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Champús frescos, a medida o de ingredientes con denominación de origen: lo último que riza el rizo en materia capilar

  • El mundo de la salud y la belleza del cabello cada vez se sofistica más
  • El vuelco que ha dado el cuidado capital es similar al cuidado facial
Monpure
Madrid

Hay un hecho patente: lo mucho que se está sofisticando la categoría de cuidado capilar, una de las que más ha crecido en los últimos años con propuestas innovadoras y hasta lúdicas. Puede que la era "full of, free of" (lleno de lo bueno, libre de lo malo), haya sido el motor de arranque de una corriente que cada día se centra más en su objetivo: velar por la salud y belleza del cabello. Hasta ahora, dedicar algunos segundos de análisis y un euro más de presupuesto a productos de higiene capilar, era una desfachatez propia de sibaritas.

Hasta que salieron a la palestra términos como los Lauriles Sulfatos (detergentes sintéticos responsables de la enorme cantidad de espuma que producen muchos champús que desproveen de la capa natural de sebo resecando en exceso la piel); los llamados PEGs o politetilenglicoles (sustancias sintéticas derivadas del petróleo que aportan viscosidad a las fórmulas, pero también son capaces de alterar el manto hidrolipídico de la piel dejándola desprotegida); siliconas (como la Dimeticona, que nos regalan una falsa sensación de vitalidad capilar cuando en realidad dificultan la oxigenación del cabello porque se acumulan en la fibra y a largo plazo dañan la cutícula provocando una pérdida de brillo e hidratación); formaldehídos, Ftalatos, aceites minerales… Todos ellos ingredientes habituales en los productos de higiene capilar, de cuestionable salubridad, que han desbaratado melenas antaño frondosas y brillantes.

Cada vez se constatan más casos de picazón, sequedad, descamación o psoriasis en el cuero cabelludo así como alopecias de nuevo cuño (como la cicatricial) o miniaturización, ese proceso de adelgazamiento de la fibra capilar, una dolencia que afecta a más de un 40% de la población femenina de más de 40 años y un 70% de la masculina, según datos de la Academia Americana de Dermatología. Ante semejante panorama, los expertos recomiendan evitar ingredientes sintéticos y decantarse por fórmulas que sean al menos con un 80% de ingredientes de origen natural para apoyar la salud general del cabello.

Eso, unido a una mayor conciencia del consumidor que busca alternativas más amables no solo para su salud, sino para la del medio ambiente, además de cierta brecha de mercado en productos que promuevan la salud del cuero cabelludo con cierto regusto a lujo sostenible, ha hecho desencadenar una serie de filosofías que abrazan la hegemonía del buen pelo.

El cuidado capilar es el nuevo cuidado facial.

Haircare is the new Skincare, rezan algunos titulares de revistas especializadas internacionales para poner de manifiesto el vuelco que ha dado la formulación en materia capilar que presenta muchas similitudes con el cuidado facial. Una tendencia al alza que comenzaron marcas como Biologique Recherche o Sisley Paris con Hair Rituel, que hacen ojitos a activos salidos del –hasta ahora– feudo exclusivo del tratamiento facial para incorporarse a potenciadores capilares, como el retinol de Folicle Boost Hair Density Serum de la inglesa Monpure, la molécula antiedad con mejores credenciales y más respaldada por la comunidad científica para revertir (al menos minimizar) los signos del envejecimiento cutáneo, además de impulsar el recambio celular para regenerar los tejidos.

Tanto Sisley Paris como Biologique Recherche ponen su elevado expertise en el cuidado de la piel de alto nivel a merced de otra parte del cuerpo humano que presenta ciertos paralelismos: la composición y función de las células de la piel y el cuero cabelludo están muy ligadas, y los factores que afectan a la belleza de la piel (estrés, estilos de vida tóxicos, contaminación, envejecimiento genético y epigenético, etc.), son los mismos que afectan al cabello. Así de simple. Igual que los tratamientos faciales antiedad pretenden ralentizar el descolgamiento de las facciones, estos héroes capilares se centran en evitar el adelgazamiento de la fibra o el ahogamiento del folículo para prevenir futuras caídas o cabellos desvitalizados.

Botánica con denominación de origen

Desde que se instauró la Green beauty como opción eco-friendly, nada ha vuelto a ser lo mismo. Más que un concepto o una tendencia efímera, es toda una filosofía de vida que ha terminando calando en las nuevas generaciones, y en las no tan nuevas, como la mejor alternativa de cuidado y disfrute. Pero esto no es nada nuevo. Ya en 1983, la familia Bollati fundó el Grupo Davines, en Parma (Italia), con un pequeño laboratorio de investigación que fabricaba productos de alta calidad para el cuidado de la piel y el cabello con ingredientes naturales y recursos energéticos renovables. Mucho ha llovido desde entonces, pero está claro que Davines, fue una de las que plantó la primera semilla que sembró la belleza sostenible de la que gozamos en el presente.

Después le siguieron otras muchas con manifestos muy inspiradores, como vivir de manera sencilla acorde con la naturaleza centrándose en activos locales, como la alcachofa, el romero, el algarrobo, la miel y jalea real, las algas o la lavanda, riquezas oriundas de la cuenca mediterránea de las que se surte Modesta Cassinello en cada una de sus fórmulas capilares: H01, H02, H03 y H04 para lavar con suavidad, reparar, aportar brillo y vitalidad o domar la rebeldía. Rituales sencillos, sin complicaciones, sensoriales en texturas y aromas, y lo más importante: inocuos con la integridad de la piel.

Modesta Cassinello

La inglesa Monpure se centra en ingredientes botánicos de fuentes sostenibles provenientes de toda Europa, sometidos a un proceso de optimización en sus laboratorios alemanes para que puedan expresar todo su potencial. Hamamelis (calmante), ácido salicílico (arrasa con las células muertas) y los péptidos de seda (restauran y aportan suavidad), son solo algunos de los ingredientes "héroes" de los que se sirve Monpure para dar sentido a sus fórmulas capilares. Se centran en componentes básicos que necesita la piel y el cabello, pero yendo más allá del tratamiento tópico. Son lo que los expertos denominan de cariz "holista", con fragancias naturales (aceites esenciales) que transforman el estado de ánimo y ayudan a eliminar el estrés (uno de los máximos responsables de la caída del cabello).

Monpure

Su Folicle Boost Hair Density Serum, contiene semillas de calabaza, un extracto botánico estudiado por la comunidad científica ya que se ha demostrado que ayuda a bloquear una enzima llamada 5-Alfa-Reductasa, la cual produce un químico llamado DHT a partir de la testosterona, y es la causa principal de la denominada alopecia androgénica; mientras tanto, el retinol y el ácido láctico trabajan en sinergia para impulsar la renovación celular eliminando células muertas y otros desechos que a menudo inhiben el crecimiento del cabello.

Con respaldo médico y patentes

Virtue (a la venta en Sephora) es el prodigioso resultado de la investigación y ensayos llevados a cabo por el Dr. Luke Burnett, coronel retirado del ejército estadounidense y experto en medicina regenerativa curando lesiones en el campo de batalla con queratina. Él y su equipo descubrieron una forma de extraer queratina en su forma más pura: lo llamaron Alpha Keratin 60ku™, un complejo extraído del cabello humano de origen ético, por lo que nuestros cuerpos lo reconocen y lo aceptan como si fuera nuestro, con una capacidad sorprendente para curar y regenerar los tejidos quemados. Por pura serendipia, descubrieron que este avanzado complejo, también puede reparar el cabello (no olvidemos que es la proteína fundamental que constituye el pelo).

Virtue Sephora

El caso de Olaplex también fue sonado. Puesto de moda por las celebrities, se considera el "santo grial" de la belleza capilar, el tratamiento profesional más alabado y galardonado por ser considerado el más innovador y revolucionario para la regeneración y protección del cabello. En su composición está una molécula prodigiosa: el Bis-Aminopropyl Diglicol Dimaleate, una fórmula científica aplicada a la cosmética que asegura la integridad del cabello, especialmente los más dañados por procedimientos químicos o físicos que deterioran su estructura.

Shampora

La proeza de Olaplex es que consigue trabajar a nivel molecular para encontrar los enlaces de disulfuro rotos y repararlos. El cabello está formado por millones de puentes de disulfuro que son los responsables de la densidad, fuerza y lustre del pelo, pero si es sometido a daños mecánicos (brushing, cepillados agresivos, etc.), medioambientales (rayos ultravioleta, polución, humedad…) o daños químicos (coloraciones y decoloraciones), estos puentes de disulfuro se terminan rompiendo causando la pérdida de proteínas y por tanto la salud de la fibra.

Mezclas frescas y a medida.

La cosmética fresca es una de las que más buzzing ha generado en los últimos tiempos, algo que tuvo su aceptación por hacer partícipe al consumidor a la hora de preparar las fórmulas en el acto, cual alquimista, que pesa, mezcla y emulsiona hasta dar con el resultado esperado. Un concepto ritualista al que dan respuesta marcas como Typology Paris, con sus curas capilares, así las llaman, compuestas por una base limpiadora neutra con tensoactivos naturales e hidrolatos de plantas que se activan con concentrados puros de aceites esenciales, como el dúo Stimulating Shampoo & Ginger Essential oil, con una composición de un 94.5% de origen natural, un 1.5% de aceite esencial de jengibre y un 1.5% de aceite esencial de cedro del Atlas, para estimular el crecimiento del cabello y aportar densidad a la fibra.

Typology París

Los más exigentes tienen la opción de las fórmulas a medida, esas que cogen un poquito de aquí y otro poquito de allá para llegar a combinaciones que se adaptan como un guante a las necesidades de nuestro cabello. Una de ellas es Shampora, que utiliza algoritmos para llegar a la fórmula perfecta seleccionando los ingredientes (siempre naturales) adecuados para cada caso concreto creando dosis personalizadas y únicas. Parten de esta fórmula casi matemática: entre un 77% - 92% lo compone la base con un ingrediente principal; entre un 7% - 19%, lo que denominan Booster, un activador con activos específicos para cada necesidad; y hasta un 2% la fragancia, que se puede personalizar eligiendo acordes cítricos, florales o melosos.

¿Qué será lo próximo? ¿Chips que se inserten en el cuero cabelludo capaces de medir las necesidades exactas a cada instante suministrando las dosis necesarias de nutrientes que lo mantengan en perfecto estado de revista? El tiempo lo dirá. Pero no parece "descabellado"…

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