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La video colaboración que merece el ciudadano de la Aldea Digital

  • El teletrabajo ha pasado, en la mayoría de las empresas de cualquier sector o tamaño, de ser una modalidad ocasional (reservada a labores profesionales muy especializadas que requerían movilidad), a ser la norma general.

Según datos del INE, antes de marzo 2020, sólo el 4,8% de los trabajadores realizaba su labor en remoto, cifra muy baja frente a otros países europeos. Actualmente, más del 80% de las empresas ha facilitado el teletrabajo a marchas forzadas, para reducir el impacto de la emergencia sanitaria global. Sin embargo, a pesar de este cambio radical de los hábitos laborales, España todavía debe seguir trabajando en la implementación de estos modelos al nivel de otros países de la Unión Europea.

El paso de la presencia a la telepresencia se ha resuelto a marchas forzadas, y de forma muy provisional, exponiendo las carencias que, antes de la pandemia, ataban a los profesionales a sus puestos de trabajo presencial. En muchos casos, se primó la inmediatez y la disponibilidad de las herramientas necesarias para dar continuidad a los negocios. Ahora, llega el momento de analizar y trabajar en base a un plan estratégico que incorpore los nuevos modelos de trabajo híbridos, aprovechando el aprendizaje y experiencia que han dejado estos meses de pandemia.

Históricamente, España, ha sido un país donde la presencialidad se ha valorado positivamente y de forma indiscutible, como parte de nuestra cultura. Un aspecto que se alinea con la falsa creencia de que un trabajador no es capaz de desempeñar sus labores eficazmente si no está en la oficina. Lo cierto es que nadie sabe a ciencia cierta cómo vamos a responder a estos nuevos hábitos, una vez se vuelva a la nueva normalidad. O, mejor dicho, a la nueva era digital.

Planificación

Para responder al cambio de modelo es necesaria una buena planificación, donde las empresas doten tanto sus instalaciones como a sus empleados de las herramientas profesionales que les permitan mantenerse conectados y productivos.

De acuerdo con los datos del último informe realizado por Capgemini Research Institute, el 63% de las empresas ha experimentado un aumento de productividad en sus empleados durante la adopción del trabajo en remoto en los meses de confinamiento y esperan, aumentar un 17% más la productividad con el asentamiento del teletrabajo en los próximos años. De hecho, las organizaciones participantes en este estudio esperan incorporar el trabajo remoto en las jornadas laborales del 70% de sus plantillas de empleados en un plazo de dos o tres años. Antes de la pandemia, las organizaciones que apostaban por estas fórmulas de trabajo eran una minoría.

España debe seguir trabajando en la implementación de modelos de teletrabajo

Para que las entidades y empresas sean competitivas, deben seguir apostando por herramientas, como webcams o auriculares, que mejoren la productividad de organizaciones y empleados, poniendo a su disposición la tecnología necesaria para realizar su labor, en cualquier momento y lugar.

La video colaboración facilita el trabajo y la colaboración a distancia, en cualquier momento y lugar, pero el uso masivo que puede alcanzar en breve va a poner a prueba su resiliencia, la capacidad de responder a todas las expectativas. Eso sí, está claro que ha llegado para quedarse y que la introducción de capacidades innovadoras de inteligencia artificial mejorará claramente sus prestaciones y la experiencia de uso.

Entre sus claras ventajas, ahorra tiempo, traslados, reduce la contaminación y permite abrir la puerta a nuevos perfiles profesionales sin independencia de su localización. En resumen, mejora la calidad de vida. Estamos en un momento en el que la flexibilidad que las empresas ofrecen a los empleados es un valor determinante para éstos a la hora de aceptar un trabajo. Tanto la tecnología implementada como la cultura interna de cada organización serán los factores que permitan a las empresas diferenciarse, y atraer el mejor talento.

Eso sí, no todas las tecnologías son iguales ni ofrecen los mismos resultados, se instalan fácilmente y están al alcance de cualquier usuario. Por eso, desde Logitech, están revolucionado y democratizado el mercado de video colaboración, haciendo asequible lo que antes sólo estaba al alcance de unos cuantos.

Lo hacen apostando por herramientas diseñadas específicamente para su uso en un ámbito profesional, interoperables con las distintas plataformas de comunicaciones unificadas existentes, de fácil instalación y uso, para ayudar a los departamentos de IT en la gestión de las implementaciones y evitar la apertura de tickets respecto al uso de la tecnología. Apuestan, además, por un modelo basado en la gestión remota de sus dispositivos, que brinde información relevante a las organizaciones, de cara a la toma de decisiones. La inteligencia artificial permite optimizar el uso de las salas y asegurar el cumplimiento de medidas de distanciamiento, con información sobre niveles de ocupación.

No todas las tecnologías son iguales ni ofrecen los mismos resultados

Con todo, la adecuación de los modos de trabajo a la realidad impuesta por la pandemia ha supuesto un importante avance en términos de transformación digital, para empresas y empleados. En este contexto, las tecnologías de vídeo colaboración profesionales van a ser una pieza clave del proceso de cambio.

Logitech lleva 40 años presente en los hogares y oficinas de la mayoría de los usuarios, acompañándolos en el proceso de transformación digital con periféricos de calidad, del mismo modo que ahora hace con las soluciones de video colaboración; respondiendo a las más altas expectativas de cualquier usuario, ciudadanos todos de esta Aldea Digital.

Maria Jesús Gras, Head of Enterprise Iberia en Logitech.

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