Universidades

Valladolid, León y Burgos, accionistas de empresas tecnológicas universitarias

La participación pionera de las universidades es de un 10 por ciento y no es dineraria, sino que se fija como contraprestación al asesoramiento en materia fiscal jurídica o búsqueda de financiación

Las universidades de Valladolid, León y Burgos también emprenden. Estas tres instituciones académicas participan accionarialmente en una veintena de 20 empresas de base tecnológica creadas por sus investigadores, a los que acompañan en una nueva forma de transferir conocimiento.

Las empresas de base tecnológica pueden ser promovidas por la institución académica a iniciativa propia o de profesores o investigadores vinculados a ella siempre y cuando sean consecuencia de la materialización de investigaciones surgidas dentro de la universidad.

Universidades por provincia

Valladolid cuenta con un total de 11 empresas participadas por la universidad pública, cuyo campo de acción, mayoritario en el sector de las Tecnologías de la Información y Comunicación, se extiende también a desarrollo de software, biomedicina, sector farmacéutico, nanotecnología, consultoría y sector agroalimentario.

No son sólo éstas sin embargo las únicas empresas que han surgido del carácter emprendedor de los investigadores de la universidad. En total, son unas 20 las que han surgido de la iniciativa del cuerpo de profesores, aunque sólo a partir de 2008 se reglamentó la presencia de la Universidad en las conocidas como spin off, explica Celedonio Álvarez, director del Parque Científico de la UVA, organismo a través del que se canaliza la presencia accionarial.

La participación suele estar en torno un 10 por ciento y no es dineraria, sino que se fija como contraprestación al asesoramiento en materia fiscal jurídica o búsqueda de financiación que se presta desde la Oficina del Emprendedor de la UVA.

"La filosofía no es que la universidad genere la empresa sino ayudar a alguno de nuestros investigadores a que la creen. Entramos en el accionariado no para controlarlas, porque en ningún caso somos administradores, sino para conocer qué se hace con el Know how de la Universidad y para ayudar al empresario a la hora de aprovechar el marchamo que da la institución para encontrar partners".

Pese a la falta de experiencia empresarial que suelen tener los promotores de estos proyectos, la supervivencia, asegura Álvarez, es muy alta. "Están bien. Al principio les cuesta más porque lo que necesitan son compañeros de viaje, pero están saneadas, aunque luego ganen más o menos dinero. De las 11 sólo ha desaparecido una".

Celedonio Álvarez muestra además su satisfacción porque "están consiguiendo fijar personal altamente capacitado en Castilla y León, otra de las cosas que más nos interesa aparte de dar a conocer nuestro conocimiento. Y lo hacen en todo el territorio porque también han surgido empresas en los tres distritos que tenemos: Segovia, Palencia y Soria".

Valladolid, afirma Celedonio Álvarez, está a la cabeza de las universidades españolas en creación de empresas de base tecnológica, aunque también otras hacen sus pinitos. Es el caso de la de León, que participa en seis proyectos empresariales. Destaca la veteranía de Bioges Starters, fundada en 2001, y que ha dado ya los primeros beneficiosa la institución académica. Son 6.000 euros que se dedicarán a fomentar la investigación. Su actividad se centra en el desarrollo (I+D+i), fabricación y comercialización de productos dirigidos a la industria alimentaria, agropecuaria, medioambiental y farmacéutica.

La empresa se constituyó un año después de que echara a andar Centrotec, Centro Tecnológico de Inseminación Artificial, que se ha convertido en referente a nivel nacional en el campo de la investigación de la raza porcina.

Destaca también "ByDT", Bioenergía y Desarrollo Tecnológico, fundada por miembros de la universidad leonesa en junio de 2008. Sus objetivos son asesorar y ayudar a sus clientes a satisfacer las necesidades de suministro de energía mediante el uso de recursos renovables, especialmente de origen biomásico y al mismo tiempo, ofrecer soluciones en la gestión de residuos orgánicos. La firma también participa de forma activa en proyectos de I+D+i relacionados con las energías renovables.

Aquilón CyL es obra de los profesores Héctor Argüello Rodríguez, Pedro Rubio Nistal, Ana Carvajal Urueña y Marta García Díez. Centrada en la sanidad animal, trabaja en los ámbitos tecnológicos de la ganadería, la farmacia, la sanidad animal y la biotecnología.

El 29 de mayo de 2013 se aprobó la creación de RGA Bio-investigación para el asesoramiento y la búsqueda de soluciones tecnológicas para el sector vitivinícola.

La más reciente es Neural Therapies, impulsada el 29 de enero de 2015 por Arsenio Fernández López. Se dedica al asesoramiento, el desarrollo y la comercialización de procesos, productos, servicios y soluciones tecnológicas para el ámbito de la neurobiología.

Arsenio Fernández, uno de sus impulsores de Neural Therapies, asegura que en los seis meses que lleva en funcionamiento "los resultados son prometedores y ya tenemos algún contrato".

Este profesor universitario quería trasladar a la sociedad su larga experiencia investigadora con su incursión empresarial para "que tuviera aplicación real". Junto a un equipo de personas, reconoce que la experiencia no es fácil, aunque destaca el apoyo de la Universidad de León a la hora de poner en marcha la compañía. "Participan accionarialmente porque tienen obligación pero nos dan total autonomía a la hora de gestionar, aunque les tendremos que enseñar las cuentas cuando nos la pidan".

Su iniciativa pretende también mostrar a sus alumnos que en la Universidad también se puede emprender, "que no son parvularios y que no hay que estar a las órdenes de otros necesariamente".

En Burgos, la universidad pública participa en tres empresas. Una de ellas es Chameleon Sensor, una iniciativa empresarial promovida por los investigadores Saúl Vallejos Calzada y Daniel Moreno Mediavilla que basa su actividad en la comercialización de dispositivos capaces de detectar compuestos contaminantes.

En 2013 surgió Ortofisio San Amaro, centrada en ayudar a personas con discapacidad a ser más autónomas e independientes, prestando servicios de asesoramiento y asistencia individualizada. La más antigua de las empresas participadas por la UBU es Ingiter, creada en 2009, de la mano de un alumno y dos profesores para prestar servicios de estudio del terreno que son necesarios a la hora de acometer edificaciones y obra civil.

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