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La Cámara de Barcelona votará quitar la corona real de su escudo

  • Quiere dejar atrás el emblema de 1886 para recuperar el viejo Consulado de Mar
  • Se enmarca en una renovación de toda la imagen corporativa
El escudo actual de la Cámara de Comercio de Barcelona. Cámara de Comercio
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Más de un siglo después, la Cámara de Comercio de Barcelona votará cambiar su escudo. La entidad empresarial catalana mantenía inalterada su imagen desde su creación en 1886, pero Mónica Roca quiere renovar la enseña en el último año de su mandato. Y el cambio tiene miga: la entidad controlada por la Asamblea Nacional Catalana pretende remover la corona real del blasón. La modificación se debió someter al pleno la pasada semana, pero no se pudo hacer tras las reticencias de algunos afiliados.

El comité ejecutivo de la entidad presentó el 25 de mayo la propuesta de modificación. Aunque todavía no está definido el diseño definitivo, sí han quedado claros los elementos a relevar. La institución aboga por suprimir la corona de origen borbónico, así como la inscripción Terra dabit merces, undaque divi tias -la tierra te da bienes, el mar te da riquezas- de la parte superior de la enseña.

La decisión despertó rápidamente suspicacias entre algunos miembros del pleno debido a las relaciones con el independentismo del equipo que preside la Cámara de Barcelona. No obstante, fuentes oficiales de la entidad tratan de desvincular la renovación de cualquier motivación política.

Fuentes oficiales de la institución explican a elEconomista que la sustitución del escudo se realiza debido a que la Cámara afronta desde hace meses una renovación de toda la imagen corporativa para modernizarla. Por ello, se quiere recuperar el escudo que el Consulado de Mar –la entidad embrionaria de la actual- tenía en el siglo XIV.

"Es más antiguo en el tiempo, pero casualmente resulta que es más moderno en diseño", defienden. El blasón que sirve como inspiración del nuevo está presente en la barcelonesa Llotja de Mar, la sede corporativa de la organización.

Sin embargo, el argumentario no convenció a los monárquicos de la Cámara. Voces críticas con el equipo gestor aseguran que el cambio se realizó solo por motivos políticos para eliminar la corona del escudo. "La decisión es puramente ideológica", lamentan. Cabe recordar que la organización está controlada Eines de País, la candidatura amparada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC), abiertamente independentista. De hecho, el predecesor de Mónica Roca es Joan Canadell, diputado en el Parlament de Catalunya por Junts.

Partidarios y críticos del escudo de la Cambra recurren a la historia

Si la institución recurre a motivos históricos para justificar la modificación, los partidarios del escudo actual también los tienen. Recuerdan que el distintivo actual se remonta incluso a antes de 1886, cuando se autorizó en España la creación de las cámaras de comercio, bajo el mandato de la Reina Regente. La enseña además procede de la Real Junta Particular de Comercio de Barcelona –surgida del Consulado de Mar-.

La entidad pretendía aprobar la remodelación del escudo durante el pleno del pasado 25 de mayo. Cuando parecía que el cambio iba a salir adelante, miembros históricos del pleno levantaron la voz para exigir un mayor debate para afrontar una modificación tan relevante. Mónica Roca aceptó posponer la votación para la próxima sesión para dar margen de reflexión a todos los miembros.

Será solo aplazar lo inevitable. Se da por hecho que la Cámara sacará adelante la propuesta del comité ejecutivo. La candidatura Eines de País obtuvo 31 de los 56 escaños que forman el pleno, por lo que debería obtener los apoyos necesarios para la actualización del escudo.

La Cámara y la monarquía

Desde la victoria de Canadell en unas elecciones recurridas ante el Tribunal Superior de Justicia de Catalunya (TSJC), la entidad marcó distancias con la monarquía. Lejos quedaron los encuentros de Miquel Valls, presidente entre 2002 y 2019, con Felipe VI durante la época más caliente del procés. Con la llegada del actual diputado, la institución retiró el busto de Juan Carlos I de la sala de plenos y el cuadro de Alfonso XIII de la sala Lucrecia, donde se ubican los retratos de todos los presidentes de su historia.

La marcha de Canadell al Parlament y la llegada de Roca, en marzo del año pasado, rebajó el tono político que había mantenido la organización desde 2019. No obstante, la Cámara sí salió a defender causas como el uso del catalán en la empresa a través de un manifiesto contra la sentencia que obligaba a un 25% de castellano en las escuelas. "Es un ataque al uso de la lengua", rezaba la carta. Este hecho, a su juicio, provoca que los jóvenes que se incorporan al mercado laboral sufran "un proceso de sustitución de su lengua propia por el castellano".

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