Telecomunicaciones y tecnología

China toma la revancha contra la supremacía de Alibaba y Jack Ma

Nueva York

La tensiones entre el multimillonario Jack Ma, el epicentro de titanes como Alibaba o su afiliada Ant Group, y el presidente chino Xi Jinping se mascaban desde hace tiempo en los mentideros de Pekín. Sin embargo, el pasado 24 de octubre fijó un antes y un después en la difícil relación entre ambos. Durante su intervención en el Bund Finance Summit de Shanghái, el fundador del gigante de comercio electrónico, del que se retiró el año pasado, dejó boquiabierto a más de uno al enunciar una simple frase: "el éxito no tiene que venir de mí".

De esta forma citó directamente las palabras ya pronunciadas previamente por el mandatario chino. Eso sí, con un grano de sal. Inmediatamente después pasó a criticar la forma de operar del gobierno chino. "No podemos usar la regulación de ayer para gestionar el futuro", recalcó. "A día de hoy, el mundo y especialmente China necesita más expertos en diseñar políticas y menos expertos en burocracia", añadió. Un implícito ataque que colmó la paciencia de Xi y el Partido Comunista chino.

El discurso de Ma se produjo después de que Ant Group fijara el precio de su oferta pública de venta (OPV) de 37.000 millones de dólares, "la mayor en la historia de toda la raza humana" según su propio patrono, que se desmoronó completamente el pasado 3 de noviembre. Una semana más tarde, el gobierno chino anunció sus nuevas directrices antimonopolio para las plataformas de Internet. Alibaba, Tencent y JD.com se desplomaron entre el 12% y el 17% durante los dos días siguientes.

"Los efectos financieros dependerán de su aplicación pero creemos que entre las tres empresas, Alibaba hereda más exposiciones operacionales negativas a las normas antimonopolio", confiesa Dan Baker, analista de Morningstar. Según su lógica, el detallado y bien definido marco de prácticas monopolísticas envió una fuerte señal del endurecimiento regulatorio en ciernes, especialmente después de la suspensión de la salida a bolsa de Ant Group.

Las represalias no tardaron en materializarse. A mediados de diciembre, la Administración Estatal para la Regulación del Mercado, creada en 2018, multó a Alibaba alegando que ésta no logró la aprobación antes de aumentar su participación en la cadena de tiendas Intime Retail en 2017. También hizo lo propio con el negocio de libros electrónicos de Tencent, China Literature. No obstante, la semana pasada sorprendía con el anuncio de una investigación antimonopolio contra Alibaba, que pronto hizo que el gigante y sus tres principales rivales, donde también se incluye Meituan, borrasen 200.000 millones de dólares en su capitalización hasta este mismo lunes.

Y es que según manifiestan desde Nomura, China podría usar a Alibaba como ejemplo para lanzar una advertencia a otras compañías que usan su poder de mercado de manera anticompetitiva y ostentan retar veladamente al gobierno. "Cualquier acción sobre Alibaba no sólo afectará a la empresa sino que tendrá profundas implicaciones para toda la industria", apuntaron sus analistas en un informe. Históricamente, los casos antimonopolio son extremadamente complicados ya que suelen implicar prácticas y situaciones específicas y, por lo tanto, requieren muchos recursos legales de las diferentes partes.

Eddie Leung, analista de Bank of America Securities, aclara que, aunque el renovado proyecto de regulaciones antimonopolio en el sector de Internet tiene un amplio alcance, "no contiene definiciones cuantitativas ni objetivos específicos sobre la cuota de mercado y las operaciones de negocio, lo que deja amplio margen para la interpretación de los organismos reguladores". Es por ello que en estos momentos no está claro qué concesiones intentan conseguir los reguladores chinos de Alibaba. Eso sí, bajo las revisiones de Ley Antimonopolio, el gobierno puede multar a los infractores hasta el 10% de sus ingresos. Eso podría significar una factura de hasta 7.800 millones de dólares.

El comercio electrónico en China supone cerca del 30% de las ventas al por menor de productos físicos. Alibaba y Tencent, que juntos representan aproximadamente el 90% del valor total de las transacciones de terceros en el país, procesan transacciones a un ritmo de más de 30 billones de dólares al año, según estima Goldman Sachs. La atención en esta industria en particular cuenta con un sinfín de posibles ganchos por parte de las autoridades que incluyen desde la fijación y discriminación de precios y, sobre todo, los acuerdos de suministro exclusivo forzado con los comerciantes. Precisamente, JD lanzó una queja el pasado 17 de noviembre contra Alibaba sobre este asunto.

"Las ventas suscitadas por una mayor presión regulatoria no han hecho más que generar grandes oportunidades de compra"

Aún así, Leung mantiene su recomendación de compra sobre Alibaba alegando que las potenciales multas y cambios en los procesos de negocio, contratos o gestiones, no implicarán un despiece obligado o amenazarán su existencia. Desde UBS, su analista Daisy Tseng insiste que en el pasado "las ventas suscitadas por una mayor presión regulatoria no han hecho más que generar grandes oportunidades de compra para los inversores", al hacer referencia a las caídas en bolsa de Alibaba y otras tecnológicas chinas.

Desde que Xi consagró su poder a finales de 2012, su Administración no dudó en atar en corto a algunos de los conglomerados privados más importantes del país como Dalian Wanda Group o Anbang Insurance Group. De un tiempo a esta parte ha fijado sus miras en las compañías fundadas por Ma. Más allá de Alibaba, el objetivo de Xi está puesto en Ant Group, propietaria de Alipay.

Aproximadamente el 70% de la población de China utiliza esta aplicación que ha hecho préstamos a más de 20 millones de pequeñas empresas y a cerca de 500 millones de individuos, opera el fondo de inversión más grande del país y vende decenas de otros productos financieros.

Precisamente, el Banco Popular de China anunció el martes que Ant Group está elaborando un plan para establecer un holding financiero para que todas sus operaciones financieras estén bajo la supervisión reglamentaria. Esto forma parte del proceso de reestructuración instigado por Pekín.

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