Aragón

Cerca de 14.000 hectáreas de cultivo se han visto anegadas por la crecida extraordinaria del río Ebro

Foto: Fabián Simón/Europa Press
Zaragoza

Las primeras estimaciones de UAGA cifran en alrededor de 14.000 hectáreas de cultivo inundadas por el Ebro en la provincia de Zaragoza. Una afección que, sobre todo, se localiza en las plantaciones de hortaliza que, prácticamente, han quedado arrasadas en su totalidad.

Esta cifra es inferior a la registrada en el año 2015, fecha en la que se anegaron 15.063 hectáreas. Las pérdidas económicas también son inferiores a las registradas por las previsiones de la Confederación Hidrográfica del Ebro que puso en alerta a todas las poblaciones de la ribera e hizo posible el desalojo y traslado de todos los animales de las explotaciones ganaderas de la zona de riesgo a zonas seguras. Unos datos que contrastan con los facilitados por SARGA tras la avenida extraordinaria de 2015, en la que murieron 6.400 cerdos, 3.220 ovejas y 661 vacas y terneros.

No obstante, la organización agraria aclara que el hecho de que no haya que lamentar muertes de animales, no significa que no haya pérdidas económicas para los ganaderos por todo lo que implica trasladar esas ovejas, terneros y cerdos a otros lugares, lo que comprende el combustible de los desplazamientos y la alimentación extra (piensos). Un punto sobre el que indican que es de vital importancia, ya que UAGA ha calculado que unas 4.000 hectáreas de pastos han quedado anegadas, lo que deja sin fuente de alimento a muchas explotaciones de ovino de la ribera que, mientras el agua no se retire y se recuperen esos eriales, no podrán sacar a su animales a pastar.

UAGA también destaca que las pérdidas inicialmente han sido inferiores en esta ocasión porque, a diferencia de la riada de marzo 2015, cuando el cereal ya estaba crecido, diciembre es un momento de cierto parón vegetativo en los cultivos. En ese sentido, la organización agraria indica que hay en torno a 4.500 hectáreas recién sembradas de trigo, cebada y avena principalmente por lo que habrá que ver cómo soportan tantos días bajo el agua. De momento, el mayor riesgo es que la semilla, al no estar fijada al suelo (enraizada), se hinche y salga a la superficie.

En relación a la alfalfa, son unas 6.000 hectáreas las que se cultivan en toda la ribera, y ahora, tras el último corte realizado en noviembre, están en reposo invernal, así que los posibles daños serían los producidos por la acumulación de lodos, que podrían asfixiar a la planta e impedir su rebrote en primavera.

El cultivo de la alfalfa es muy importante en todo el valle del Ebro y son muchos los jóvenes que al no poder ampliar su explotación agrícola, para sacar unos ingresos complementarios, han optado por hacer trabajos a terceros y se encargan de realizar el corte, picado y traslado de la alfalfa a la deshidratadora, explican desde UAGA, organización desde la que apuntan que estos jóvenes tendrán que hacer frente a los pagos de las inversiones en maquinaria pero durante unas semanas no podrán realizar esos trabajos que le permiten tener unos ingresos extra.

En el caso de la producción hortícola (col, brócoli, acelga, borraja...) las hectáreas inundadas se aproximan a las 250, alcanzado las pérdidas al 100%. Además, falta contabilizar la superficie afectada de leñosos (frutales, almendros y olivos), ya que en los últimos años se ha incrementado el número de plantaciones. De este modo, todavía habrá que esperar a ver cómo le afecta a los árboles (preocupan las plantas más jóvenes) tantos días dentro del agua.

Además de los daños directos sobre los cultivos, a los agricultores también les preocupa los destrozos causados por el empuje del agua en las infraestructuras: acequias, instalaciones de riego o naves ganaderas, entre otros, y cuyos daños no se podrán evaluar hasta que se retire el agua de las parcelas.

Seguros agrarios

UAGA ha exigido a Agroseguro y al Consorcio que no utilizen triquiñuelas y abonen a los agricultores afectados el valor real de la producción perdida. La organización agraria recuerda que, al hecho de que cada vez es más caro contratar una póliza para asegurar un cultivo en la ribera del Ebro, se le añade que en las crecidas extraordinarias las autoridades siempre toman la decisión de romper motas e inundar parcelas de cultivo para mitigar la fuerza del río y salvaguardar así el casco urbano de algunos pueblos y sobre todo, para causar el daño mínimo en la ciudad de Zaragoza. En ese sentido, desde UAGA señalan que ese sacrificio que hacen las gentes del campo al perder toda su cosecha y por tanto, su fuente de ingresos, no se ve recompensado.

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