Telecomunicaciones

Las diez preguntas sobre el ERE de Telefónica

  • ¿A cuántos puestos afectará? ¿Por qué un ERE y no un PSI? ¿Quién tiene la culpa? ¿Por qué sobra tanta gente?
  • ¿Qué pedirán los sindicatos? ¿Dónde se planteará una especial batalla? ¿Habrá réplicas en otros países?
  • ¿Subirá la acción? ¿Salpicará el ERE al centenario de la teleco? ¿Y ahora qué pasará?
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Telefónica ha iniciado las conversaciones con los sindicatos de sus filiales de España, de Móviles y de Soluciones para acometer un ERE cuyo impacto laboral aún está por precisar. Al contrario de lo que sucedía en otros procesos de reducción de plantilla en la misma compañía, la situación de partida se presume muy diferente al de anteriores ajustes. Por lo pronto, los sindicatos mantendrán una posición especialmente combativa ante las direcciones de cada una de las filiales implicadas para cosechar las condiciones más favorables para los trabajadores en las tres mesas de negociación en liza.

1. ¿Por qué un ERE en vez de un plan de salidas voluntarias?

Es la gran pregunta que se hacen los empleados de Telefónica. Algo ha cambiado en la estrategia de la compañía cuando la dirección del grupo ha optado por el modelo de Expediente de Regulación de Empleo (ERE) en lugar de los tradicionales Planes de Suspensión Individual (PSI). Estos últimos se han replicado en tres ocasiones en los últimos nueve años con remuneraciones de entre el 65% y el 68% del salario. A priori, los empleados que pudieran plantearse acogerse al ERE pueden hacer sus cuentas para comprobar que no existen grandes diferencias frente a los PSI. También presupone que los sindicatos valorarán las ventajas del ERE, con dos años de paro y exenciones fiscales de los 180.000 primeros euros de indemnización. Además, Telefónica cubrirá los costes propios del ERE de los mayores de 50 años, como también hacía con los PSI, sin cargas para el Estado. 

2. ¿A cuántos empleados afectará?

La horquilla abarca desde los 1.600 puestos, equivalente al 10% de los 16.000 empleos de las tres filiales afectadas, porcentaje mínimo de cualquier ERE, mientras que el máximo estimado será de 5.000 afectados. Esta última cifra guarda relación con los 2.500 empleados de las filiales de Telefónica España, Móviles y Soluciones que ya han cumplido los 55 años (nacidos en 1968), así como otros 2.500 que alcanzarán esa edad en 2024, (nacidos en 1969). Fuentes sindicales aventuraron un ajuste de 2.500 puestos semanas atrás, pero entonces sin conocer que la reducción de plantilla se produciría a través de un ERE. Por ese motivo, desde UGT se pide cautela, tras reconocer a este periódico que la teleco mantiene abiertas tres mesas de negociación diferentes, correspondientes a las tres filiales referidas, por lo que hasta que no se alcance un acuerdo en todos las focos de reunión no se podrá precisar el número de propuesta de afectados.

3. ¿Quién tiene la culpa del ERE?

No existe un único culpable, sino que confluyen decenas de fuerzas adversas. Desde Telefónica pueden esgrimir la pérdida de valor del conjunto del sector y la escasa ayuda de los reguladores. A grandes rasgos, la legislación sectorial -tanto española como europea- ha fomentado un modelo de competencia basado en precios, lo que ha socavado la rentabilidad de la empresa. Las exigentes inversiones acometidas en los últimos años, tanto en fbra óptica como en 5G -todas ellas imprescindibles para responder a las demandas de las economías del dato- han representado un lastre para los operadores tradicionales, no solo con incrementos de la deuda sino en altos costes de oportunidad ante otros poderosos jugadores que ni invierten un céntimo en infraestructuras, pero que rivalizan con idénticos servicios y generosos márgenes. Sin embargo, desde el punto de vista de los trabajadores, ahora y siempre y sea cual sea la empresa, la principal culpa siempre corresponde a los gestores, a los directivos que no han sabido anticipar las dificultades del mercado para convertir los problemas en oportunidades.

4. ¿Por qué ahora sobra gente?

No es algo nuevo, ya que el excedente de personal se aprecia desde hace décadas. Solo en los diez últimos años, el grupo ha reducido su plantilla en 11.300 puestos. Por si fuera poco, la revolución tecnológica y la digitalización que promueve Telefónica entre sus clientes empresariales golpea de puertas para adentro. Es cierto que el cierre de la totalidad de las estaciones de cobre de Telefónica, previsto para la primavera de 2024, dejará sin cubrir este tipo de actividades... pero nadie gana haciéndose trampas en el solitario: gran parte de estas tareas están históricamente subcontratadas, en una reconversión que acumula muchos años de recorrido. Asimismo, la incipiente inteligencia artificial aplicada prevé erosionar muchos de los puestos de escaso valor añadido, ahora llamados a automatizarse y, por tanto, a amortizarse. Sin embargo, la generación de nuevos algoritmos, de servicios y de aplicaciones apoyados sobre la IA demandará profesionales de nuevo cuño volcados en las tecnologías cognitivas.

5. ¿Qué quieren los sindicatos?

Los sindicatos negociarán a cara de perro, conscientes que no es lo mismo pactar un PSI que un ERE. Ni mucho menos. De forma simplificada, las posturas entre trabajadores y empresas irán convergiendo si las condiciones son comparables a los de los planes de salida voluntaria recientes y, también, si prevalece el carácter voluntario. Pero además de lo anterior, la gran pelea se presume en la vinculación de la negociación del ERE con la aprobación de un convenio colectivo lo suficientemente favorable y duradero para la plantilla, presumibemente con una vigencia de tres años, la misma que el plan estratégico anunciado por el presidente José María Álvarez-Pallete el pasado noviembre.

6. ¿Cuáles serán los puntos de fricción del futuro convenio?

Una vez asumido que la mayor tensión en las negociaciones se centrará en la vinculación del ERE al futuro convenio colectivo, el siguiente paso consistirá en desmenuzar las diferentes espinas del mismo. Entre las líneas rojas sindicales se encuentra la cláusula de revisión salarial para que los 13.000 o 14.000 empleados que permanezcan en Telefónica España, así como sus empresas hermanas, puedan afrontar el futuro con ciertas garantías y seguridad. Y no sólo de estabilidad laboral sino también de mantenimiento del poder adquisitivo. Entre los asuntos a negociar destacarán el incremento del teletrabajo, con mejoras en las condiciones, las jornadas semanales de 35 horas, la deslocalización voluntaria y la ampliación generalizada de los beneficios sociales, entre ellos una póliza el reembolso dental para toda la plantilla.

7. ¿Habrá réplicas en otros países?

Sin duda. España no es una excepción en el mundo y las exigencias de reducción de costes e incremento de la rentabilidad tienen un alcance universal. El sector de las telecos ha sido pasto de regulaciones desde hace lustros. Salvo los negocios en fulgurante crecimiento, como Telefónica Tech, o las actividades extraordinariamente ajustadas a costes desde su reciente creación -como Telefónica Infra-, el resto de los negociados pueden poner sus barbas a remojo. El mandamiento del grupo sus filiales carece de dobleces: generar valor para el accionistsa, buscar sinergias y reducir las estructuras para competir de la forma más ágil y ambiciosa posible.

8. ¿Subirá ahora la acción?

No es el objetivo de Telefónica, ni mucho menos, pero la historia de la bolsa está nutrida de jornadas alcistas como respuesta a ajustes de plantilla. Los inversores aplauden todo lo que huela a reducción de la evidente grasa de las grandes corporaciones. Los mercados también valoran las actuaciones decididas para reducir gastos. Por lo tanto, apuesten a que este la teleco cerrará este martes en verde.

9. ¿Salpicará la posible conflictividad laboral al centenario de Telefónica?

No, en ningún caso. Telefónica se ha propuesto celebrar su primer centenario sin que el ERE en ciernes desluzca el evento. La alternativa se reducía a hacerlo antes de 2024 o ya después, pero nunca en medio. Las contingencias ajenas a Telefónica pueden ser imprevisibles, como sucedió con la pandemia, la inflación y ahora con las guerras en Ucrania o en Oriente Próximo. Pero lo que corresponda a la gestión de la compañía, nada ni nadie afeará el cumpleaños del próximo abril.

10. ¿Y ahora qué?

Ahora se pone en marcha el reloj habitual de todos los EREs. Por lo pronto se convocarán a los comités intercentros de Telefónica España, Telefónica Móviles y Telefónica Soluciones para, en cuanto se constituyan las tres mesas, pueda arrancar el plazo de un mes. En cuatro semanas, y a partir de este jueves, se deberá alcanzar un acuerdo "por las buenas" entre las dos bandos de la batalla. Los intereses contrapuestos deberán ceder el paso al acuerdo menos perjudicial para la empresa y los trabajadores. También se procederá a la presentación formal del expediente ante el Ministerio de Trabajo, sin que se descarten movilizaciones de los trabajadores para condicionar y reforzar los argumentos sindicales.

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