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La reforma eléctrica se ceba con los residuos

La valorización energética de los residuos está en jaque por la reforma del sector eléctrico. El recorte de primas obliga a subir las tasas de basura y perjudica el tratamiento de sustancias contaminantes, como los licores negros de las papeleras o los purines de la industria porcina, hasta el punto de hacerlo inviable

La alcaldesa de Madrid, Ana Botella, se ha erigido en portavoz de los Ayuntamientos del país al solicitar al Ministerio de Industria que exima a los servicios municipales de gestión y valorización de residuos sólidos urbanos de las medidas aprobadas en la reforma energética desde el año 2012.

La Federación Española de Municipios y Provincias también ha pedido al Ministerio de Agricultura que aporte soluciones para la viabilidad económica de unas actividades que van a cobrar hasta un 40 por ciento menos con el recorte que impulsa el Gobierno para atajar el déficit de tarifa eléctrica.

Al igual que la generación con fuentes renovables, la valorización energética de residuos es una actividad primada, y también lo es el tratamiento de algunas sustancias nocivas para el medio ambiente, como las deyecciones del cerdo -los purines-, o los licores negros de las papeleras, un subproducto de la separación de fibras y lignina de la madera.

En esta valorización o desimpacto, casi siempre se utilizan plantas de cogeneración con gas natural, que permiten incinerar o secar los residuos y aprovechar el calor para producir electricidad, pero hay otros procesos, como el que consigue biogás durante el tratamiento de lodos en las depuradoras.

No sólo los Ayuntamientos han puesto el grito en el cielo ante el "gran perjuicio económico" que, en palabras de Botella, están sufriendo; también las patronales de los sectores afectados denuncian el problema que se les viene encima, alertando sobre el cierre de instalaciones -casi un tercio de las cogeneraciones ya están paradas-, la pérdida de riqueza y empleo que ello conlleva, y la necesidad de buscar alternativas económicas si la tarifa eléctrica no contribuye como hasta ahora.

Así, las industrias perjudicadas por la reducción de las primas a la cogeneración -desde las azulejeras hasta las alimentarias, un 20 por ciento del total- calculan que se perderá el 1 por ciento del PIB y hasta 70.000 empleos directos, amén de otros impactos indirectos, como pérdida de competitividad, reducción de las exportaciones, mayores emisiones de gases de efecto invernadero, etcétera.

Paseando los cerdos por el centro de Madrid

El sector porcino, como otros, ha ido más allá, y el pasado 19 de febrero se manifestó en las puertas del Ministerio de Industria para reclamar una solución a las plantas de tratamiento de los purines, que contienen mucho nitrato y contaminan severamente los acuíferos.

Desde que se anunció la reforma, 28 de las 29 plantas han cerrado, dejando a unas 2.000 explotaciones ganaderas sin forma de eliminar los excrementos de los puercos. El problema empieza a ser acuciante y el Seprona de la Guardia Civil ya ha abierto varios expedientes por vertidos ilegales.

Hace una década, antes de que se construyeran las plantas de tratamiento, había comarcas donde el agua del grifo no podía beberse por su excesiva cantidad de nitratos, que cuadruplicaba el límite legal; todavía hoy, más de un tercio de las aguas subterráneas catalanas no es potable.

Otro problema similar se plantea con las plantas de tratamiento de orujo. En Andalucía hay 14 centrales de cogeneración y producción de biomasa que aprovechan el 80 por ciento de toda las aceitunas que llegan a las almazaras, porque éstas sólo pueden convertir en aceite el 20 por ciento del fruto del olivo.

De momento están parando, en señal de protesta, un día de la semana, pero su cierre permanente, como indica Pedro Barato, presidente de Asaja, "provocará un grave problema ambiental".

El Ministerio de Industria se ha mantenido inflexible; el propio José Manuel Soria ha despreciado en el Congreso la problemática de los purines, indicando que sólo tratan el 5 por ciento de los residuos porcinos, obviando que es un problema localizado y que "donde no hay un problema, no hacen falta plantas", como le ha recordado Fernando Marcén, presidente de Cooperativas Agro-Alimentarias.

Sin embargo, según desveló elEconomista el pasado 25 de marzo, Industria parece dispuesta a abrir la mano; de cuánto lo haga dependerán la subida de las tasas de basura y las medidas que haya que tomar para tratar los residuos contaminantes.

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forum Comentarios 1

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perez
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Lo que teniamos que hacer es tirar las cubas de purin a la puerta del impresentable este de Soria y ya veria si habia que tratarlo medioambientalmente o no.

PP, NUNCA MAS ¡¡¡¡

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