Tecnología

Armas nucleares, industria y un vídeo en WeChat: así se destapó que China tiene 'la madre de todas las máquinas'

  • Pekín está eludiendo las regulaciones a las exportaciones occidentales de este artefacto
  • Contribuye a la fabricación del espectrómetro de masas, capaz de detectar el isótopo Uranio-235
Máquina CNC de cinco ejes fabricada por DMG. Guindumac.
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Durante la Guerra Fría, el concepto de Destrucción Mutua Asegurada (MAD -loco-, en sus siglas en inglés) fundamentó el principio de disuasión nuclear que evitó un conflicto atómico directo, que hubiera sido fatal para la humanidad, entre EEUU y la URSS. Actualmente, la pugna entre EEUU y China parece desarrollarse, especialmente, en el plano económico y tecnológico. Sin embargo, las armas nucleares están muy presentes en el pulso que mantienen. La clave para China está en hacerse con el control de la tecnología conocida como 'La madre de todas las máquinas' (Mother Machine, en inglés), que lo mismo sirve para producir piezas clave de un motor a combustión o turbinas especialmente diseñadas para detectar el isótopo Uranio-235, el cual, a una alta concentración, se puede emplear en misiles nucleares.

En la Guerra Fría de John le Carré, los espías jugaban un papel fundamental para husmear los avances nucleares. Ahora la gente lista vigila las redes sociales del enemigo. Un simple vídeo subido a Internet por una escuela de primaria ubicada en Hengyang desató una enorme investigación sobre si China ya tenía en sus manos el desarrollo tecnológico para producir armas nucleares. Los antecedentes ya generan inquietud entre EEUU y sus aliados por la habilidad de Pekín para eludir sanciones y bloqueos, pues el régimen de Xi Jinping está logrando adquirir numerosas unidades de un instrumento muy valioso, como ha quedado demostrado con el lanzamiento del móvil Mate 60 Pro de Huawei y su chip de 7 nanómetros.

El miedo se ha disparado en los aliados occidentales porque las pesquisas apuntan a que China posee la 'La madre de todas las máquinas', una especie de Thermomix con aplicaciones industriales, que sirve para todo, incluso para desarrollar ojivas nucleares. Según una investigación llevada a cabo por Nikkei, la Academia de Ingenieros Físicos de China (CAEP, en inglés), cuenta con 'máquinas madre' de origen occidental. El medio japonés comenzó su investigación tras comprobar que el vídeo mostraba a un ingeniero del CAEP -organización controlada por la Comisión Militar Central china- manipulaba la madre de todas las máquinas de fabricación occidental. El productor era DMG Mori, una compañía alemana. Si bien el documento audiovisual se trataba de un reportaje de 2018, Nikkei decidió tirar del hilo y analizar los contratos de aprovisionamiento actuales del CAEP, una institución fundada por Mao Tse Tung en 1958 con el objetivo, entre otros, de investigar y desarrollar los usos bélicos de la energía nuclear.

Así, de los 900 contratos de suministros registrados por la Academia de Ingenieros Físicos de China (CAEP, en inglés) entre enero de 2022 y julio de 2023, 108 indicaban la opción de que los elementos importados provinieran de EEUU, Europa, Taiwán y Japón. De estos 108 contratos, que involucran a países con regulaciones a la exportación de esta tecnología, 63 incluían elementos similares a las máquinas CNC de cinco ejes manufacturadas en Japón, Alemania y Taiwán.

Se trataría de un enorme quiebro de China a las regulaciones occidentales, ya que el Departamento de Comercio de EEUU incluyó en 1997 al CAEP en su lista de firmas que necesitan un permiso especial para la adquisición de productos y, además, Washington, ejerce un control sobre el destino final de las máquinas CNC de cinco ejes. Por su parte, la UE contempla una regulación sobre productos y tecnologías de doble uso, es decir, aquellos que "satisfacen muchas necesidades civiles, pero pueden ser usados para fines de defensa, inteligencia y refuerzo de la ley", según Bruselas.

En este sentido, conviene señalar que las máquinas CNC de cinco ejes son indispensables para sectores como el automovilístico, al ser capaces de fabricar partes de los motores, o el energético, al permitir la creación de álabes de turbinas para los generadores eléctricos. Pertenecen a un sector cuya cuota de mercado en 2022 rondaba los 95.000 millones de dólares, y su estimación de crecimiento entre 2023 y 2032 se sitúa en el 5%, hasta los 154.000 millones de dólares.

Por otra parte, estas herramientas también son capaces de elaborar turbinas integradas en bombas turbomoleculares, elementos fundamentales para los espectrómetros de masas, dispositivos que permiten analizar las estructuras orgánicas mediante la separación de iones según su relación carga/masa. Estos instrumentos permiten identificar partículas altamente enriquecidas con uranio, como el isótopo uranio-235, el único fisible y que a una concentración del 90% puede ser empleado ojivas nucleares.

En relación con esta cuestión, el Pentágono publicó el pasado mes de octubre un informe en el que indicaba que el régimen de Xi Jinping está aumentando su arsenal de armas nucleares a un ritmo más veloz del esperado. En un contexto de tensión internacional, China quiere alcanzar el potencial destructor de EEUU que, si bien cuenta con un arsenal de 5.550 ojivas, tiene desplegadas, en estos momentos, 1.770. China, por su parte, tiene 500 ojivas desplegadas, pero cuenta con incrementar esa cifra a más de un millar para 2030.

Así las cosas, parece que China está eludiendo las regulaciones a las exportaciones occidentales de las 'madres de máquinas', pues la investigación de Nikkei ha mostrado la existencia de contratos de provisión de unidades de procesamiento gráfico A100 de Nvidia usados en IA -un producto que está incluido en las restricciones de EEUU a la exportación hacia China de estos elementos-, así como máquinas CNC de cinco ejes de Alemania y piezas para estos instrumentos originarias del país germano.

Una de las estrategias que China ha podido emplear es realizar importaciones de un volumen inferior al de los controles de exportación, una táctica muy utilizada por Pekín, según Tomonori Iwamoto, el secretario general del Instituto de Gestión de Materiales Nucleares de Japón, en declaraciones con el medio asiático. Por otro lado, también es probable que China haya aprovechado el margen de tiempo hasta la aplicación efectiva de las sanciones para aumentar sus importaciones en este ámbito, tal y como hizo con material neerlandés necesario para la elaboración de microchips.

En este sentido, un informe presentado recientemente por la Cámara de Representantes de EEUU señala que China está eludiendo las sanciones occidentales a la exportación de materiales necesarios para la fabricación de chips avanzados. Según la Cámara, una de las hipótesis es que Pekín haya importado productos con el pretexto de elaborar modelos de semiconductores más antiguos. Además, el régimen de Xi Jinping también está sorteando esta red de limitaciones mediante el uso de material chino, tal y como se comprueba en el nuevo Mate 60 de Huawei, el cual contiene un 47% de elementos de origen chino: un 18% más que el modelo anterior, el Mate 40 Pro.

Además, en numerosas ocasiones el suministro del CAEP no va directamente a la organización, sino que pasa por una red de firmas que importan productos en el mercado internacional, por lo que la vigilancia occidental se hace más compleja. En definitiva, se produce una combinación de dos factores. Por un lado, la habilidad de China para colarse por los agujeros de la red que conforman las regulaciones occidentales y, por otro, la voluntad de algunas compañías de Occidente para hacer negocios con el régimen de Xi Jinping.

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