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Vox pincha con Olona en Andalucía, no entra en el Gobierno y pierde toda influencia

Macarena Olona, votando en las elecciones de este domingo. Foto: Efe.

Decepción en Vox con sus resultados en Andalucía. No solo su aumento de escaños quedó por debajo de lo previsto por las encuestas y por el propio partido, sino que la mayoría absoluta del PP hace que no tengan que contar con ellos para formar Gobierno, evitando lo que ocurrió en Castilla y León hace unos meses.

Vox partía de 12 parlamentarios y la expectativa de duplicar prácticamente esa cifra y entrar incluso en el Gobierno de Andalucía en condiciones similares a las logradas recientemente en Castilla y León. Pero la operación liderada por Macarena Olona ha cosechado este domingo un notable fracaso, aumentando sólo un par de escaños, hasta los 14 parlamentarios en el hospital de las Cinco Llagas. La decepción era ya palpable en el hotel sevillano donde se reunieron para la noche electoral sus principales líderes (Abascal, Espinosa de los Monteros, Buxadé).

Con el resultado cosechado además por el PP, pierde la posición influyente que ha mantenido durante los tres últimos años como socio parlamentario privilegiado de Juanma Moreno.

Vox fue de más a menos en estas dos semanas. Siempre protagonizando actos con mucho apoyo en la calle, pero con una candidata, Macarena Olona, irregular en sus intervenciones, esquiva con la prensa y fiando todo a las redes y grupos de whatsapp. Con una relación de amor y odio con Moreno. A veces ofreciéndole una mano tendida para pactar, otras veces atacándolo con dureza y a veces incluso ofreciéndole la vicepresidencia, en lo que el popular calificó de "delirio". Todo eso en ocasiones concentrado en una hora, como ocurrió en el segundo debate televisado entre los seis candidatos a seis días de las votaciones. En ese debate Vox ya dejó claro que si el PP necesitaba un sólo voto suyo para la investidura tendría que incluirlos en el Gobierno con consejerías.

El resultado andaluz tiene además su lectura nacional para la formación derechista, pues parece que está tocando techo y sus posibilidades de crecimiento son ya limitadas, cuando hasta ahora se había postulado como alternativa para ser hegemómica en la derecha.

Su estrategia de entrar en los gobiernos la ha penalizado notablemente por la experiencia de Castilla y León, donde los primeros pasos de sus consejeros han sido controvertidos y se han desarrollado en medio de una notable polémica.

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