Universidades

¿Y ahora, qué hacemos tras la Selectividad?

El hijo de mi amigo Paco afrontaba los exámenes de la PAU, las pruebas de acceso a la Universidad, la "Selectividad", pero no sabía muy bien qué estudiar. Paco me dice que busca algo relacionado con la gestión, para trabajar en la empresa, con vocación internacional. Es un perfil bastante común entre los jóvenes de su generación, la Z, que tiene sus razones, claro. ¿Quién no buscaría hoy desarrollar competencias profesionales de gestión para trabajar en entornos internacionales, con miras a una carrera profesional en la empresa privada, o la puesta en marcha del espíritu emprendedor? Es exactamente lo que buscan muchos jóvenes, y sus mayores lo refrendan.

Pero quizá en este proceso haya que pararse en uno de los términos antes expuestos: las COMPETENCIAS PROFESIONALES. Aquellos que acceden a la Educación Superior ya no buscan adquisición de conocimientos. El conocimiento no es patrimonio exclusivo de universidades y academias. Está accesible al total de la población que dispone, al menos, de acceso a Internet. Hoy, los futuros profesionales buscan el desarrollo de COMPETENCIAS PROFESIONALES que les ayuden a cumplir sus sueños y alcanzar sus objetivos.

En esta búsqueda de COMPETENCIAS, Europa, con el Tratado de Bolonia, puso su mira en los EE.UU. Las universidades establecieron sus estudios siguiendo el modelo anglosajón: grado, máster y doctorado. Y así en España los profesores universitarios rehicieron los planes de estudios. Las diplomaturas e ingenierías técnicas de tres años se transformaron en grados de cuatro. Las ingenierías y licenciaturas de cinco o seis años, apuntaron al título de máster de dos años, para cursar después del grado de cuatro. Sí, el grado de cuatro, que en el resto de Europa es de tres años. Nuestros universitarios, se quedan un año más para conseguir el mismo diploma. Otra vez? "Spain is different".

Pero ser diferente no siempre implica ser peor, ni es patrimonio exclusivo de las Españas, citerior y ulterior. De hecho, nuestros vecinos del norte de los Pirineos también decidieron ser diferentes, pero quizá en este caso, claramente para mejor. Los grados son de tres años como en el resto de Europa, y la educación superior no es patrimonio exclusivo de la Universidad, como en España; lo cual motivó la compra, adquisición o alianza entre las escuelas de negocio y universidades, para poder otorgar títulos superiores, pero ese sería otro tema. En Francia, la educación superior recae tanto en las universidades, como en las Cámaras de Comercio e Industria, que en algunos casos, son mucho más antiguas que las primeras. Así, nos encontramos con que en las escuelas superiores de Francia, los profesionales de la Industria, la Empresa, el Comercio, forman a los futuros profesionales para desarrollar sus COMPETENCIAS PROFESIONALES, basándose en la experiencia y en el conocimiento práctico ("a volar, enseña el que vuela; y a navegar, el que navega"), tal y como ocurría en España antiguamente en las escuelas especiales de ingeniería, pero ese también sería otro tema.

Hoy, para estudiar un grado que garantice el desarrollo de las deseadas COMPETENCIAS, Paco tendrá que decidir: qué, cómo, dónde, cuándo, y finalmente, por qué. Si empezamos por el final, que es lo que más atrae a la Generación Z, la de Paco: ¿Por qué? Porque queremos desarrollar las COMPETENCIAS PROFESIONALES e INTERCULTURALES de GESTIÓN. ¿Cuándo? Salvo que Paco siga la costumbre foránea de tomarse un año sabático, cuanto antes tras el bachillerato, y en el menor tiempo posible, como en el resto de Europa, mejor. ¿Dónde? Claramente donde te puedan garantizar que adquieres las competencias que buscas desarrollar con el alcance y la internacionalización que se demanda hoy en día. Donde los planes de estudio se hagan pensando en el empleador y no en el docente que los elabora. ¿Cómo? Con instituciones que tengan acreditada internacionalmente la calidad de su docencia y cuya posición en los ranking internacionales no tengas que buscar fuera de la lista. ¿Qué? Si buscas un futuro en la empresa, o desarrollar tu propia empresa, recomendaría un programa general en Management, en Administración de Empresas, con amplia formación en idiomas, ciencias sociales y desarrollo personal, en contacto con una amplia red de personas, empresas e instituciones, que reúna estudiantes de todo el mundo que aspiran a desarrollar una carrera internacional.

No podría recomendarle nada mejor a Paco, y a tantos otros jóvenes de su generación, que buscan trabajar en la empresa o crear la suya propia. Jóvenes que tienen una vocación internacional que hoy no conocen las fronteras del pasado, ni las rigideces de otros sistemas, pues su mercado laboral es el MUNDO.

Por: Javier Tafur, director del campus de Madrid de ESCP Europe.

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