Andalucía

La minería andaluza prevé duplicar su tamaño en una década

Voladura en la mina Cobre Las Cruces de Gerena (Sevilla). Foto: Fernando Ruso

El sector, minero andaluz, que mueve el 40% del total nacional, pide agilidad al nuevo Gobierno autonómico, que promete crear el puesto de 'program manager' para evitar la actual situación de ralentización de apertura de minas. El sector factura ya 2.200 millones y mueve 40.000 empleos

Actualmente hay ya cinco minas abiertas en Andalucía, pero esta cifra podría duplicarse si se agilizaran los trámites administrativos a los que se están enfrentando las principales compañías multinacionales que pretenden invertir en esta comunidad. Este es el principal mensaje que ha transmitido el sector durante la celebración del Salón de la Minería o Mining and minerals hall (MMH) la pasada semana en Sevilla.

Esta tercera edición del salón bienal lo ha consolidado como una de las citas de referencia mundial de un sector que renace con fuerza en Andalucía tras una inversión superior a los 3.000 millones de euros en la última década. Según la última Estadística Minera de España publicada, en 2017 Andalucía era la comunidad autónoma líder en valor de la producción, con más de 1.308 millones de euros, lo que supone casi el 40% del total nacional.

La región es líder indiscutible en metales, con más de 1.070 millones de euros (91 por ciento nacional) y en áridos, con 190 millones de euros (23 por ciento nacional). Pero, además, es la región que lidera las producciones nacionales de cobre, sal marina, yesos o mármol. Esta riqueza mineral se refleja asimismo en las exportaciones, en las que la industria minera andaluza ha crecido en la última década un 187 por ciento, casi triplicando la facturación exterior hasta los 5.697 millones de euros en 2018. En estos años, Andalucía ha pasado de ser la cuarta comunidad exportadora en 2009, con el 13,8 por ciento del total, a consolidar la primera posición en 2018 con el 20,5 por ciento, adelantando al País Vasco, Comunidad Valenciana y Cataluña, liderando las ventas nacionales en 2018 y experimentando el primer lugar de las diez comunidades más exportadoras en este periodo.

Este año se procesarán en Andalucía unos 25 millones de toneladas (17 millones en 2018), y la facturación se estima en unos 1.900 millones de euros, aunque esta cifra podría elevarse a 2.200 millones si entran en funcionamiento proyectos en curso. El sector minero da empleo directo a 11.000 personas en la región, pero generará este año 45.000 puestos de trabajo indirectos e inducidos con los proyectos pendientes.

Este fuerte repunte no ha hecho más que empezar, a tenor de lo que explican los expertos, que señalan que los recursos minerales existentes en la región triplican lo previsto hace sólo unos años, por lo que hay actividad asegurada, al menos, para las próximas dos décadas. La denominada faja pirítica ibérica es la responsable de este enorme interés mundial. Se trata de un corredor de 250 kilómetros de largo y unos 50 de ancho que va desde Córdoba a Huelva, pasando por Sevilla, paralelo al río Guadalquivir, y que podría acoger importantes minerales tanto en cantidad como en calidad. Un ejemplo es la mina sevillana de Cobre Las Cruces, una de las escasas plantas de cobre en el mundo que certifica una pureza del 99,999 por ciento en sus cátodos, frente al 99,99 por ciento habitual.

La comunidad andaluza cuenta actualmente con cinco yacimientos mineros en activo: la mina de Cobre Las Cruces, en Sevilla, y las minas de Aguas Teñidas, Sotiel, Magdalena y Proyecto Riotinto, en Huelva. Junto a ellas existen otros proyectos en avanzado estado, como las Minas de Alquife, en Granada, y Minera Los Frailes (Aznalcóllar) en Sevilla, así como nuevos proyectos en las minas San Telmo, Las Zarzas y Tharsis en Huelva, entre otras. Desde 2012, la Junta ha concedido más de 1.140 derechos mineros que ocupan una superficie de 730.000 hectáreas, gestionadas por empresas líderes, como Mubadala-Trafigura, First Quantum, Grupo México o Kimberly Diamonds, entre otras.

Sin embargo, los principales escollos a los que se sigue enfrentando el sector para despegar son su mala imagen ciudadana por su afección al medio ambiente y los eternos trámites administrativos ante la Junta de Andalucía. En el primero de los casos, el sector es consciente de la terrible huella que ha dejado en la memoria colectiva la rotura de la balsa de la mina de Aznalcóllar en 1998 y el desastre ecológico producido en el río Guadiamar y en Doñana, que muchos andaluces recuerdan 20 años después. Desde entonces, tanto la Administración andaluza como las propias empresas se han esforzado con cuantiosas inversiones millonarias por mejorar sus procesos productivos, garantizar el cuidado del entorno y potenciar sus departamentos de I+D en la búsqueda de nuevas técnicas de extracción y tratamiento del mineral.

En cuanto a las trabas burocráticas, la dilación de los procesos y la falta de transparencia de los concursos públicos, la situación se ha vuelto tan compleja que en algunas ocasiones ha terminado en los tribunales de Justicia. El último ejemplo este pasado mes ha sido la obligada dimisión del presidente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), Vicente Fernández, tras reabrir la Audiencia de Sevilla el denominado Caso Aznalcóllar, que investiga supuestas irregularidades en la adjudicación de la mina del mismo nombre. Este caso acumula ya 16 imputados, la mayoría de ellos funcionarios y ex altos cargos del gobierno de Susana Díaz entre los que se incluye a Fernández, que era secretario general de Industria cuando se llevó a cabo el concurso minero que ganó Minorbis-Grupo México y denunciado por Emerita Resources.

La secretaria general de Industria, Energía y Minas de la Junta de Andalucía, Natalia González, pide prudencia sobre este caso, que ya ha sido archivado en dos ocasiones anteriores, e insiste en el daño tanto de imagen para el sector como a nivel personal para los afectados que suponen estas informaciones. Asimismo, subraya el "esfuerzo de simplificación administrativa y de clarificación de procedimientos" que está llevando a cabo la Junta en estos momentos.

Ese mismo mensaje han querido trasladar tanto el consejero de Hacienda, Industria y Energía, Juan Bravo, como el de Economía y Conocimiento, Rogelio Velasco, que visitaron el MMH y se hicieron eco del clamor unánime de todas las empresas presentes para que la Administración no se convierta en el freno de un sector que empieza a despegar. Frente a ello, los consejeros anunciaron la puesta en marcha de unas nuevas figuras en la Administración que se denominarán project manager, que se reunirán con el Consejo de Gobierno cada dos meses, distribuidos en once equipos y que analizarán y agilizarán unos "40 o 50 proyectos estratégicos" para el Gobierno andaluz.

Algo similar ha llevado a cabo la Junta este pasado verano con la declaración "proyecto estratégico" a la ampliación de las instalaciones del mármol de Cosentino en Almería, que prevén una inversión de 719 millones de euros en los próximos diez años y la creación de 740 empleos directos, a los que habrá que sumar otros 1.900 directos e indirectos durante la fase de construcción. Este reconocimiento como inversión de carácter estratégico permitirá una tramitación preferente por parte de las distintas instancias de la Administración autonómica en la obtención de permisos, licencias y autorizaciones fundamentalmente en materia urbanística, medioambiental o industrial.

Por otra parte, los consejeros de la Junta animaron a las empresas a redoblar su esfuerzo en investigación para variar el rumbo que debería tomar la minería, y que a su juicio llevaría a que, «además de la extracción, el sector minero también dé un segundo paso hacia la transformación, que permita un valor añadido que se produzca en Andalucía para que genere empleo y riqueza». De hecho, esa capacidad transformadora ha llevado a la onubense Atlantic Copper a ser la empresa líder de exportación de Andalucía. Esta filial de la multinacional Freeport McMoran cuenta con un centro de procesamiento de cobre en Huelva que el pasado año facturó caso 2.000 millones de euros tras procesar 1,1 millones de toneladas de cobre.

También son ya multitud las empresas andaluzas que han ido creando una potente industria auxiliar. Uno de los máximos exponentes es Insersa, contratista minero de Riotinto, que factura 150 millones de euros -el 80 por ciento en minería- y emplea a 850 personas. Muchas de estas firmas han estado presentes en el Salón de la Minería, que por primera vez ha reunido a todo el sector -la minería metálica, las rocas y minerales industriales y los áridos-, así como la industria transformadora representada en el sector metalúrgico o en el cementero.

El MMH, cuyo comisario es Javier Targhetta -también consejero delegado de Atlantic Copper- ha superado, en su tercera edición, sus propios récords, con unos 150 expositores, más de 900 congresistas, 70 ponentes en el programa científico y 12 ponencias comerciales. Además, unas 6.000 personas se han inscrito como visitantes a esta cita, en la que se celebraron 100 encuentros empresariales (B2B), 50 reuniones y 12 ponencias comerciales. Asimismo, 20 empresas andaluzas del sector de la minería han mantenido 120 reuniones de negocio con nueve agentes de cuatro países para presentar sus productos y servicios, gracias a la Agencia andaluza de Promoción Exterior (Extenda) . El impacto económico de este Salón para la ciudad de Sevilla supera los 5 millones de euros.

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