Tecnología

Las cabinas sólo tienen garantizada su existencia hasta 2016

  • Casi nadie demanda sus servicios, víctimas del teléfono móvil
  • En el pago en efectivo, la mayoría de las veces no devuelve el cambio

¿Recuerda cuándo llamó por última vez desde una cabina? Hay que retroceder a los tiempos de la peseta para imaginarse a uno sin el móvil en el bolsillo y con un teléfono público en la mano. Salvo para un pequeño porcentaje de la población inmigrante y turista de las grandes ciudades, las cabinas han quedado obsoletas en medio de la calle. Dicen que tienen los años contados en el Primer Mundo. Son vestigios de una época en la que las telecomunicaciones personales no formaban parte íntima y permanente de las personas. La gente ya no las necesita y su presencia inspira más indiferencia que nostalgia. Descargue aquí gratis la revista Tecnología.

En España existen cerca de 35.000 cabinas callejeras -no todas funcionan- y nadie pone la mano en el fuego sobre supervivencia más allá de finales de 2016, fecha en la que se analizará la caducidad del Servicio Universal. El negocio para Telefónica es ruinoso, pero no le queda otra, obligado por el cumplimiento de la ley. Ninguna otra teleco compite con Telefónica en un mercado casi proscrito. Euskaltel probó suerte hace años y desistió en cuanto hizo números.

Derecho de los ciudadanos

Disponer de un acceso telefónico público con determinadas prestaciones es un derecho de los ciudadanos, si bien esa situación se someterá a debate los próximos meses. Ya no existe esa necesidad para la mayor parte de la ciudadanía, aunque nadie debería olvidar que aún se utilizan, por poco que sea.

El cambio de hábito de los usuarios, los más de 55 millones de móviles que existen en España y la proliferación de locutorios en las zonas de mayor población inmigrante son las grandes amenazas de un servicio que seguramente no conocerán los actuales niños cuando sean mayores. Tampoco hay que olvidar que las llamadas nacionales son gratuitas en 12 millones de hogares con ADSL, fibra o cable. Será más fácil que las próximas generaciones identifiquen las cabinas como el espacio donde Clark Kent se disfrazaba de Supermán que por su originaria función.

Un joven universitario que nunca ha utilizado ese servicio lo tiene muy claro: "Antes que acudir a una cabina, prefiero pedir el favor a cualquier transeúnte para realizar una llamada de urgencia a través de su móvil", indica. Y eso que las facilidades que actualmente brindan los teléfonos públicos son máximas. Admiten monedas desde dos céntimos y tarjetas telefónicas de prepago. La mayoría de las cabinas está adaptadas para minusválidos... y raramente hay que guardar cola.

Historia de las cabinas

La primera cabina que se instaló en España habitó en el Parque del Retiro, en el corazón de Madrid. Lo suyo fue un acontecimiento que maravilló a la población de los años veinte. Desde entonces hasta ahora, el mobiliario urbano ha sabido adaptarse a los tiempos cambiantes y a las demandas de los usuarios. Y posiblemente podría seguir formando parte del paisaje con nuevas aplicaciones en pruebas, como el servicio de recarga de coches eléctricos, puntos de acceso WiFi, dispensador online de entradas para espectáculos, pago de facturas e impuestos... También son un excelente soporte publicitario, lo que contribuye a su mantenimiento.

El reglamento de esa actividad en España que fija las condiciones para la 'prestación de servicios de comunicaciones electrónicas, el servicio universal y la protección de los usuarios' establece que debe existir un teléfono público de pago por cada 1.500 habitantes en cada municipio de 500o más residentes. También debe estar disponible las 24 horas de todos los días del año "en cada una de las localidades de menos de 500 habitantes en las que esté justificado, sobre la base de la existencia de una distancia elevada a facilidades similares, la baja penetración del servicio telefónico fijo, la falta de accesibilidad del servicio telefónico móvil o la elevada tasa de población flotante", según dicta la normativa.

La literatura jurídica de ese servicio precisa que las cabinas españolas deben ofrecer a los usuarios la "posibilidad de realizar llamadas con destino a cualquier abonado del servicio, respetando su carácter gratuito, en su caso, además de permitir efectuar llamadas de emergencia sin tener que utilizar ninguna forma de pago, utilizando el número único de llamadas de emergencia 112". Además de iluminación nocturna y cierta privacidad y aislamiento acústico, las cabinas tienen que incorporar una pantalla electrónica que indique el número marcado, el crédito mínimo exigido y el crédito disponible, así como sistemas ópticos y acústicos de aviso de finalización de crédito.

Por otra parte, se establece por ley que el cobro de la comunicación se realiza al terminar la llamada y que la devolución del saldo sólo afecta a las monedas previamente depositadas. Es decir, en el pago en efectivo, la mayoría de las veces no devuelve el cambio preciso.

En España, las cabinas acristaladas con puerta y techo han ido desapareciendo de forma discreta y reemplazas por otros mobiliarios más ergonómicos. Primero admitían fichas, después monedas de curso legal y después se hicieron compatibles con tarjetas recargables. Ahora algunos modelos también permiten enviar mensajes de texto, correos electrónicos y faxes así como recargar tarjetas. Ya nadie hace colas para ocupar un espacio que décadas atrás disfrutaba de numerosa demanda. Al contrario que en otros países, y salvo extraordinarias excepciones de zonas rurales muy alejadas, las cabinas españolas no admiten la recepción de llamadas. Tampoco funcionan con tarjetas de crédito, como sí sucede en buena parte de Europa.

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comentariosforum7

sean
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y la opción de usarla para recarga de vehículos eléctricos ya la han desechado??

Puntuación 13
#1
El despertar de los endeudados vivientes
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#1 Igual que la recarga de vehículos eléctricos en los parquímetros. Que, además de ser mucho más abundantes, están más cerca de donde se aparcan los coches. ;D

Pero es que no hay pasta. La deuda del Hay Untamiento de Madrix es de 7.000.000.000 €. Y apenas baja. Y la de la Comunidad Autónoma incluso ha subido, como la del estado.

Así que las recargas las tendremos que hacer en casa o pedaleando en la bicistática, como Edward G. Robinson en "Soylent Green".

Puntuación -1
#2
susi
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No hay derecho a que desaparezcan, tiene que haber opciones de todo tipo para todo.

Puntuación 5
#3
JUan
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Con está historia lo que quieren en el fondo es que desaparezcan las comunicaciones anónimas. Y hoy en dia la única forma de llamar de manera anónima es la cabina. Mas control!

Puntuación 8
#4
Masdineral
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Pues nos quedamos sin cabinas..la mayoría estan tapiadas jaja

Puntuación -1
#5
Ruina u oportunidad????.
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Que no!!!!!. Aquí hay mucho buitre!!!. Ruina u oportunidad????.

Se oye que TIMOFONICA quiere reconvertirlas en puntos de recarga eléctrica para coches.

El algunos sitios ya tiene montadas algunas en plan piloto....

Puntuación 2
#6
abc
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No estoy muy de acuerdo con el artículo. Muchas cabinas de usan con fines publicitarios. Ese es el principal motivo de no quitarlas. La inversión de instalación ya esta hecha,algunas no tienen mantenimiento.

Es un gran negocio para telefónica tener instalaciones suyas en calle.

Puntuación -1
#7