Sanidad

La sanidad pública debe prepararse para actuar como una empresa 'cloud'

  • El sanitario es uno de los sectores más productivos en lo que a la generación de datos se refiere

Si hay que hablar de un sector generador de datos ese es sin duda el sanitario. Desde la información que se obtiene de los pacientes, los medicamentos o las enfermedades pasando por los tratamientos o la investigación. Analizar y procesar todos esos datos, a la vez que un reto, supone un aliado en una mejor toma de decisiones, permitiendo un sistema más eficiente y, por tanto, de mayor calidad para el paciente, algo especialmente importante en países como España donde la sanidad pública es una de las bases del bienestar.

Como recoge el Instituto Europeo de Salud y Bienestar Social, tres características distinguen el big data sanitario de los datos médicos electrónicos tradicionales: está disponible en un volumen extraordinariamente alto; se mueve a gran velocidad y abarca el enorme universo digital de la industria de la salud; y, debido a que se deriva de muchas fuentes, es muy variable en estructura y naturaleza.

Precisamente, para un uso útil de esos datos, la sanidad pública debe estar preparada para convertirse en una empresa cloud. Esta fue una de las principales conclusiones del observatorio DATA 2030: El sector de la sanidad pública frente a la revolución del dato, organizado por elEconomista en colaboración con Oracle. "Tenemos que estar preparados para ser una empresa cloud, ya sea privada o pública. Al sanitario hoy en día le da igual dónde esté el dato, lo quiere es que el acceso al mismo sea muy rápido y esté disponible 24 horas siete días a la semana", señaló Ángel Luis Sánchez García, jefe de Servicio de Apoyo a la Planificación Tecnológica (CTO) del Servicio Madrileño de Salud.

El SERMAS, por ejemplo, tiene 3 petabytes de almacenamiento de imagen médica, o lo que es lo mismo, se requerirían más de 12.000 móviles de última generación para albergar esa información.

La idoneidad de contar con información en la nube pública, teniendo en cuenta la sensibilidad de la misma, es uno de los grandes debates que hay en el sector. Para Benigno Rosón Calvo, subdirector general de Sistemas y Tecnologías de la Información de la Consellería de Sanidad de la Xunta de Galicia, "trasladar los datos a una nube pública ya no es una cuestión de seguridad, puesto que estas infraestructuras están igual de protegidas que las nubes privadas, sino de pertinencia de lo que se traslada, de coste, el servicio que te puede proporcionar y la capacidad que tienes de migración de esa nube a otra".

En su caso, Paco Romero, technology country leader de Oracle ibérica, cree que se trata de una cuestión cultural. "A día de hoy no hay ningún inconveniente para que haya esa migración. De hecho, esperamos que el uso de la nube se vaya incrementando para varios casos de uso". El experto destacó como una de las principales ventajas del almacenamiento cloud el contar con un centro de alta computación sin necesidad de desarrollar la infraestructura para ello.

"En Andalucía hemos creado una nube híbrida que es la antesala para ver qué capacidad tenemos para desplazar datos a la nube pública. En cualquier caso, el futuro está en ser empresas cloud", recalcó Juan Antonio Gómez Palomeque, director de Tecnología de la Información y de la Comunicación del Servicio Andaluz de Salud. Por su parte, Eladio Linares Morcillo, director de Sistemas de Información del Servicio de Salud de Castilla-La Mancha, indicó que "los técnicos estamos de acuerdo en la conveniencia del empleo de este tipo de tecnología".

Hacia el 'data lake'

La crisis mundial provocada por la pandemia COVID-19 ha evidenciado también la necesidad de disponer de información precisa, completa y fiable, de manera prácticamente inmediata, para adoptar decisiones de enorme trascendencia sobre la vida de las personas y el funcionamiento de la sociedad.

Por ello, como parte de la reforma del sistema de Salud Pública, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia recoge la creación de un data lake, es decir, la generación de un centro de datos sanitarios que recoja la información de los sistemas de información y permita un análisis masivo para la identificación y mejora del diagnóstico y de los tratamientos. La iniciativa, impulsada desde el Ministerio de Sanidad y la Secretaría de Estado de Digitalización y Asuntos Económicos, se valora en 100 millones de euros.

"Es el proyecto que más impacto va a tener en la sanidad pública", reconoció Eladio Linares Morcillo, quien también quiso poner sobre la mesa la necesidad de articular una norma "que permita emplear esos datos para poder investigar teniendo en cuenta que se el data lake nacional se nutrirá de todas las aportaciones que hagan las comunidades autónomas".

Anualmente el Sistema Nacional de Salud atiende 234 millones de consultas médicas de atención primaria, 83 millones de consultas hospitalarias, 4 millones de ingresos hospitalarios y 23 millones de urgencias. Como señala el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia "asociadas a estos servicios existe una amplia variedad de pruebas diagnósticas y de prescripciones que deben ser almacenadas con un doble propósito: constituir la historia médica del paciente, asegurando la continuidad asistencial del sistema; y, debidamente anonimizadas o seudonimizadas, permitir este análisis masivo que se pretende cubrir con esta inversión".

Respecto a los data lake, Paco Romero considera que "el sector sanitario tiene una posición envidiable porque cuenta con la cultura de almacenar los datos. Además, cuenta con una tecnología bastante avanzada y que genera los datos de manera autónoma".

Eso sí, uno de los principales inconvenientes es que cuentan con muchos tipos de usuarios "el paciente, el investigador, el médico... Darle a cada uno el dato que necesita es un gran reto". Romero también remarcó la necesidad de respaldar financieramente al sistema público de salud para que tecnológicamente siga evolucionando, ya que tiene la oportunidad de conseguir grandes avances.

Por ejemplo, durante la pandemia Oracle puso a disposición de los sistemas sanitarios que lo quisiesen una solución para gestionar la vacunación y en Estados Unidos, gracias a la Inteligencia Artificial, fueron capaces de detectar que la vacuna no era nociva para las mujeres embarazadas.

Uno de los puntos en el que coincidieron los expertos es que España es uno de los países líderes en Europa en lo que a la aplicación de tecnología en el sector sanitario se refiere, por delante de países como Alemania o Francia. De hecho, España fue uno de los primeros países en contar con historias clínicas electrónicas en sus centros hospitalarios, solo por detrás de los países nórdicos.

"El tipo de organización que tenemos de nuestra sanidad pública favorece nuestra posición de liderazgo en las tecnologías de la información y la comunicación y sanitarias. Podemos hacer cosas que otros países europeos no pueden. Eso sí, tenemos que tener claro cuál es el camino. Creo que el Ministerio de Sanidad debe gobernar hacía donde debemos ir todos", expuso Ángel Luis Sánchez García.

La última edición del Índice SEIS refleja que la inversión TIC realizada en 2020 en el sistema sanitario español creció por encima del 12% respecto a 2019, alcanzando los 804 millones de euros. A este respecto, Juan Antonio Gómez Palomeque señaló que "las comunidades autónomas son pioneras en el uso de las tecnologías. Lógicamente unas más que otras en según qué ámbitos puestos que no vamos todas a la par, si bien ninguna se queda atrás". El experto destacó la "gran oportunidad que tenemos por delante. Si sabemos utilizarla adecuadamente podemos avanzar muchísimo". De hecho, una de las pocas reflexiones positivas que ha dejado la pandemia de la Covid-19 es que "se ha dado un salto de 5 años en cuestión de tecnología y hay que aprovecharlo para dar el siguiente estirón", como recordó Benigno Rosón Calvo. En esta línea, Eladio Linares Morcillo subrayó que la pandemia se ha podido abordar "gracias a todo el trabajo anterior que se ha estado haciendo".

Valor añadido

Hablar de big data es hacerlo de dato útil, ya que si no se extrae valor de la información ésta no será beneficiosa. "Es importante que cada interviniente en la sanidad reciba el dato en la manera en que lo necesita. El objetivo a futuro es conseguir esa medicina de las cuatro p: personalizada, predictiva, preventiva y participativa. Todo esto no se podrá hacer sin una buena gestión de los datos", recalcó Ángel Luis Sánchez García.

Para Benigno Rosón Calvo todas las organizaciones sanitarias han tenido siempre claro la importancia del dato y su explotación para tomar decisiones. No obstante, "actualmente, confluyen tres elementos que hacen más evidente la necesidad: por un lado, vamos hacia un mundo hiperconectado donde el ciudadano cada vez más va a tener información que aportar, por otro, cada vez hay una mayor concienciación sobre la necesidad de utilizar esos datos y, en tercer lugar, hay una serie de tecnologías que empiezan a estar maduras como el big data, la IA, el IoT...".

En este contexto, donde se desarrolla el Internet of Medical Things (IoMT), es decir, el Internet de las Cosas aplicado a la sanidad. Según el informe publicado por Deloitte, se estima que el mercado del IoMT tendrá un valor de 158.100 millones de dólares en 2022. "La tecnología nos permite hoy pensar en cosas que antes eran inimaginables. La sanidad ha sido siempre una de las industrias que más ha apostado siempre por las nuevas tecnologías", indicó Juan Antonio Gómez Palomeque. Por ejemplo, la aplicación de la IA para la detección precoz del cáncer de mama lleva un tiempo funcionando.

A este respecto, la industria del IoMT está impulsada por un aumento en el número de dispositivos médicos conectados que pueden generar, recopilar, analizar o transmitir datos o imágenes sanitarias y conectarse a redes de proveedores de atención médica, transmitiendo datos a un repositorio en la nube o servidores internos, una situación que se ha intensificado durante la pandemia. Todo esto hará que el uso de los datos crezca de manera exponencial y, como resumió Paco Romero, "ese valor adicional es lo que marca la diferencia y puede ayudar a salvar muchas vidas".

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