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De 37.396 a 186.000: por qué un estudio en The Lancet cree que la cifra de muertos en Gaza podría ser cinco veces superior

Palestinos inspeccionan una zona dañada tras un ataque israelí en Gaza. / Mahmoud Zaki (Europa Press)

Desde que Israel comenzó a atacar la Franja de Gaza tras el ataque de Hamás del pasado 7 de octubre de 2023, el número de muertos no ha parado de crecer. A partir de ese momento, el recuento oficial de víctimas ha corrido a cargo del Ministerio de Salud de Gaza, que pese a ser cuestionado por las autoridades de Israel, ha contado con el respaldo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Dado el actual contexto de caos que atraviesa el Estado, en el que cada día las bombas destruyen infraestructuras y provocan importantes daños humanos y materiales, el ministerio se ha visto obligado a combinar su habitual sistema de información de defunciones, basado en el recuento de personas que mueren en los hospitales o que llegan hasta allí sin vida, con la información procedente tanto de los medios de comunicación como de los servicios de emergencia. Estas dificultades hacen que, a día de hoy, el ministerio únicamente haya identificado menos de un tercio de los cadáveres.

Mientras que algunos actores implicados aprovechan estas inexactitudes para sembrar dudas sobre el número total de víctimas, un estudio publicado en The Lancet afirma lo contrario; que lejos de estar sobreestimada, la cifra de muertos real probablemente sea muchísimo más alta. "De las 37.396 muertes reportadas, no es improbable estimar que hasta 186.000 o incluso más muertes podrían ser atribuibles al conflicto actual en Gaza. Esto se traduciría en el 7,9% de la población total de la Franja de Gaza", señala el estudio, firmado por tres investigadores en Salud Pública de la Universidad de Birzeit (Palestina), de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (Reino Unido) y de la Universidad McMaster de Ontario (Canadá).

Enfermedades o hambrunas

Para realizar esta afirmación, sus autores se han basado en las repercusiones indirectas que han tenido para la salud otros conflictos armados, más allá de los daños directos causados por la violencia. "En los conflictos recientes, la cantidad de muertes indirectas es entre tres y quince veces mayor que la de muertes directas. Si se aplica una estimación conservadora de cuatro muertes indirectas por cada muerte directa, de las 37.396 muertes reportadas, no es improbable estimar que hasta 186.000 o incluso más", indican los autores del estudio.

Todas estas muertes invisibles a día de hoy derivarían principalmente de causas como enfermedades de carácter transmisible o no transmisible. La grave escases de alimentos y de agua, unido a una infraestructura de atención sanitaria destruida casi por completo y a la falta de refugio al que huir harán que la cifra muertos no pare de crecer. "Incluso si el conflicto termina de inmediato, seguirá habiendo muchas muertes indirectas en los próximos meses y años", apuntan los expertos.

Con este estudio, además de reclamar un alto al fuego inmediato y acompañarlo con suministros médicos, alimentos, agua potable y otros recursos para las necesidades humanas básicas, los investigadores recalcan la importancia de registrar correctamente las cifras. "Documentar la verdadera magnitud es crucial para garantizar la rendición de cuentas histórica y reconocer el costo total de la guerra. Además, estos datos serán cruciales para la recuperación posbélica, la restauración de la infraestructura y la planificación de la ayuda humanitaria", concluyen.

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