Turismo y Viajes

El legado cultural de Tailandia

En los últimos años Tailandia se ha convertido en uno de los países más demandados como destino vacacional del Sudeste Asiático. La diversidad de alicientes turísticos que ofrece el país, hace inabarcable conocerlo en una sola visita, por eso es necesario elaborar una ruta turística esencial que nos conduzca -¡cuando menos!- a conocer algunos de los aspectos más importantes de su legado cultural.

Por otra parte -y en otro contexto-, las potentes lluvias estacionales que determinan su calendario turístico, condicionan los recorridos por algunos lugares de su variada geografía. A partir de noviembre, una vez que el monzón ha descargado sus trombas acuáticas, el tiempo es muy agradable, y durante los siguientes meses hasta (aproximadamente) marzo, los cielos se muestran luminosos, las temperaturas suaves y las lluvias breves. Es la mejor época para viajar a Bangkok y sus alrededores.

Bangkok, la capital del país, es una descarga de adrenalina repleta de sorpresas: templos, palacios, mercados, centros comerciales gigantescos, intrigante vida nocturna y una espectacular comida callejera que, desde 2018, ha sido incluida como un aliciente turístico más, en la prestigiosa Guía Michelin. Para conocer la naturaleza y personalidad de esta megalópolis necesitaríamos mucho tiempo... y mucho más espacio para contarlo. Así que 'abordaremos' Bangkok en otro viaje único.

En esta ocasión proponemos una ruta más serena que nos brinda el placer de conocer de cerca a sus gentes... y su idiosincrasia; y como planteamos un breve viaje de introducción a la ancestral cultura tai, lo primero que haremos es visitar Ayuthaya, la antigua capital del país, situada a 80 kilómetros al norte de Bangkok, porque constituye un contacto cultural ineludible con el glorioso pasado del Reino de Siam. Nada menos que durante cuatro siglos ejerció como centro de gravedad del Imperio Tailandés. En el siglo XVII los franceses la compararon con París y un siglo después, su millón de habitantes superaba la población de Londres.

Hoy en día, el lugar es un gran espacio ajardinado, salpicado por un conjunto de ruinas por el que los monjes, uniformados de naranja, realizan sus ofrendas florales sobre las descabezadas estatuas de budas sedentes. Un tranquilo paseo por entre las perimetrales galerías de los templos nos transportará a aquellos siglos de esplendor. Busque la cabeza de un buda casi estrangulado por las raíces de una higuera en el templo de Wat Mahathat. Es la foto ineludible del recinto arqueológico (evitar selfie).

Si decide quedarse una, o un par de noches en Ayuthaya, la suite con vistas al río Chao Phraya del hotel Sala Ayuthaya es un verdadero lujo asiático donde puede almorzar un clásico phat thai con una excelente Shingha (la cerveza local), y después cenar una ensalada de papaya verde. Todo muy sosegado. Placeres que se merece el turista diletante y tranquilo.

La pequeña población de Mae Klong es famosa en todo el mundo porque tiene una de las mayores curiosidades turísticas que pueden verse en los alrededores de Bangkok. Se trata de un pueblo con un mercado atravesado por las vías del tren, que lo cruza 7 veces al día. Al decir 'lo cruza' significa que el mercado está sobre las propias vías del ferrocarril y que cada vez que el tren pasa, los vendedores tienen que reorganizar sus puestos para dejar la vía libre. La historia de este singular mercado nació cuando los ferrocarriles empezaron a desarrollarse en el país. El pueblo, que ya tenía el mercado, en vez de trasladarlo a otra ubicación decidió mantenerlo, asumiendo que los puestos se adaptarían al paso del convoy. Lo curioso es que todo está controlado y prácticamente -¿?- dicen, que no se han registrado accidentes en toda su historia. La secuencia comienza con el pitido -el whistling (advertía una lugareña) del tren, y en 5 minutos los vendedores tienen que quitar los toldos y la mercadería, y advertir a los curiosos turistas que se aparten para que pase el tren. Para no perdérselo. Increíble. Aquí no vale un selfie, hay que hacer un vídeo para los nietos.

La tercera visita ineludible nos lleva al sur de la capital, a uno de los típicos mercados flotantes. Hay varios en los alrededores, pero el de Damnoen Saduak parece menos concurrido por las tropas de turistas chinos que últimamente lo invaden todo. Se trata de un laberinto de canales donde los vendedores locales ofrecen sus productos primorosamente expuestos en sus barcas tradicionales, que muestra la manera en la que se iba de compras 'a la tailandesa' cuando las vías de comunicación eran los canales. Ahora todo ha cambiado, aunque todavía nos quede la nostalgia. En este mercado flotante se venden desde souvenirs hasta pollos, ranas y serpientes... pasando por orquídeas, frutas y verduras. Lo mejor es subirse a una de las pequeñas barcas (de las de a remo) que ya están acondicionadas para los turistas. Evitar subir a las barcas a motor, porque los aparatos son de camión y son tan ruidosos que no se nos podrá escuchar cuando practiquemos el regateo durante el shopping.

Una vez visto y conocido Ayuthaya, Mae Klong y Damnoen Saduak, ya podemos regresar a nuestro hotel de la ciudad, a dormir o a meditar (según nos plazca)... para, al día siguiente, afrontar el ritmo convulso y frenético del tráfico más caótico del mundo; y el ritmo sagrado de la vida nocturna de la ciudad más vibrante de nuestro planeta: Bangkok.

Cómo ir: Qatar Airways (www.qatarairways.com) vuela diariamente a Bangkok con escala en Doha.

Alojamiento recomendado:

Ayuthaya: Hotel Sala Ayuthaya (www.salahospitality.com/ayutthaya);

Bangkok: Hotel Rosewood (www.rosewoodhotels.com/en/bangkok)

Más información: www.turismotailandes.com

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