año, siendo uno de los descensos más elevados en el conjunto de España, según datos de ATA.

El marco legal tampoco desarrolla la segunda oportunidad, a pesar de poder ser una solución para los trabajadores por cuenta propia, pero para la que tienen dificultades para acogerse a ella por el coste económico de pagar a los profesionales. Pero este problema de acceso a la segunda oportunidad no es el único. El autónomo en este proceso lo pierde todo y se da la paradoja de que estos concursos liquidativos se cursan en Aragón por la vía civil en lugar de por la mercantil.

Y, algo parecido sucede con la financiación, en la que no se alude a los problemas que tienen los autónomos a la hora de acceder a financiación bancaria –habitualmente se pide contabilidad y garantías-, ni a sus posibles soluciones, aparte de recogerse mecanismos ya existentes como Avalia y Sodiar.

Tampoco se incluyen artículos específicos y relativos a los problemas de digitalización de los autónomos ni en materia de relevo generacional ni de herencia del negocio familiar porque, ahora, por ejemplo, solo existen incentivos para nuevas empresas.

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