Comunidad Valenciana

Espinar: "La tasa turística es una barbaridad; el sector necesita un IVA reducido y combatir la oferta ilegal"

Fotografía de Guillermo Lucas.

Manuel Espinar ha sido uno de los principales impulsores de la Confederación de Empresarios Turísticos de la Comunidad Valenciana, lobby promovido por la Confederación Empresarial de Hostelería y Turismo de la Comunidad Valenciana (Conhostur) y la Federación Hotelera de la Comunidad Valenciana. Espinar, presidente de Conhostur, y Luis Martí, presidente de los hoteleros, copresiden la nueva confederación, que representa a más de 38.000 empresas y 175.000 empleos directos. (Puede leer esta entrevista y otras noticias, reportajes y análisis en la revista digital gratuita elEconomista Comunitat Valenciana).

¿Qué ha motivado la puesta en marcha de esta nueva confederación?

La hostelería y la hotelería tenían que confluir, porque lo que nos une es mucho más que lo que nos separa. Hace un año, seis de las grandes patronales del sector empezamos a trabajar en este proyecto de unión con una visión de la Comunitat Valenciana. El objetivo es tener una voz única y potente en un sector que es uno de los motores de la región, con una aportación de en torno al 13 por ciento del PIB y el 14 por ciento del empleo. Es fundamental que las administraciones empiecen a mirar al sector y a adoptar medidas que le favorezcan o la gallina de los huevos de oro dejará de existir. Hemos sufrido mucho durante los años de crisis. Pese a crecer en número de visitantes, la rentabilidad sigue cayendo; este año, el gasto medio por turista será de unos 700 euros -incluída hotelería, hostelería y transporte-, 400 euros menos que hace diez años. Hay que apostar por la calidad, el empleo y la rentabilidad como los tres pilares fundamentales para el futuro.

¿Qué hace falta para que estos pilares sean sólidos?

La calidad y la rentabilidad van unidas a la profesionalización y la especialización. En los últimos cinco años, ha habido un cambio cualitativo espectacular, con una creciente apuesta por la formación y un cambio generacional en muchas empresas familiares, con gente joven muy preparada. Cada vez más universidades incorporan estudios reglados en materias vinculadas al turismo y, desde las asociaciones, hemos trabajado de forma intensa. Pero aún hay una batalla importante: la barrera de entrada al sector; exigir unos mínimos de profesionalidad para garantizar la calidad, tanto a nivel empresarial como de las plantillas. Además, tenemos que apostar por la fragmentación y especialización del producto turístico, para avanzar en la desestacionalización. Hacer microproductos y enfocarlos a los diferentes segmentos de clientes. En la región tenemos una gran oferta turística -gastronomía, sol y playa, balnearios, urbano, náutico,....- que nos permite trabajar todo el año y poder mejorar en flexibilidad y rentabilidad.

¿Cuáles son las prioridades frente al Gobierno autonómico y central?

La primera reclamación del sector a la Generalitat es tener una Conselleria propia. Este año el prespuesto para el sector autonómico es de unos 33 millones, cuando sólo la ciudad de Barcelona cuenta con 50 millones. Necesitamos más presupuesto y margen de maniobra. No es lo mismo una secretaría autonómica que una Conselleria. Hemos tenido mucha suerte con el secretario autonómico, Francesc Colomer, que ha demostrado una gran profesionalidad y mucha implicación. Él debe de ser el futuro conseller.

De cara al Gobierno central, uno de los puntos fundamentales de trabajo es la mejora de la fiscalidad, con un IVA turístico reducido, equiparable al de otros países competidores. El sector necesita, más que nunca, respirar y empezar a recuperar rentabilidad, tras siete años de crisis. Ahora trabajamos con un tipo del 10 por ciento, aunque algunas actividades -como discotecas u hoteles de lujo, soportan un 21 por ciento-. Consideramos que un nivel óptimo sería el 6 por ciento. Hemos hablado ya este tema con Montoro y seguiremos trabajando con él o con el nuevo ministro que entre.

Desde el punto de vista fiscal, el Consell puso sobre la mesa la posibilidad de introducir una tasa turística...

Desde el principio hemos comunicado a la Generalitat que implantar una tasa turística es una barbaridad en este momento. En una medida de este tipo, es importante contar con el empresario que tiene que participar. En todo caso, y si esta idea prosperase, pedimos que siga un modelo similar al de Barcelona, donde el Patronato de Turismo gestiona esa tasa, que tiene una repercusión directa en inversiones para el sector.

Se tendrían más y mejores resultados con actuaciones efectivas sobre la oferta no regulada. La oferta ilegal prácticamente se equipara ya con la legal. Se han hecho avances en la lucha contra esta actividad, de la mano de la Conselleria de Hacienda, pero hay mucho por hacer, tanto a nivel autonómico, como nacional. La legislación tiene que estar en línea con las directivas europeas, de manera que todas las comunidades apliquemos las mismas normas. Hay que atajar este tipo de plataformas que destruyen empleo real y suponen un recorte de recursos para las arcas del Estado.

La Generalitat insta a la cooperación público-privada en el sector.

La cooperación público-privada es el modelo ideal, ya que garantiza la implicación por ambas partes, pero tenemos que ver cómo se va a articular para obtener los mejores resultados para todos. Hay destinos, como la ciudad de Valencia, con mucha potencialidad y atractivos para el inversor. Hemos perdido una macroinversión importante -el proyecto de ARC Resort para la Marina Real de Valencia-, por una decisión política. Falta conciencia de que el Puerto de Valencia debe ser un referente del ocio.

Hay expertos que dicen que el turismo de cruceros no interesa.

El peor turista es el que no viene. Es cierto que el turismo de cruceros deja poca rentabilidad; sólo es rentable para los puertos base. Pero hay un factor importante, el factor prescriptor, que en el caso del crucerista de Valencia es altísimo. Es una ciudad con mucho atractivo y genera en el viajero la necesidad de volver en el futuro.

¿Cuáles son las perspectivas del sector turístico valenciano? ¿Se verán afectadas por el 'Brexit'?

El sector tiene alrededor de 352.000 trabajadores en la región y está creando empleo. Uno de cada dos empresarios tiene expectativas de contratar personal a corto plazo. A ello hay que sumar el efecto multiplicador, en ámbitos como servicios o comercio. Hay localidades, como Alicante, donde el turismo británico supone más del 60 por ciento del total y una población estable de residentes de 100.000 personas. La situación no es alentadora. Si la libra baja, su poder adquisitivo también lo hace. Pero también puede ser una oportunidad de posicionarnos en un segmento menos sensible al precio y crecer en otras nacionalidades. Hace dos años, un informe de Turespaña apuntaba a que muchos estadounidenses no venían a España por verlo un destino barato. Son muchas las variables que están en juego y tenemos que aprovechar las oportunidades y saber vendernos mejor.

La cooperación y confluencia de políticas turísticas es un deseo que demandan los empresarios del sector turístico desde hace años. Si quieres ser líder, tienes que unirte al líder. Todos debemos meternos en la cabeza, empezando por los políticos, que la primera marca potente debe de ser la marca España. A partir de ahí, trabajar el resto. En la Comunitat, Turismo está haciendo un estudio para definir la estrategia, debido a la existencia de varias marcas. Tenemos una marca, Valencia, que es la única que identifica a todo el territorio y es la que tiene más capacidad a la hora de promocionar. Es una cuestión de unir esfuerzos, no de centrifugar presupuestos.

*(Puede leer esta entrevista y otras noticias, reportajes y análisis en la revista digital gratuita elEconomista Comunitat Valenciana).

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