Sanidad

El problema de la infertilidad en España

  • Gorka Barrenetxea, director de la Clínica Reproducción Bilbao y Profesor Titular de Ginecología y Obstetricia de la Universidad del País Vasco
Gorka Barrenetxea.

Cuando comenzábamos en esto de la Reproducción Asistida (RA), hace ya más de 40 años con Louise Brown, nada hacía presagiar que novedosa técnica acabaría convirtiéndose en la esperanza de ser padres de miles de personas y en un fenómeno capaz de revolucionar la ciencia y la mentalidad social de nuestra época.

Desde ese día de 1978, las técnicas de la RA han evolucionado de forma continua e impetuosa con procedimientos que permiten la vitrificación de óvulos y embriones y la selección embrionaria no solo con criterios morfocinéticos sino también genéticos.

Con todo esto, no es de extrañar que haya aumentado significativamente el número de mujeres que se someten a procesos de RA en España, país que se ha situado a la cabeza en Europa y en tercera posición mundial según el registro de actividad de la Sociedad Española de Fertilidad. De hecho, según estos datos se calcula que en España existen entre un 15% y un 20% de parejas en edad reproductiva (hablamos de unas 800.000 personas menores de 40 años) que tienen problemas para tener hijos. Además, esperamos que esta cifra aumente entre el 18% y el 25% para el próximo año.

Diversos factores como el retraso de la edad de la maternidad, enfermedades como la endometriosis, el síndrome del ovario poliquístico u otros factores clínicos, y hábitos de vida como el alcohol, el tabaco o la obesidad, influyen a la hora de que las parejas tengan mayor dificultad para concebir de forma natural. Haciendo referencia a este tema, tenemos datos registrados en parejas menores de 30 años donde las posibilidades mensuales de embarazo son inferiores al 30%.

Excelencia en el proceso de reproducción asistida

Como especialista en Obstetricia, Ginecología y Medicina Reproductiva desde hace ya más de 20 años, cuando una pareja acude a una clínica de reproducción, llega visiblemente preocupada tras haber intentado conseguir un embarazo de forma natural y no haber logrado su objetivo.

En ese momento, el centro de reproducción asistida ha de tener dos objetivos. Por una parte, realizar una evaluación diagnóstica rápida y certera y, por otra, proponer en su caso un tratamiento garantizando la máxima calidad y la excelencia en el proceso.

Hoy día, y gracias a los avances tecnológicos que se producen especialmente en el campo de la embriología y sectores afines, podemos ofrecer tratamientos que contribuyen al bienestar de nuestras pacientes (mediante la consecución de un embarazo normal en el menor plazo posible) garantizando la seguridad en todos los pasos del mismo.

Garantizar la excelencia del proceso de reproducción asistida, objetivo principal

Las pacientes desean, además de conseguir el ansiado embarazo, tener la máxima seguridad en el proceso. A pesar de que los controles que se realizan en todos los centros de reproducción asistida son muy estrictos, el error humano es posible. Por ello, el disponer de una tecnología que ayude a minimizar este tipo de errores debería ser obligatorio para nuestras clínicas. Para ello, se han desarrollado una serie de dispositivos tecnológicos, como el llamado RI Witness, que utilizan chips de identificación mediante radio frecuencia fijados a cada tubo de ensayo para evitar confusiones con las identidades de los pacientes. El objetivo final es ayudar a garantizar la excelencia en el proceso e intentar reducir al 0% los posibles fallos.

Ventajas del avance tecnológico en el campo de la reproducción asistida

Este tipo de sistemas presentan una serie de ventajas para las clínicas de fertilidad. La primera de ellas es el ahorro en el tiempo invertido durante el proceso ya que, gracias a la automatización, se puede evitar la doble comprobación de las muestras por parte de los embriólogos, lo que se conoce como "doble testigo". En este sentido, se podría llegar a reducir hasta el 50% el tiempo necesario para el procedimiento de testificación (en comparación con el testimonio humano) y se conseguiría disminuir el tiempo en el que los gametos y embriones pasan fuera de la incubadora.

Por otro lado, estos dispositivos presentan también ventajas en cuanto a la excelencia del trabajo y reputación del negocio. Al ayudar a evitar estos posibles errores humanos se reducen las probabilidades de que las clínicas se vean implicadas en demandas millonarias (que pueden rondar los 300.000€) o salpicadas por una crisis que puede provocar serios daños en su imagen. En este sentido, si se compara el coste invertido en estas tecnologías (que se encuentra en torno a los 50-80€ por paciente), la inversión compensa.

Por último, este tipo de tecnologías ofrecen el máximo nivel de seguridad tanto a pacientes, que saben que la trazabilidad de sus muestras está garantizada, como a los profesionales, que pueden ofertar el máximo nivel de excelencia evitando cualquier tipo de litigio.

En definitiva, los profesionales que nos dedicamos al mundo de la reproducción asistida sabemos que en nuestra profesión tenemos un alto grado de responsabilidad y cualquier error puede tener importantes consecuencias en la vida de los pacientes. Por ello, es fundamental que implantemos todos los nuevos recursos que la tecnología pone al servicio de la ciencia. Sólo así, tendremos mayor seguridad de garantizar la excelencia de nuestro trabajo.

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