Viaje del mes

República Dominicana te espera: descubre las cinco maravillas del paraíso caribeño

Es uno de los países más demandados por los turistas españoles. Un mundo de ritmo, color y sabor que conquista los corazones de todos sus visitantes, pues una vez que descubres el destino es imposible no caer rendido a sus encantos. Déjate contagiar por la alegría y amabilidad de su gente, con esa imborrable sonrisa; de sus pueblos rebosantes de vida, donde todo el mundo danza al son del merengue o la bachata; y, por supuesto, de sus bares y restaurantes tradicionales, perfectos para degustar un delicioso plato de sancocho o mangú y saborear su valiosa gastronomía. Y es que República Dominicana... ¡lo tiene todo!

Pero más allá de sus notables atractivos culturales está su alto compromiso con la preservación del medio ambiente. Debido a la amplia diversidad que ofrece, se ha convertido en el reclamo de todos los viajeros que buscan vivir auténticas aventuras en plena naturaleza, ya que existen maravillosos enclaves que aún están por descubrir. Algunos de ellos te teletransportarán a otra realidad y es probable que tengas que pestañear un par de veces para comprobar que lo que ven tus ojos existe de verdad. En tiempos de covid, ¿qué mejor plan que viajar al paraíso?

1. Parque ecológico Ojos Indígenas (Punta Cana)

Todos hemos soñado alguna vez con visitar Punta Cana. Más de 50 kilómetros de costa de arenas blancas, aguas cristalinas, los mejores campos de golf del Caribe, resorts de película, un ambiente nocturno inigualable... Pero, aún hay más. Su interior se caracteriza por la gran riqueza de su fauna y su flora. Sólo tenemos que alejarnos unos kilómetros de su costa para desvelar su asombrosa biodiversidad. Es el caso de la Reserva Ecológica Ojos Indígenas, ubicada dentro del exclusivo complejo Puntacana Resort & Club. Ahora mismo, permanece abierto a todos los viajeros que quieran aprovechar la disminución del tráfico de turistas estos últimos meses y perderse por un sinfín de senderos conectados entre sí que te harán sentir como Jorge de la Jungla.

El recorrido está perfectamente señalizado y cada camino nos llevará a una de sus doce lagunas, todas ellas con un encanto de lo más especial. Si en alguna ocasión te has parado a cerrar los ojos e imaginarte sólo, en medio de la nada, sin ruido y con un entorno de postal, este es tu lugar. Increíbles escondites que invitan a sumergirse para disfrutar en soledad de un magnífico concierto musical protagonizado por el ruido de las hojas al chocar, el canto de los pájaros y el constante susurro del agua.

2. Salto El Limón (Samaná)

Samaná es ya en uno de los destinos de República Dominicana que mayor afluencia de viajeros recibe. Prueba de ello es el creciente desarrollo hotelero que ha experimentado durante los últimos años. Alejado de las aglomeraciones turísticas y de los resorts de todo incluido, se trata de un entorno virgen que ha suscitado un gran interés entre los amantes del ecoturismo. El país, muy implicado con la preservación del entorno, ha conseguido convertir Samaná en el enclave ideal para introducirse en la cara más pura y salvaje de República Dominicana y sentir el calor y la hospitalidad de la gente local. Su capital, Santa Bárbara, rezuma alegría. No puede haber mejor plan que perderse entre sus pequeñas casas de colores, dar un paseo por su malecón y probar su rica gastronomía. Además, entre enero y marzo de cada año, Samaná recibe la visita de las ballenas jorobadas, que emprende su éxodo hasta el Caribe para reproducirse dando lugar a todo un espectáculo. La agricultura, la pesa y el turismo son sus principales fuentes de ingreso. A los curiosos, les encantará el Pueblo de los Pescadores, uno de los más característicos y divertidos de la localidad de Las Terrenas. Eso sí, el destino estrella de Samaná es el Salto El Limón.

Nadie puede abandonar la península sin conocer esta impresionante cascada ubicada sobre una piscina natural donde los viajeros podrán darse un baño y contemplar la belleza de este auténtico remanso de paz. El hecho de estar situado en una de las zonas más amazónicas de la isla hace que el trayecto hasta allí dure unas cuatro o cinco horas. La travesía se puede realizar a caballo, pero muchos se decantan por recorrer la ruta a pie para contemplar el espléndido paisaje.

3. Playa Palmilla (Parque Nacional Cotubanamá)

Hay algo que no puede faltar en un viaje a la isla caribeña y es una excursión en catamarán acompañada del típico cóctel dominicano y el ritmo de sus tambores. El trayecto más conocido es el que conecta con Isla Saona, famosa por sus manglares y piscinas naturales. Normalmente, en un punto intermedio del recorrido, los botes echaban las anclas para admirar Isla Palmilla desde lo lejos. Siempre ha sido considerada una de las islas vírgenes más paradisiacas de toda la costa del Caribe y ahora ¡estamos de suerte! Ya hay excursiones desde la Romana o Bayahibe que nos permiten conocer esta playa.

Situada justo al frente de la costa oeste del Parque Nacional Cotubanamá, es una de las áreas protegidas que más turistas recibe, un hecho que entenderemos a la perfección nada más llegar a la isla. Silencio, eso es lo que escucharemos. Sorprende admirar el cinturón de coral, estrellas de mar y cocos que descansan en su orilla, una clara muestra de la gran labor que se lleva a cabo para preservar la pureza de este edén. Sin duda, el sitio perfecto para dedicar unos minutos a observar el horizonte e intentar adivinar en qué punto el cielo se une con el mar. Los aficionados al buceo y al snorkel no encontrarán mejor oportunidad para perderse entre los arrecifes repletos de peces de colores mientras se zambullen en esas aguas que combinan a la perfección los tonos azul celeste y verde esmeralda. A nadie le importaría naufragar en esta isla para gozar en soledad de su deslumbrante belleza.

4. Hoyo Azul (Cap Cana)

Después de recorrer la costa de República Dominicana cuesta imaginarse una panorámica agreste y salvaje, pero está claro que estamos ante un país de contrastes. Para comprobarlo, sólo tendremos que poner rumbo al famoso cenote Hoyo Azul. Se encuentra enclavado en Scape Park, el parque más exclusivo de Cap Cana. Para llegar cruzaremos un bosque tropical repleto de humedales donde las plantas trepan por los árboles para regalarnos un entorno mágico plagado de vida. La riqueza de su fauna y su flora convierten la travesía en toda una aventura. Una de las especies más características de esta selva virgen es la iguana rinoceronte, que se cruzará varias veces en tu camino. Su tamaño impresiona, pero son totalmente inofensivas.

Para llegar al cenote, tendremos que atravesar uno de los escenarios preferidos de los influencers, un puente colgante rodeado de exuberante vegetación. Y a escasos metros, veremos el Hoyo Azul. Una espectacular piscina dulce formada en la base de un acantilado de piedra caliza de 75 metros de altura. El agua, que proviene directamente del manantial te dejará sin palabras. Su intenso color azul turquesa hace que sea irresistible pegarse un buen chapuzón en este íntimo rincón. Cuenta con aproximadamente 14 metros de profundidad y son muchos los valientes que se lanzan desde una plataforma situada en lo alto de una de sus rocas para lograr una experiencia plena. Además, el entorno hace que la temperatura no sea la habitual del mar caribeño, lo que se traduce en una intensa sensación de frescura y relajación.

5. Parque de los Haitises (Samaná)

Ya hemos realizado un recorrido por playas paradisiacas, recovecos salvajes, lagunas y pozas propias de un cuento de hadas, pero no podía faltar la visita a uno de los parques más bonitos del mundo: El Parque Nacional de los Haitises. Es la atracción ecológica por excelencia de República Dominicana. Un asombroso sistema kárstico que se extiende desde la Bahía de Samaná hasta Bayaguana, provincia de Monte Plata. Su riqueza paisajística es digna de admirar. Un recorrido repleto de bosques y colinas que nos transportarán a la época de los dinosaurios, de ahí que haya sido el escenario elegido para grabar algunas secuencias de la película Jurassic Park.

Merece la pena caminar por el interior de sus cuevas para descifrar las leyendas que esconden las pictografías taínas. El principal rasgo característico son los mogotes, que se extienden a lo largo de todo el parque. Nos acompañarán durante todo el tour, dando lugar a un fascinante lienzo protagonizado por los contrastes turquesas de sus aguas y el intenso verde de su vegetación. Asistimos así a toda una obra de arte digna de admirar al menos una vez en la vida. Además, la naturaleza húmeda de sus bosques hace que albergue infinidad de aves y otras especies endémicas que, de vez en cuando, se dejan ver por la zona. Haitises significa "tierra de montañas"; según algunos locales de "altas montañas". Y no es para menos, pues algunos de estos mogotes pueden alcanzar hasta 30 y 40 metros de altura. Existe la posibilidad de recorrer esta pintoresca reserva tanto en barco como en kayak y ¡aviso para navegantes!: no dejará indiferente a nadie.

Al ser uno de los principales destinos turísticos, República Dominicana se ha visto fuertemente azotada por la gran crisis que atraviesa el sector debido a la Covid- 19. Con el fin de posicionarse como un destino seguro a nivel mundial, se ha implantado un minucioso protocolo en todos los establecimientos turísticos, hoteles y aerolíneas para garantizar la seguridad de los turistas que viajan a la isla. Actualmente, la aerolínea Iberia ofrece vuelos directos diariamente de Madrid a Santo Domingo a precios muy asequibles. Además, el Ministerio de Turismo de República Dominicana (MITUR) ofrece un plan de asistencia gratuita a todos los viajeros que lleguen al país por vía aérea y que se hospeden en un hotel hasta el 31 de marzo de 2021, incluyendo las emergencias derivadas del Covid-19. Una oportunidad única para descubrir este oasis de ensueño que los más aventureros no dejarán escapar. Es tiempo de viajar a nuevos rincones del planeta y República Dominicana te espera para regalarte experiencias inolvidables.

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