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Un millonario fugitivo vende por 23 millones la obra The Splash en la primera gran subasta post Brexit

  • El cuadro es una de las famosas obras sobre chapuzones de David Hockney
  • El propietario de la obra era el millonario hongkonés Joseph Lau
  • La pintura es un ícono del pop del imaginario de Los Angeles
The Splash, de David Hockney
Madrid

Una de las famosas obras sobre chapuzones de David Hockney (1937), propiedad del multimillonario de Hong Kong Joseph Lau, consiguió el martes 23,1 millones de libras en una subasta organizada en la casa Sotheby's de Londres. Este lienzo fue lo más destacado en la primera temporada de subastas post Brexit de la capital británica.

El propietario

Josehp Lau, de 68 años, es el accionista mayoritario de Chinese Estates Holdings, un promotor inmobiliario de Hong Kong que construye oficinas, centros comerciales y proyectos residenciales. Tiene una fortuna de 8.000 millones de dólares, según el índice de multimillonarios de Bloomberg. Y en 2014, fue condenado por soborno y lavado de dinero en Macao, pero evitó una pena de prisión de cinco años al no viajar allí.

La obra

Pintado en 1966, The Splash inmortaliza un momento fugaz, unos segundos después de que un bañista haya roto la superficie tranquila de una piscina. El protagonista de la pintura está presente, pero ausente, enmascarado por el torrente de agua que genera. El trabajo es un ejemplo de la fascinación de Hockney con la textura, la apariencia y la profundidad del agua.

"No solo es un trabajo histórico dentro de la obra de David Hockney, es un ícono del pop que definió una era y también le dio una identidad visual a Los Angeles. Incluso mirando más allá del siglo XX, pocas obras de arte han alcanzado un estatus tan mítico como esta pintura. Igual de reconocible que la serie de gritos de Munch, los nenúfares de Monet o las flores de Van Gogh, el chapoteo de Hockney está arraigado en nuestra imaginación cultural", explica Emma Baker, jefe de venta de arte contemporáneo de Sotheby.

Esta pintura es la segunda de una serie de tres "chapuzones", la más grande y final de las cuales, A Bigger Splash (2,5 por 2,5 metros), es una joya en la colección Tate en Londres. Con solo una ligera variación en la composición, la versión que se ha vendido (1,8 por 71,8 metros) es una hermana a la del Tate. El otro eslabón de la serie, A Little Splash (1966), permanece en una colección privada.

Estas obras, explica la casa de subastas, representan el ápice de la fantasía californiana de Hockney. Creado en un momento decisivo en su carrera, los tres 'chapuzones' aseguraron la reputación internacional del artista de 82 años como líder de su generación y confirmaron su capacidad incomparable para combinar elementos de movimientos dispares: minimalismo, abstracción modernista y arte pop en un nuevo estilo enteramente suyo.

David Hockney

Hockney visitó Los Ángeles por primera vez en 1964. A su regreso a Londres, un año después, comenzó a trabajar en su primera pintura sobre piscinas, Picture of a Hollywood Swimming Pool (vendida en Sotheby's New York en noviembre de 2019 por 7,2 millones de dólares). Sin embargo, no fue hasta 1966 cuando comenzó el enamoramiento de Hockney por sus 'chapuzones'. Así, el artista se mudó a Los Ángeles y se instaló en un apartamento-estudio cerca del cruce de los bulevares Pico y Crenshaw. Fue ahí, entre los veranos de 1966 y 1967, donde The Splash y otras de las muchas otras reconocibles de Hockney cobraron vida. 

"Me encanta la idea, en primer lugar, de pintar como Leonardo, todos sus estudios sobre el agua, los remolinos. Y me encantó la idea de pintar esta cosa que dura dos segundos, pero que me lleva pintarlo dos semanas. Todo el mundo sabe que un chapoteo no se puede congelar a tiempo, así que cuando lo ves así en una pintura, es aún más llamativo que en una fotografía", explicó el propio David Hockney.

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