Sanidad

"Investigamos un nuevo fármaco para la esquizofrenia que incorpora un microchip para un mayor control de la enfermedad"

  • Concha Caudevilla, directora general de Otsuka Pharmaceutical en España
Concha Caudevilla, directora general de Otsuka Pharmaceutical en España

La farmacéutica Otsuka Pharmaceutical es la octava compañía farmacéutica más importante de Japón, un país con grandes multinacionales en el sector, como Takeda, Astellas, Daiichi Sankyo o Eisai. A España, la multinacional llegó hace casi 40 años -los cumple en 2019- y fue el primer país europeo en el que aterrizó la compañía. Primero abrió una oficina comercial en Madrid y, posteriormente, compró la compañía catalana Laboratorios Miquel y se instaló definitivamente en Barcelona. El laboratorio japonés se ha especializado en las enfermedades del sistema nervioso central, principalmente en los tratamientos para la esquizofrenia y el trastorno bipolar, con alianzas en I+D con la danesa Lundbeck.

Otsuka ha sido una farmacéutica históricamente muy enfocada en enfermedades mentales graves. ¿Sigue siendo el motor principal de la compañía?

Hemos cambiado bastante en los últimos años, aunque seguimos siendo una compañía enfocada en el sistema nervioso central. En 2014 prácticamente éramos una compañía monoproducto, con un antipsicótico, Abilify, que suponía el 75% de los ingresos. Es un agonista parcial de la dopamina. El resto de antipsicóticos son antagonistas de la dopamina, pero este modula la dopamina. Es tan eficaz como el resto pero tiene más tolerabilidad, el paciente es más funcional y puede hacer más actividades de la vida diaria, ya que no te deja bloqueado. Pero en enero de 2015 perdió su patente en Europa y entraron los genéricos. La compañía ya estaba preparada para ese momento y desde entonces hemos lanzado lanzado tres medicamentos nuevos al mercado, Abilify Maintena, que es un antipsicótico de formulación mensual; Jinarc, para la poliquistosis renal autosómica dominante; y ahora en 2018 hemos lanzado Deltyba, para la tuberculosis pulmonar multiresistente a medicamentos. Con estos tres lanzamientos hemos compensado en parte la pérdida de ingresos por la pérdida de la exclusividad

¿Han recuperado los niveles de facturación antes de la pérdida de la patente de Abilify?

El grupo Otsuka cerró el pasado año con una facturación de 213 millones de euros. Los ingresos de la división farmacéutica fueron de 77 millones de euros, una cifra un 11% superior a la que teníamos en 2015 cuando tuvimos la pérdida de la patente, pero todavía no hemos llegado al nivel de ventas de 2014, que fue nuestro mejor año, pero estamos cerca.

¿Cuál ha sido el impacto en las ventas de la entrada de genéricos?

Abilify bajó su precio dos veces, primero un 40% al entrar el genérico y luego por precios de referencia tuvo que bajar de nuevo. En el caso de los antipsicóticos es muchas veces el propio paciente el que no acepta el genérico, por el tema de la adherencia y porque el propio paciente no acepta bien su enfermedad y no ayuda en absoluto si encima un día hay tiene que cambiar de pastilla. Ellos son los que piden que no se cambie la medicación.¿Tienen problemas en las CCAA para seguir recetando por marca?Depende de las regiones, pero en general se sigue respetando la prescripción por la marca. En algunos casos es cierto que en unidades las ventas han caído, pero un alto número de pacientes sigue con el nuestro.

¿Qué mejoras quedan todavía por hacer en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades mentales graves?

Nosotros hicimos un estudio con la opinión de más de 5.000 pacientes de enfermedad mental grave, con el objetivo era identificar las necesidades médicas no cubiertas en el Sistema Nacional de Salud. La conclusión más clara es que el diagnostico debería adelantarse y el tratamiento, no sólo el farmacéutico, también. Entre los primeros indicios y un diagnóstico pasa una media de dos años, lo que supone un deterioro funcional del paciente. Hay que recordar que las tasas de suicidio de los pacientes con esquizofrenia son un 25% mayor. El indice de desempleo también es 7-8 veces mayor. Esto quiere decir que podríamos mejorar mucho la calidad de vida de los pacientes si somos capaces de descubrirlos mucho antes. Ahora estamos trabajando con los servicios de farmacia de los hospitales para hacer una acreditación especifica para trastorno mental grave, que sólo existía en Oncología.

¿Existe mucho estigma aún relacionado con estas enfermedades?

Sin ninguna duda, hay mucho estigma todavía. Y hay que tener en cuenta que 1 de cada 3 personas va a tener durante su vida al menos un trastorno mental, que puede no ser grave. Pero todavía si un profesional pregunta en una sala si alguien ha tenido alguna enfermedad mental, nadie se atreve a levantar la mano aunque lo haya tenido. Por eso importante incidir sobre todo en los jóvenes y la psicosis. Para poder tener una intervención precoz. Ahora se trabaja para que pueda haber unidades especiales de intervención temprana para chicos de 20 años, para que puedan ser tratados en lugares distintos de sus mayores.

¿Hay mucha diferencia en tratar de una enfermedad mental grave a un chico de 20 años que a mayores de 70?

Hay muchas diferencias. Los pacientes mayores de 70 años necesitan un tratamiento especial por temas seguridad. Pero la esquizofrenia se diagnostica sobre todo a la edad de 20-22 años y la idea es detectarlo antes. Las drogas juegan un papel muy importante en estas edades y está comprobado que drogas como el hachís, la cocaína y las drogas de diseño están haciendo que afloren muchos casos de esquizofrenia en estas edades.

Los tratamientos para la esquizofrenia también arrastran mala fama por sus efectos secundarios. ¿Han mejorado estos fármacos en los últimos años?

Es cierto que el tratamiento clásico producía mucha apatía y dejaban al paciente sin ganas de hacer nada. Muchas veces su vida se reduce a un sofá, comer y hacer zapping. Ahora, los tratamientos actuales tienen muchos menos efectos. Hay una nueva generación de antipsicóticos que son inyectables mensuales. Ya no hay que tomar una pastilla cada día. Te pinchas cada vez y te olvidas del tratamiento.

¿Qué ventajas ha traído a los pacientes este tratamiento mensual?

La adherencia en este tipo de enfermedades es muy importante. Los pacientes no suelen tener conciencia de la enfermedad o si están bien dejan de tomar el tratamiento. Por eso la pauta mensual busca precisamente evitar estos problemas. Para los familiares además también ha mejorado mucho la situación. Si tienes un familiar con esquizofrenia es mucho más fácil este tipo de tratamientos para evitar discutir o pelear por tomar medicación todos los días, que es algo bastante frecuente. También había chicos que el fin de semana dejaban de tomar la medicación porque uno de los posibles efectos secundarios es que puede producir disfunción sexual.

¿Hay mejoras por llegar en el corto plazo en el tratamiento de la esquizofrenia o el trastorno bipolar?

En Otsuka tenemos un acuerdo de codesarrollo y comercialización con la farmacéutica danesa Lundbeck desde el año 2011, por el que tenemos el 50% de este medicamento. En esta alianza, para el año que viene esperamos autorización para un nuevo tratamiento que ha demostrado una mejor tolerabilidad.

¿Hay nuevos lanzamientos previstos en la compañía o algún área terapéutica nueva?

Sí, tenemos bastantes novedades. En nefrología tenemos una nueva molécula para el tratamiento de la anemia. Y esperamos entrar en dos áreas nuevas para la compañía. Por un lado, hematología, con un producto para el síndrome mielodisplásico y para la leucemia mieloide aguda para pacientes mayores que no pueden recibir quimioterapia. Y por otro lado, en neurología, tenemos un futuro medicamento que trata la agitación del paciente con Alzheimer, un aspecto muy importante y muy poco desarrollado hasta ahora.¿Qué impacto puede tener el 'big data' y las nuevas tecnologías en el avance de los tratamientos en enfermedades mentales?Va a jugar un papel muy disruptivo. La transformación digital de una compañía como Otsuka es imparable. Nuestra compañía y, en general, la industria farmacéutica, va a pasar de ser un proveedor de medicamentos o un proveedor integral de salud.

¿Algún ejemplo concreto de estos avances?

En nuestro caso ya estamos desarrollando junto a una compañía tecnológica un microchip biodegradable que va dentro del antipsicótico y que registra si el paciente ha tomado la medicación; si duerme o no o si tiene actividad física. La información se manda al médico y al móvil de su cuidador si se quiere. También es una herramienta válida para las administraciones, para saber si merece la pena pagar un tratamiento de larga duración o si puede ahorrarse si no se está tomando. Al médico le ayudará a actuar antes. Porque saber si un paciente duerme o no es vital en estos casos, porque puede ser la antesala de una manía y puedes evitar una recaída.

Es un punto de debate también para la controversia actual entre seguridad e intimidad.

Sin duda. En EEUU ya ha sido aprobado por la FDA. En Europa aún está en investigación. Va a suponer sin duda un reto para todos. Por eso hay que hacerlo de la mano de las autoridades de Sanidad y de protección de datos.

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