Comunidad Valenciana

Adiós a una buena consellera de Vivienda cuestionada en Obras Públicas

  • Mª José Salvador deja la conselleria para ser vicepresidenta de Les Corts
María José Salvador. GUILLERMO LUCAS
Valencia

Meses después de la llegada de la izquierda al poder, ya en marzo de 2016, el presidente Ximo Puig convocó a los medios para comunicar los detalles de la Ley Por la Función Social de la Vivienda, la primera ley del Govern del Botànic, tal y como subrayó el mandatario junto a la satisfecha consellera del ramo: María José Salvador. Era un texto vanguardista, que incorporaba cuestiones como la posibilidad de forzar a la banca a alquilar sus viviendas vacías, y del que han sacado pecho durante toda la legislatura tanto los socialistas como Compromís frente a la oposición que mostró el Gobierno Central de Mariano Rajoy. Todo pese a que el impacto real de la norma en el mercado de la vivienda está todavía descubrir.

Esta ley es uno de los mejores ejemplos del legado de Salvador al frente de la Consellereria de Vivienda, Obras Públicas y Vertebración del Territorio, sobre quien trascendió este miércoles que dejará el departamento durante la próxima legislatura para asumir la vicepresidencia de Les Corts Valencianes. En efecto, su conselleria ha sido prolífica en materia normativa y ha prestado especial atención al área de vivienda, pero se ha centrado menos en el tradicional tangible de esta área: la obra pública, su segundo apellido.

Su solvencia ha sido públicamente acreditada cada seis meses en los seminarios de gobierno realizados por el Consell para analizar el cumplimiento de los compromisos de cada dirigente. Mientras otros departamentos caían en sus propias promesas trampa, el área de Salvador llegaba siempre con los deberes hechos. Y no han sido pocos los cambios introducidos a lo largo de la legislatura, en la que se ha aprobado el controvertido Pativel, que restringe la construcción en buena parte de la primera línea de costa valenciana, o los planes de protección de la huerta que hacen lo propio con el suelo agrícola considerado de interés.

En el mandato de Salvador también ha tenido lugar la reforma de la Ley del Suelo, la Lotup, con importantes cambios como la regulación de viviendas ilegales o la introducción de facilidades para los negocios asentados en el entorno rural. La consellera se hizo cargo además de enmendar problemas de la legislatura anterior, como la entrega de las ayudas pendientes tanto al alquiler como para la compra de VPO o la rehabilitación del parque público de residencias.

Y en el haber de la socialista también cabe anotar la convivencia con Compromís. La Conselleria de Vivienda y Obras Públicas ha vivido ajena a las tensiones de otros departamentos como Economía o Hacienda pese a contar con secretarios autonómicos propuestos por la coalición, como Lluís Ferrando o Josep Vicent Boira. En materia de recursos humanos procede subrayar también que el departamento sirvió de cantera para el Gobierno de España de Pedro Sánchez, que reclutó para el Estado al propio Boira y a la ex directora general del EIGE, Helena Beunza. Ambos fueron fichados para gestionar a nivel nacional competencias que ya manejaban en la Comunitat Valenciana: el Corredor Mediterráneo y las políticas de vivienda, respectivamente.

Los 'peros'

Pero la dirigente no ha sido la consellera de Obras Públicas que le habría gustado a los empresarios del ramo. El argumento de la falta de fondos se impuso a las deseadas licitaciones, que en el caso de las carreteras se han destinado principalmente a la conservación, sin avanzar en proyectos que ya se echaban en falta hace cuatro años.

La gran excepción a esta lectura fue la reactivación de la llamada línea 'fantasma' de Metrovalencia, la entonces T2 ahora rebautizada como L10. Pero su impulso, que provino de la obtención de fondos europeos para su desarrollo por parte de Hacienda, fue ejemplo de las reticencias de Salvador a los grandes anuncios. La consellera cuestionó en un primer momento su reactivación por el elevado coste, y cuando la hizo suya anunció que el metro solo llegaría hasta el Oceanogràfic, sin llegar a Nazaret en una primera inversión. Lejos de este discurso, el presidente Puig hablaba de "una sola fase" hasta el barrio y se aventuraba incluso a anunciar su futura conexión con La Marina y, en el centro, con Pont de Fusta tras atravesar toda la ciudad.

En efecto, su afinidad con Puig parece no haber sido la mejor, y buena muestra de ello es que podría ser el único miembro socialista del Consell que no repita la próxima legislatura -siempre que el PSPV conserve los departamentos que ostenta en la actualidad-. En esta línea, todo apunta a que Vicent Soler, uno de los hombres fuertes del presidente, continuará al frente de Hacienda si lo desea, un pronóstico también aplicable a Ana Barceló en Sanidad y a Gabriela Bravo en Justicia. Salvador, por contra, se marcha a Les Corts tras afirmar de forma pública su voluntad de continuar en Vivienda.

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