Sanidad

Cuando salir de casa es vital en tiempos de pandemia

  • Las urgencias de Quirónsalud están acreditadas como espacio seguro
  • El grupo ha atendido al 13% del total de pacientes por coronavirus

El virus SARS-CoV-2, que causa la enfermedad Covid-19, ha monopolizado prácticamente todos los ámbitos de la sociedad, principalmente el de la salud. No obstante, la realidad es que esta pandemia no ha diluido otras afecciones que, si no son tratadas a tiempo, pueden ser mortales. Y las cifras son preocupantes.

Solo en pacientes de ictus o infarto, los sanitarios han detectado una bajada de hasta el 40% en este tipo de asistencias. Dolencias que, por miedo a acudir al hospital, pueden provocar daños irreversibles. Según los datos ofrecidos por el Ministerio de Sanidad, las enfermedades que más muertes provocan en nuestro país son las oncológicas, las del corazón y las cerebrovasculares. De hecho, el ictus es la primera causa de mortalidad en mujeres en España y la primera de discapacidad en personas adultas.

Por ello, desde los centros hospitalarios como los de Quirónsalud los especialistas alertan: No hay que dejar de acudir al hospital. Sobre todo, teniendo en cuenta que es imposible descifrar cuánto tiempo se quedará el nuevo coronavirus entre nosotros. Para garantizar la seguridad de los pacientes, las instalaciones del grupo se han dividido en circuitos completamente separados para atender por un lado las afecciones respiratorias y, por otro, el resto de patologías. Además, se han reforzado las medidas de higiene.

Doctor Juan Antonio Márquez Vácaro, Jefe del Servicio Urgencias y de la Unidad de Cuidados Intensivos de Quirónsalud Sagrado Corazón de Sevilla

De hecho, Quironsalud, que ha atendido al 13% del total de pacientes por coronavirus, es el primer grupo hospitalario de España en acreditar que las diferentes medidas organizativas y protocolos que han implantado sus centros garantizan la prevención y control de la enfermedad Covid-19 dentro de sus instalaciones. Sus hospitales han obtenido la certificación de Protocolo Seguro Covid emitida por Applus+ o AENOR, tras comprobar que sus instalaciones, y de forma específica sus Urgencias, son espacios protegidos, controlados y alineados con los estándares más exigentes frente a la pandemia causada por el coronavirus.

A este respecto, según los expertos, los dolores abdominales, ictus, infartos o apendicitis, son algunas de las patologías que están llegando "pasadas", es decir, que no se han atendido a tiempo. "Estas patologías no han dejado de producirse durante la pandemia, pero sus síntomas se han pasado por alto, por temor al contagio por acudir a las urgencias de los hospitales y las han pasado en casa", explica Juan Antonio Márquez Vácaro, Jefe del Servicio Urgencias y de la Unidad de Cuidados Intensivos de Quirónsalud Sagrado Corazón de Sevilla. Además de no acudir a urgencias, los especialistas también alertan del rechazo de los pacientes a acudir a consultas y controles programados. Es más, este pánico a la nueva normalidad está provocando que las personas que requieren operación, si su estado no es grave, deniegen en un alto porcentaje la intervención en estos momentos.

Vigilar los síntomas

El doctor Jaime González-Valcárcel, Coordinador de la Unidad Territorial de Ictus de Quirónsalud en Madrid, destaca la necesidad de actuar rápido en este tipo de patologías. "Hay que llamar inmediatamente a los servicios de emergencia médica y explicar clara y concisamente los síntomas que tenemos. Es preferible esperar la llegada de los profesionales en reposo y en posición horizontal. En ningún caso se ha de tomar por su propia cuenta tratamiento alguno, y es preferible no comer ni beber nada hasta ser valorado por un médico. El paciente no deberá desplazarse por sus propios medios, y sobre todo no conducir para acudir al hospital".

En este sentido, las señales que debemos vigilar incluyen la aparición brusca de una dificultad para hablar, una asimetría de rasgos faciales, una pérdida de fuerza o de sensibilidad de un lado del cuerpo, una pérdida de visión o una inestabilidad con dificultad para mantenerse en pie o caminar.

El ictus provoca la obstrucción de un vaso, que impide la llegada de la sangre a una zona del cerebro. Inmediatamente, empiezan a morir neuronas, pero gracias a mecanismos de defensa naturales, otras resisten a la falta de riego durante un tiempo. "Cada minuto de retraso en abrir la arteria obstruida es garantía de acumulación de discapacidad y déficits cognitivos a medio y largo plazo", argumenta el doctor José Carlos Fernández Ferro, jefe del Servicio de Neurología de los hospitales universitarios Rey Juan Carlos de Móstoles, Infanta Elena de Valdemoro y General de Villalba.

Toma de temperatura en el Hospital Quirónsalud Bizkaia

De ahí la importancia de actuar con la mayor rapidez posible. Como recuerda el doctor Jaime González-Valcárcel, "un gran porcentaje de pacientes se recuperan hoy en día completamente o con secuelas leves, que no condicionan limitaciones importantes en su vida diaria". No obstante, llegar tarde puede provocar graves secuelas de por vida como la pérdida de fuerza de un lado del cuerpo que limite completamente la movilidad del paciente o un trastorno grave del lenguaje que imposibilite la comunicación verbal. Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), cada año, mueren unas 27.000 personas por esta causa, una cifra que se prevé que aumente casi un 40% en 2035.

Mayor es la incidencia de los infartos, que dejaron casi 70.000 defunciones en 2017 como reseñan desde la Fundación Española del Corazón (FEC). "En el caso de las cardiopatías, hemos recibido pacientes que han sufrido una angina de pecho en sus domicilios derivando en un infarto de miocardio y han llegado a urgencias con daños que ya eran irreversibles", señala el doctor Juan Antonio Márquez Vácaro. Para evitarlo, el especialista alienta a acudir a urgencias en caso de síntomas como dolor torácico, palpitaciones, sensación de falta de aire y episodios de pérdida de conciencia transitoria.

Ser madre en medio de una pandemia

Otro de los grupos entre los que ha crecido el miedo por el coronavirus ha sido el de las embarazadas. Al estrés de gestar y tener que enfrentarse al momento del parto, se suma el hacerlo en un estado tan excepcional como el actual, con un virus altamente contagioso presente en todo el mundo. A este respecto, el doctor Fernando Colmenarejo, jefe de servicio de ginecología del Hospital Quirónsalud Zaragoza, explica que se han seguido "las recomendaciones de las sociedades científicas de nuestra especialidad (SEGO, AGOA y FIGO) de forma que el control gestacional se ha dividido en dos grupos diferentes: Pacientes con factores de riesgo obstétrico materno o fetal, y pacientes de bajo riesgo". En el caso del primer grupo se mantienen las visitas y pruebas necesarias, mientras que en el segundo se realizan las visitas estrictamente necesarias.

En el momento del parto, "siempre hemos permitido el acompañamiento durante la dilatación y expulsivo de un acompañante (de preferencia la pareja)", indica el doctor Fernando Colmenarejo. Sin embargo, si la madre da positivo en Covid-19, "se informa de la necesidad de no tener acompañante alguno mientras dure todo el proceso del parto e ingreso". Por ello, el experto remarca que "solo una precisa información, apoyo emocional por parte de los miembros del equipo y, desde luego, los medios digitales que se dispongan, pueden mitigar la pena y ansiedad por las circunstancias que rodean el nacimiento de su hijo".

comentariosforum0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin