Aragón

Aula Dei: de la investigación agraria en la postguerra a la era del Big Data

Zaragoza

El centro de investigación celebra su 75 aniversario manteniendo su actividad inicial centrada en proveer de alimentos a la población. Una labor que se ha ampliado con más líneas de investigación y la incorporación de las nuevas tecnologías para ayudar al sector agrario a hacer frente a los retos actuales y futuros.

Año 1944. Esta fue la fecha en la que comenzó su actividad la Estación Experimental de Aula Dei (EEAD-CSIC), instituto de investigación perteneciente al Área de Ciencias Agrarias del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), con el fin de proveer de alimentos a la población. Una función que no era baladí porque la España de aquel entonces salía de la Guerra Civil Española y ya había estallado la II Guerra Mundial. "Existía necesidad de alimentos y también se requerían centros de formación agraria y de investigación y desarrollo para proveerlos", explica Jesús Val, director de la EEAD-CSIC.

Esta coyuntura se unió a la voluntad del recién creado CSIC, a la del ideólogo Ramón Esteruelas y a la de la entonces Caja de Ahorros y Monte de Piedad para poner en marcha este centro en Zaragoza, que fue pionero en estudiar las Ciencias Agrarias y Medioambientales y se convirtió en el primero en Aragón del siglo XX dedicado a su estudio y enseñanza. Un ámbito en el que la EEAD-CSIC -forma parte del Campus Aula Dei junto con otros institutos y centros de investigación-, se ha centrado tanto en la investigación básica como en la formación de personal científico y técnico, además de asesorar a sectores privados y entes públicos y de difundir y transferir los resultados a la sociedad.

De sus instalaciones, han salido avances importantes, comenzando ya por los primeros hitos como el desarrollo del triticale y de la mejora vegetal de los cereales como el trigo y el centeno y la obtención de variedades como la cebada de Albacete (es la más cultivada en la historia de España) con el fin, en sus inicios, de abastecer a la población de alimentos.

En 75 años, a esta línea de investigación se han ido incorporando otras como la mejora genética de frutales con la que se mantenía su objetivo originario de proveer de alimentación, aparte también de abordar otros campos de estudio como el suelo, la fertilidad, la nutrición vegetal y la erosión relacionada con el clima. Otros hallazgos importantes han sido el descubrimiento del número de cromosomas de células humanas por el Doctor Joe Hin Tjio y los estudios sobre el pistacho y de las necesidades de recursos hídricos o tecnología para prevenir o eliminar manchas en frutas y hortalizas que deprecian los alimentos.

"Estamos en permanente renovación. Tenemos que ser innovadores y estar en la punta de lanza" para seguir respondiendo a los retos actuales y futuros del sector. Con esta finalidad, se está apostando por las nuevas tecnologías con nuevos perfiles de científicos. La primera incorporación a la plantilla (formada por 29 investigadores a los que se suman posdoctorales y en formación con un total de 50 personas), va a ser un científico en el área de Genómica en la que se aplicará el Big Data, aunando nuevas tecnologías con la producción de los alimentos y la mejora de su creación. "No podemos perder usar la tecnología que ofrece la ciencia con la vista puesta en toda la innovación en nuestro campo".

En las líneas de trabajo de la EEAD-CSIC no se olvidan tampoco otros desafíos del sector como el escenario de cambio climático. Un tema en el que se trabaja para modelizar cómo van a tener que ser los cultivos y en cómo mejorar la resiliencia de las plantas, aparte de optimizar los recursos hídricos porque el agua va a ser escasa y lograr la eficiencia energética. En este campo, también se trabaja en la captación de carbono con el primer modelo para su secuestro a nivel nacional.

Mano a mano con las empresas

La EEAD-CSIC mantiene una estrecha colaboración con las empresas. "Estamos haciendo un gran esfuerzo en la transferencia y en anunciar nuestro potencial y disposición de nuestros sectores. La experiencia es muy buena. Trabajar con el CSIC es un sello de calidad. Nos buscan las empresas para aplicar tecnología nuestra o validar la suya", afirma Jesús Val, quien reconoce que "no hay tantas empresas innovadoras como nos gustaría", siendo necesario cambiar la concepción de la innovación como gasto para contemplarla como una inversión. Este año, la EEAD-CSIC ha trabajado con 44 compañías, cerrando 2019 como un año récord en la captación de contratos. Se ha alcanzado la cantidad de 800.000 euros de transferencia con o para empresas.

A nivel internacional, la EEAD realiza proyectos de investigación europeos de las convocatorias H2020, INTERREG POCTEFA, INTERREG SUDOE, ERANET Med y acciones COST, además de participar en redes de investigación, por ejemplo, de países como Bélgica, Francia o Hungría. También forma parte de consorcios europeos con empresas. En estos momentos, está inmersa en diez proyectos europeos "con financiación importante".

Son las líneas de trabajo de la EEAD-CSIC, que cuenta con 15 grupos de investigación y cuatro principales líneas de centradas en la Pomología (con acciones destacadas en, por ejemplo, mejora genética de la fruticultura moderna), Genética y Producción vegetal (con tecnología de última generación para cereales como la cebada), la Nutrición vegetal (con líneas sobre compuestos fundamentales para el metabolismo de las plantas como el hierro) y Suelo y Agua, contando con grandes climatólogos para abordar modelos de erosión, entre otras investigaciones que engloban estos cuatro grandes departamentos.

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