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¿Parar a comer o jornada intensiva? Lo bueno y malo de cada opción

  • Un 60% de los empleados consultados en una encuesta prefieren una pausa corta
  • Pero un porcentaje importante también prefiere más tiempo que le permite hacer algunos recados

La pandemia por coronavirus trajo hace más de año y medio el teletrabajo, y con ello, con su más y sus menos, una mayor preocupación por la flexibilidad y la valoración por parte de los empleados de que las empresas para las que quieren trabajar tengan esto como un valor añadido, incluso por delante del sueldo.

Durante años, antes de que la pandemia cambiara los lugares de trabajo de muchos, un tema de debate recurrente ha sido la pausa para comer.

Desde aquellos que tiene apenas 30 minutos para comer, los que prefieren hacerlo al paso mientras trabajan para salir antes, y los que tienen tiempo amplios de dos horas que alargan sus horarios de salida, pero que les da un descanso que pueden aprovechar para otras cosas, como ir al gimnasio o hacer algún recado.

Un 60% prefiere 45 minutos o menos para comer, pero un 10% apuestan por las pausas largas

Una encuesta de Hays pone ahora de manifiesto cómo han cambiado estas preferencias tras los acontecimientos de los últimos tiempos. Según sus datos un 60% de los profesionales prefiere una pausa de 45 minutos o menos para comer.

Fernando Calvo, Director de People & Culture de HAYS, considera que es lógico que la gran mayoría de los profesionales quiera comer en el menor tiempo posible, "porque prefieren realizar jornadas laborales de un tiempo lo más comprendido posible para poder tener más tiempo libre". Sin embargo, Calvo considera que la desconexión durante la jornada laboral es importante y ese descanso mental será el que permita a los trabajadores rendir más durante la jornada de la tarde.

De hecho, hay trabajadores que prefieren invertir más tiempo en su pausa. En concreto, un 29% prefiere destinar una hora, mientras que un 7% y un 3% elige una hora y media y 2 horas, respectivamente.

"Dentro de la conciliación, mucha gente utiliza ese tiempo para hacer recados o gestiones fuera del trabajo, e incluso en las grandes ciudades algunos trabajadores deciden ir al gimnasio. Eso les ayuda a rendir mejor y a concentrarse con más facilidad", explica Calvo.

La encuesta, realizada este mes de noviembre, señala que poco más de la mitad (52%) de los trabajadores se organiza el tiempo de pausa como quiere.

Flexibilidad a la hora de comer

Un 29% señala que también puede organizarse el tiempo de pausa a su criterio, pero dentro de una franja marcada. Por el contrario, un 19% de los encuestados no tiene ningún tipo de flexibilidad y cuenta con una franja de tiempo para la pausa de comer inamovible.

También ocurre en algunos casos en trabajos considerados de oficina, ya que algunas empresas tienden a fijar horarios obligatorios para realizar las pausas de la comida por cuestiones de agenda, para que todos los empleados tengan un horario común en el que hacer reuniones, por ejemplo.

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