Turismo y Viajes

Diez destinos europeos en los que te encontrarás con pocos turistas

Barcelona abre un promedio de 12 hoteles por año, Venecia ha anunciado una tarifa de entrada para los turistas y el precio del alojamiento en Lisboa nunca ha sido tan alto. Unos datos que muestran cómo afecta a muchas ciudades el incremento anual de su número de turistas. Ante esta complicada situación ha surgido un movimiento denominado subturismo, una opción que se caracteriza por viajar a destinos que se encuentran fuera de las principales rutas turísticas.

El subturismo tiene como objetivo minimizar los efectos del turismo de masas en las grandes ciudades. Así destinos más locales, como pueblos o zonas de interior, se presentan como una alternativa más tranquila en los que, además, se suelen ofrecer experiencias de viaje únicas y personalizadas. En este sentido, la Organización Mundial del Turismo sitúa al subturismo en primer lugar de su lista de medidas para mitigar el fenómeno del turismo masivo.

Además, cuando viajamos a estos destinos menos populares consumimos productos locales, lo que ayuda a preservar las tradiciones, desarrolla la economía local y mantiene la autenticidad de estos destinos.

Indie Campers, empresa líder de alquiler de autocaravanas en Europa, es uno de los principales impulsores de este movimiento, ya que, "en los últimos años, el crecimiento del turismo de autocaravanas está estrechamente relacionado con esta tendencia. Cada vez más viajeros buscan destinos distintos de los lugares turísticos masificados para sentirse libres y relajarse", señala Hugo Oliveira, CEO de Indie Campers. Por esta razón, y con el objetivo de impulsar este nuevo tipo de turismo, la compañía ha recogido 10 destinos europeos alternativos a las rutas de viaje más comunes para los españoles.

1. Ragusa, Italia. Reconstruido después del terremoto de 1693, Ragusa se divide en Ibla y Ragusa Superior, dos centros urbanos conectados por una densa red de escaleras y puentes. Una visita obligada es la Catedral de San Giorgio, símbolo de la ciudad. En los alrededores también podemos encontrar joyas como Modica, Scicli o Ispica.

2. Rastoke, Croacia. Como alternativa a los famosos lagos de Plitvice, el pueblo de Rastoke combina la tradición, la naturaleza y es el escenario de un fenómeno evocador: el río Slunjcica que, cuando se une con el río Korana, crea cascadas inmersas en un paisaje de cuento de hadas. Una visita nocturna obligada es Rijeka, Capital Europea de la Cultura 2020.

3. Delft, Países Bajos. En lugar de Ámsterdam, podemos optar visitar Delft. Hogar de Guillermo III de Inglaterra (antes de su reinado), esta pequeña pero encantadora ciudad es conocida por su cerámica, cervezas artesanales y numerosos canales. Es imprescindible visitar Prisenhof, un museo histórico que muestra la edad de oro holandesa y el Nieuwe Kerk donde se celebran la glamurosas coronaciones de la familia real holandesa.

4. Zahara de la Sierra, España. Este encantador pueblo de casas blancas, situado muy cerca de Sevilla, aún no se ha visto afectado por el auge del turismo en el resto de Andalucía y es el lugar perfecto para un fin de semana relajante, acompañado de buena comida y mejores paseos. Una característica única es el lago artificial donde se puede nadar o practicar kayak.

5. Lauterbrunnen, Suiza. Lo más recomendable es visitarlo en verano ya que así podremos disfrutar de unos días fríos en el calor del verano suizo. Este pequeño pueblo está escondido en uno de los valles alpinos más impresionantes, rodeado de gigantescos muros de roca y altas cumbres. Su peculiaridad son las cascadas que lo rodean, unas 72, que ofrecen un espectáculo natural para perder el aliento.

6. Gante, Bélgica. En el noroeste de Bélgica encontramos Gante, una ciudad joven, universitaria y cultural que es una excelente alternativa a la bulliciosa Bruselas. Para los amantes del arte, una visita obligada es la Catedral de San Bavo, donde se puede ver el Retablo de Gante, un grandioso retablo formado por 12 paneles, pintado por Jan van Eyck.

7. Moustiers-Sainte-Marie, Francia. Perdido entre los maravillosos campos de lavanda de la región francesa de Provenza, Moustiers-Sainte-Marie es uno de los pueblos más bellos y pequeños de la región. Su posición privilegiada en el corazón del Parque Natural de Verdon, a 630 metros sobre el nivel del mar y en la costa norte del lago Sainte-Croix, ofrece a sus visitantes una de las vistas más espectaculares de la región.

8. Smögen, Suecia. Smögen es un tranquilo pueblo de pescadores en el lado oeste de Suecia. El puerto está salpicado de viejas cabañas, transformadas en tiendas de todo tipo y para todos los presupuestos. Si viajas después del verano podrás aprovechar para comer langosta ya que la temporada de pesca comienza en septiembre.

9. Dover, Reino Unido. Conocido principalmente por sus acantilados blancos que crean una defensa simbólica contra los invasores al otro lado del Canal, Dover es también el lugar donde el artista Banksy se expresó sobre el Brexit con un mural que representa la eliminación de una estrella de la bandera de la UE. Antes de regresar a casa, visita el Castillo de Dover, el más grande de Inglaterra y base de los comandos secretos aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

10. Heidelberg, Alemania. Situado entre Múnich y Frankfurt, Heidelberg es conocido por su estilo barroco y poseer la universidad más antigua y famosa de Alemania. La espléndida estructura del río y el castillo de Heidelberg en la cima de la montaña nos llevará a seguir los pasos de los románticos en Philosophenweg, el camino que inspiró a personajes como el poeta Goethe y el pintor William Turner.

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