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Chile, 'ad portas' de cerrar un buen año en lo económico

  • Entre enero y septiembre el comercio exterior creció un 39% respecto de 2020
Imagen: Dreamstime.
Madrid

La economía chilena continúa expandiéndose por sobre el 10%. En septiembre lo hizo a un 15,6%; las expectativas para el crecimiento del PIB al cierre de 2021 se mueven en un rango de entre 11% y 12,5%. ¡Pareciera un ritmo de una nación asiática y no el de un país emergente de América Latina!

Nos gustaría dejar claro que este crecimiento no se justifica solo por la baja base de comparación, o las ayudas entregadas por la autoridad o los retiros a cuenta de los fondos de pensión como apoyos de cara a enfrentar los estragos provocados por la pandemia. A lo anterior debemos sumar los cerca de cuarenta años de sacrificios y de trabajo duro dirigido a insertar Chile en el grupo de naciones preocupadas por generar las condiciones que le permitieran dotarse de las infraestructuras imprescindibles a lo largo de su territorio, facilitando las inversiones de chilenos y forasteros en el levantamiento de nuevas e innovadoras empresas que han cambiado por completo la fisonomía y el quehacer del país.

Así, durante la pandemia -2020-, Chile no se detuvo del todo: ya disponía de caminos, autopistas, telecomunicaciones, energía, transporte, puertos, aeropuertos y tecnologías que le posibilitaban impulsar las transacciones de mercancías con los cinco continentes. O la distribución de vacunas en pocas horas in extenso en los más de 6.000 kilómetros de su borde costero.

En el caso de las ventas y compras internacionales, los intercambios decrecieron solo un 4,3%, totalizando 132.711 millones de dólares. Pero, ojo, las exportaciones crecieron un 7,3% con relación a 2019: hubo muchos que trabajaron y cumplieron con sus compromisos despachando productos hacia el interior y el exterior. La caída está explicada por el retroceso de un 15% en las entradas venidas de fuera. El superávit de la balanza comercial alcanzó los 18.369 millones de dólares.

En las últimas tres décadas el intercambio comercial de Chile ha crecido a una tasa promedio anual del 7,3%

Si miramos al Chile de los años 70 otro gallo nos cantaría. O el de los terremotos de hoy, que no se parecen en nada a los vividos en los 60. No les quepa ninguna duda de que los chilenos y la inversión extranjera de los últimos 50 años han levantado una nueva patria, a la que aún hay que añadirle más superestructuras, si bien hay que reconocer que actualmente es factible desplazarse en muy poco tiempo por cualquier punto de la loca geografía nacional.

Ahora echemos un vistazo a los datos del comercio con otras latitudes. De enero a septiembre ya suman 133.496 millones de dólares, superando enteramente lo realizado en 2020 y un 39% más que en el mismo periodo del año pasado. Si desmenuzamos el monto íntegro del período, las remesas se elevaron hasta los 68.660 millones de dólares, un 29% más que en 2020. En tanto las importaciones supusieron 64.837 millones; el progreso observado es de un 51% respecto de 2020, y excede en un 9% el total importado durante el año 2020.

La rapidez empleada por Chile en la pandemia no es solo mérito del actual Gobierno, sino, también, de los gobernantes que lo han precedido en las casi cuatro décadas pasadas

Además, es bueno tener en cuenta el momento en que llegó la pandemia, fue algo sorpresivo en todos lados, sus ramificaciones han copado las áreas por donde discurre la vida de las personas. Los más de doscientos países esparcidos por el atlas han debido examinarse ante esta adversidad.

La rapidez empleada por Chile no es solo mérito del actual Gobierno que está enfrentándola, sino, también, del buen hacer de los gobernantes que lo han precedido en las casi cuatro décadas pasadas. Las dirigencias de entonces han incorporado avances estructurales en casi la mayoría de sectores a través de este tiempo y en general la gestión de la Hacienda pública ha facultado posicionar a Chile como uno de los líderes de la región y en una ubicación notoria a escala global.

Chile afrontará en menos de 15 días una elección presidencial, crucial dadas las circunstancias en las que tendrá lugar. Por supuesto, la variable social es importantísima, ya que la Covid-19 seguirá presente por algunos años. También lo son las nuevas infraestructuras que se deben abordar, como, por ejemplo, desaladoras que ayuden a combatir la persistente sequía presente en amplias extensiones de suelo local.

Estas cuestiones y otras tantas necesitan de una economía pujante, que no baje la guardia. El crecimiento del PIB es fundamental: cuando la actividad económica crece, el desempleo tiende a reducirse y la renta per cápita aumenta. Esto impulsa el estirón económico, habrá más inversiones, consumo y ahorro. Igualmente, los devengos fiscales del Estado tienden a engordar, pudiéndose destinar recursos a paliar los distintos requerimientos de la sociedad en su conjunto.

Tomen nota: "En las últimas tres décadas el intercambio comercial de Chile ha crecido a una tasa promedio anual del 7,3%, pasando de operaciones por 16.115 millones de dólares en el año 1990 a los 132.711 millones en el año 2020, es decir, nuestro intercambio con el mundo se ha multiplicado por ocho en los últimos 30 años", según la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales. El comercio con el extranjero de Chile equivale al 59% de su PIB (2020).

A su vez, las adquisiciones han crecido a una tasa promedio anual del 7%, de internaciones por 7.742 millones de dólares en 1990 a los 59.226 millones en 2020. Las expediciones han crecido a una tasa promedio anual del 7,5%, de envíos por 8.373 millones en 1990 a los 73.485 millones en 2020.

Chile encabeza los principales ecosistemas emprendedores de América Latina de acuerdo con el informe The Global Entrepreneurship Index, que publica The Global Entrepreneurship and Development Institute (The GEDI Institute). Más de 500.000 firmas se han creado bajo el régimen de "Tú empresa en un día" entre 2013 y 2019; sumadas a las del sistema notarial suben del millón trescientas mil.

Aplaudimos cuando Chile crece mes a mes, es muy positivo para la paz social, hay empleo y desarrollo, lo cual -unido a la estabilidad institucional y la seguridad jurídica- son los ingredientes indispensables para que surjan nuevos proyectos y se aceleren los que ya están en marcha. Cualquier rumbo que se aleje de esta realidad ralentizará el avance de la ciudadanía toda.

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