Transportes y Turismo

Cagliari, una escapada histórica y gastronómica con el Mediterráneo como telón de fondo

  • Es la capital de Cerdeña, la segunda isla más grande del Mediterráneo
  • Es el destino ideal para una escapada de fin de semana
Vistas de la ciudad de Cagliari desde el barrio del Castello. Foto: Archivo

Con el fin del uso obligatorio de las mascarillas en aviones y aeropuertos, parece que la vuelta a la normalidad ya es una realidad. Más de dos años después de que estallará la pandemia, viajar vuelve a formar parte de nuestras vidas y, si 2020 y 2021 sirvieron para redescubrir rincones hasta entonces "olvidados" de España, 2022 está destinado a ser el año para explorar otros lugares con encanto de Europa. El viejo continente es mucho más que París, Berlín, Ámsterdam o Roma. Para todos aquellos que queráis hacer una escapada de fin de semana a una ciudad diferente, que aúne historia, cultura y gastronomía con las cristalinas aguas del Mar Mediterráneo como telón de fondo, la capital de Cerdeña, Cagliari, es vuestro destino.

Cerdeña es la segunda isla mediterránea más grande por detrás de Sicilia. Es conocida por acoger cada año a famosos de toda índole que se trasladan hasta el norte de la isla para disfrutar de unas vacaciones en exclusivos hoteles o a borde de flamantes yates. No obstante, Cerdeña es mucho más y su capital es la prueba de ello.

Cagliari, calles llenas de historia

A lo largo de los siglos, Cagliari estuvo bajo el dominio de fenicios, romanos, vándalos, bizantinos, pisanos, aragoneses y austriacos, tras cuyo fracasó pasó a manos de la Casa de Saboya. Cada una de estas culturas dejó su huella en lo que es hoy la capital de Cerdeña, en cuyas calles se entremezcla la historia con la modernidad.

La ciudad está coronada por una colina, sobre la que se asienta la muralla y las torres del barrio de Castello, el más antiguo de los distritos históricos de Cagliari. Fundado por los pisanos en el siglo XIII para albergar las sedes del poder civil militar y religioso, a día de hoy acoge entre otras cosas el Museo Arqueológico Nacional de Cagliari, donde se pueden ver ejemplos de la cultura pre-nuragica de Ozieri y, sobre todo, uno de los descubrimientos más importantes del Mediterraneo: los Gigantes de Monte Prama (Zigàntes de Mònt'e Pràma en sardo). Encontradas cerca de la ciudad de Cabra en 1974, estas estatuas de guerreros de más de dos metros de altura talladas en piedra arenisca datan probablemente entre los siglos IX y VIII a.C. Lo que más llama la atención de los Gigantes de Monte Prama son sus ojos, formados por dos círculos concéntricos perfectos. Las más de 5.000 piezas fueron descubiertas cerca de una necrópolis, por lo que en un primer momento se pensó que los guerreros custodiaban las tumbas, aunque existe otra teoría que sostiene que tienen un vínculo más sagrado, posiblemente con un templo aún por encontrar. La entrada al museo cuesta 4 euros.

Otra de las peculiaridades que esconde el barrio de Castello son las Torres de San Pancrazio y dell'Elefante. Diseñadas por el arquitecto Giovanni Capula y construidas a principios del siglo XIV por los pisanos, las torres servían de entrada a la fortificación y también como defensa ante posibles invasores. Destacan por su diseño: solo tienen tres fachadas. Eliminando la pared sur, los guerreros pisanos ganaban espacio y libertad de movimiento para subir el arsenal a las plantas más altas de la torre.

Cerca de la Torre de San Pancrazio se encuentra la Catedral de Santa Maria Assunta, flanqueada por el Palazzo Regio y el antiguo Palazzo de Città. De planta de cruz latina, se construyó a mediados del siglo XIII según los cánones gótico-romanos. Con la llegada de los aragoneses, el edificio sufrió una serie de ampliaciones que duraron cuatro siglos. Entre las modificaciones que se llevaron a cabo destaca la construcción de la llamada "Cripta de los mártires", lugar que alberga reliquias de presuntos mártires sardos. En 1704, se instaló una fachada barroca de mármol inspirada en las catedrales de Lucca y Pisa. Dos siglos después, dicha fachada se desmontó con la vana esperanza de encontrar la original debajo. En 1925 se reconstruyó siguiendo el "estilo románico de Lucca".

Dado el asentamiento del barrio de Castello, es el lugar idóneo para disfrutar de unas vistas panorámicas de toda la ciudad y de la puesta de sol. Se puede hacer desde la Terraza de Umberto I que corona el Bastione de San Remy o desde la terraza de algún restaurante, como el Libarium Nostrum.

Gastronomía

Porque una de las mejores cosas de viajar es descubrir y saborear la comida local, Cagliari es la ciudad ideal para expandir el sentido culinario. Parada obligatoria en la visita a la ciudad es el Mercado de San Benedetto. Inaugurado en la década de 1950, es el mercado cubierto más grande de Italia y uno de los más grandes de Europa.

En la planta baja se encuentran los puestos dedicados a la venta de pescado, en los cuales se puede comprar uno de los alimentos más típicos de la isla, la bottarga. Son huevas de atún rojo curadas que se pueden comer tanto en láminas finas como ralladas y es habitual verlas como ingrediente estrella en la carta de muchos restaurantes de la ciudad.

La planta superior alberga los puestos de carne, frutas y verduras, quesos y otros alimentos. Si de algo están orgullosos en la isla es de sus alcachofas. La región de Uri, al norte de Cerdeña, tiene incluso una fiesta en su honor el segundo domingo de marzo. Al igual que la bottarga, la alcachofa forma parte de muchos platos típicos. En esta planta también se pueden adquirir uno de los dulces sardos más típicos: las pardulas. Se trata de una pequeña tartaleta a base de ricota que tradicionalmente se come en Semana Santa, aunque se pueden comprar durante todo el año.

Tras visitar el mercado -es recomendable hacerlo a primera hora de la mañana para poder verlo en todo su esplendor-, se puede descubrir la ciudad callejeando hasta llegar al barrio de la Marina. Situado frente al paseo marítimo, en esta zona se encuentra el Ayuntamiento de la ciudad y cuenta con multitud de tiendas y trattorias especializadas en las delicias del mar.

Ocio al aire libre

Un buen plan para por la tarde es hacer una pequeña excursión a la Sella del Diavolo. Que el nombre no sirva para echarse atrás, no hace referencia a la ruta sino a la figura que hace la montaña recortada por el cielo.

Existe un camino corto y otro más largo para llegar hasta la cima. Ambas son buenas opciones, pero ¡ojo! conviene llevar algún tipo de luz para alumbrar el camino de vuelta en caso de que se vaya a hacer una vez se ha puesto el sol. Desde la cima de la montaña se puede ver perfectamente la playa del Poetto y Calamosca. Además, es el lugar ideal para disfrutar de una preciosa puesta de sol.

Otro plan interesante para hacer después de haber disfrutado de una pasta a la bottarga y una deliciosa seada (masa frita rellena de queso con miel y naranja), es dar una vuelta en bici. Cagliari alberga el Parco Naturale Molentargius-Saline, donde se pueden ver preciosos flamencos rosas y sus famosas salinas durante el trayecto.

Fiesta de Sant'Efisio

Si ya tienes todo el calendario de aquí a diciembre ocupado o si te ha llamado la atención Cagliari pero lo ves como una escapada más primaveral, os proponemos visitar la ciudad el 1 de mayo. Este día Cagliari se viste de gala para celebrar la fiesta de su copatron, Sant'Efisio.

Se trata de una experiencia cautivadora. El culto a este santo se remonta a 1652, cuando, por votación popular, el ayuntamiento de Cagliari convocó a Sant'Efisio para que acabara con la peste que asolaba la isla a cambio de comprometerse a celebrar todos los años una fiesta como símbolo de agradecimiento y lealtad. Desde entonces, cada primero de mayo, los habitantes de Cerdeña se desplazan para ver el desfile en honor a este santo.

Durante el desfile, que dura entre tres y cuatro horas, los representantes de cada ciudad y pueblo de la isla muestran su compromiso hacia Sant'Efisio llevando los trajes tradicionales de cada zona. Algunos hacen el recorrido a pie, otros a caballo e incluso en carromatos decorados con flores y tirados por enormes bueyes. La figura del santo es la que cierra el desfile. Tirado por dos bueyes, Sant'Efisio recorre el último tramo avanzando sobre un precioso manto de pétalos de rosas que los representantes de cada ciudad y pueblo han esparcido por el suelo.

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