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Autónomos: este error te está haciendo perder dinero

Foto: Dreamstime

El autoempleo se ha convertido en una forma de generar ingresos para aquellas personas que sufren grandes dificultades para acceder al complicado mercado laboral actual. No obstante, muchos de estos trabajadores emprenden una vida como autónomo con más corazón que experiencia, lo que les lleva a cometer errores básicos que castigan severamente la economía del negocio.

En concreto, uno de los errores más comunes entre los autónomos novatos radica en el control de las finanzas, un problema que no solamente les puede costar perder dinero, sino que en ocasiones puede suponer que llegue una carta de la Inspección de Hacienda.

No separar la cuenta profesional y personal

Muchos emprendedores faltos de experiencia cometen el error de no separar la cuenta personal de la cuenta profesional. Este pequeño detalle se observa sobre todo entre aquellos autónomos que han tomado la vía del trabajo por cuenta propia porque no encontraban empleo entre el colectivo de asalariados.

Puede parecer un aspecto nimio. Sin embargo, estas personas, acostumbradas a recibir una nómina en su cuenta personal, mantienen esa rutina al empezar a generar ingresos con su nueva empresa.

En primer lugar, el mayor problema que puede acarrear esta práctica responde al control de la contabilidad. Un autónomo que no separa ambas cuentas tendrá muchas dificultades de llevar una contabilidad ordenada.

Por supuesto, esto puede llevar a descuadres, lagunas en los libros contables que pueden encender las alarmas de Hacienda. Si esto ocurriese, la Inspección se acercaría al negocio para pedir explicaciones y, si el autónomo no es capaz de subsanar el error, se enfrentará a una sanción económica.

No obstante, este no es el único problema. Un autónomo tiene que mantener en su cuenta un sinfín de ingresos diferentes que no se consideran dinero propio. Es decir, estos trabajadores ingresan en el banco el IVA que posteriormente tendrán que devolver, el dinero con el que tendrán que pagar a proveedores, las cuotas de autónomo, las cotizaciones a la Seguridad Social, entre otros muchos conceptos.

Este dinero no puede considerarse del autónomo, aunque este en su cuenta. Al no separar la cuenta profesional de la personal, el trabajador puede gastar más dinero del que debería en su vida cotidiana, al pensar que la cifra que ve en su cartilla es más alta de lo que realmente es.

Puede parecer que este error no es muy frecuente o no afecta demasiado a la empresa. Sin embargo, según Bank 4Pro, el 77% de los pequeños negocios financian su actividad con recursos personales. Esto significa que casi tres de cada cuatro trabajadores por cuenta propia, potencialmente, mezclan fondos comerciales y personales.

El problema se hace más vigente cuando se suma un aspecto más: la imagen de marca. Trabajar con clientes y proveedores a través de una cuenta personal empobrece la imagen del negocio.

Por último, y uno de los factores más preocupantes, responde a un posible cese de actividad. En algunos casos, si el autónomo se viese en la obligación de cerrar su negocio tendrá que responder a las deudas con su patrimonio profesional y personal, ya que puede llegar a considerarse que todo ese dinero pertenece a la empresa.

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