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José Moro (Bodegas Emilio Moro): "Hemos apostado por el 'e-commerce' para compensar la bajada en hostelería por el covid"

  • Bodegas Emilio Moro y Cepa 21 combinan tradición e innovación
  • Las Bodegas son pioneras en el uso de la tecnología al servicio de los viñedos
  • Emilio Moro exporta sus vinos a más de 70 países

Bodegas Emilio Moro y Cepa 21 con viñedos en Ribera de Duero y El Bierzo venden a más de 70 países, entre ellos Rusia y China. Su presidente, incluido en la lista Forbes como uno de los 100 empresarios más innovadores, explica cómo Emilio Moro, combinando tradición y tecnología, ha llegado a ser reconocida en todo el mundo.

Preside dos bodegas: Emilio Moro y Cepa 21 ¿En qué se diferencian?

Son bodegas que tienen la misma alma, la de la Familia Moro y el carácter de la Ribera del Duero, pero cada una tiene su personalidad. Emilio Moro es una bodega que se asienta en la tradición de más de 100 años de mi familia dedicada a la viticultura. Cepa 21, sin embargo, es el proyecto más innovador de nuestra familia. Uno de nuestros pilares fundamentales siempre ha sido la innovación y hemos sabido conjugarla con la tradición que nos caracteriza en Emilio Moro, pero en Cepa 21 hemos dado un paso más allá. Hemos desarrollado un proyecto vanguardista, partiendo de una arquitectura moderna, la más alta tecnología durante todo el proceso, y un espíritu transgresor que hemos sabido reflejar en nuestros vinos, buscando la versión más fresca de la Ribera del Duero.

¿Cuántas hectáreas de viñedo tienen en total y donde se ubican?

Actualmente tenemos más de 280 hectáreas dedicadas a Bodegas Emilio Moro en Ribera del Duero, más de 65 hectáreas, ya en El Bierzo, dedicadas a la elaboración de nuestros blancos, y más de 48 hectáreas dedicadas a Cepa 21 en Ribera del Duero. Es todo un sueño seguir creciendo, y este año nos hace especial ilusión porque vemos como crecen nuestras extensiones de viñedo en El Bierzo.

En grandes superficies estamos creciendo por encima del 50% y en 'e-commerce' más del 100%

¿Cuál es la clave para convertir una bodega familiar como Bodegas Emilio Moro en una marca reconocida internacionalmente?

Creo que la clave está en la pasión con la que afrontas tu trabajo. A partir de ahí, el trabajo duro, el esfuerzo constante y las ganas de innovar y diferenciarse son clave para cosechar éxitos y crecer. Quién nos iba a decir a nosotros cuando íbamos a vender con una botella de vino bajo el brazo que hoy nuestras marcas estarían en más de 70 países. Pero nada se consigue de un día para otro, son muchos años de recorrernos España y de no conformarnos, de querer ir más allá. Y es básico conseguir hacer marca, que te reconozcan, que el consumidor se enamore de los vinos, y para ello es fundamental cuidar la calidad al máximo y llevar tus vinos a cada rincón.

Son un referente en innovaciones tecnológicas para mejorar la calidad de sus vinos ¿Cuáles son esas innovaciones?

Consideramos a la tecnología un compañero de viaje perfecto para preservar la tradición, la calidad de nuestra tierra y la esencia de nuestros vinos. Ya en nuestros inicios, mi abuelo plantó el clon de tempranillo que fue completamente revolucionario y que dio el carácter de nuestros vinos que perdura hasta la actualidad. A partir de ese momento, siempre hemos apostado por aplicar la tecnología a todos nuestros procesos. En el viñedo con la geolocalización de las parcelas, los cuadernos de campo digitales, los drones o los sensores, con el proyecto Sensing4Farming. Un proyecto pionero porque integra tecnología sensorial y tecnología satelital para la gestión integral del viñedo a través de una red de sensores de campo y de la aplicación de inteligencia artificial, big data y tecnología satelital con el fin de maximizar el rendimiento y minimizar el impacto ambiental de la producción de vino.

La innovación del hoy será la tradición del mañana y esta expresión se basa en el aprendizaje

Presumen de conjugar tradición en innovación ¿Cómo lo consiguen?

Sabiendo que la tecnología debe servir de herramienta para que el bodeguero, el enólogo y todo el equipo consiga tener a su disposición la información más completa para conseguir una mayor productividad y, sobre todo, una calidad en el vino impecable. Siempre decimos que la innovación del hoy será la tradición del mañana, y esta expresión realmente se basa en el aprendizaje. La tradición nos marca cómo hemos llegado hasta donde estamos y nunca debemos olvidarlo porque siempre podremos extraer un gran aprendizaje de ella. La innovación nos marca hacia dónde vamos y cómo queremos conseguir nuestros siguientes pasos. Cada una aporta lo mejor de sí misma para conseguir que juntando ambas patas podamos brillar.

¿En qué medida les ha afectado el Covid?

Cuando se declaró el estado de alarma y comenzó el confinamiento, hubo un cambio radical en los hábitos de consumo de la población que dura hasta el momento, y por supuesto las ventas se resintieron muy notablemente. Pero había que seguir trabajando para paliar estos efectos y consideramos que la estrategia debía partir de reforzar nuestros canales de venta. Apostando por canales como las grandes superficies y, sobre todo, por el e-commerce, para compensar la bajada en hostelería y restauración.

¿Qué previsiones de crecimiento tienen para este año?

Somos francamente positivos con la tendencia de recuperación. Estamos analizando el crecimiento de este sector y es continuado. En grandes superficies estamos experimentando crecimientos por encima del 50% y dinámicas muy fuertes a nivel de e-commerce con crecimientos de más del 100%, por lo que esperamos un crecimiento muy notable para este año.

Con la pandemia he entendido que hay que tener nuestras empresas bien saneadas y con tesorería suficiente

¿Hay alguna lección que usted como vinicultor haya extraído de la actual pandemia?

En lo personal me he dado cuenta de que hay que aprovechar el momento, disfrutar de lo que tenemos y valorarlo. Y en lo profesional, he entendido que hay que tener a nuestras empresas siempre con un buen respaldo, bien saneadas y con tesorería suficiente. Y por supuesto, siempre hay que estar preparados para poner en marcha una digitalización porque vivimos en un mundo muy competitivo y hay situaciones que requieren acelerar nuestros planes para no quedarnos atrás.

¿Va a marcar la crisis sanitaria un antes y un después en el sector del vino?

Yo creo que va a marcar un antes y un después en el ámbito de las ventas. El sector del vino siempre ha sido muy tradicional y los canales de venta que ha utilizado también. Pero esta crisis nos ha hecho despertar y acelerar el paso. Los hábitos de consumo han cambiado y debemos cambiar con ellos. Creo que ya nos hemos dado cuenta de la importancia de la venta online y de adaptar nuestras estrategias a ello. Renovarse o morir.

¿Qué acciones llevan a cabo en favor de la sostenibilidad ambiental?

Somos empresas comprometidas con el medio ambiente y lo demostramos constantemente. Trabajamos en el cálculo de la huella de carbono de la organización y del producto, en minimizar las emisiones de CO2, en la reducción del consumo de energía y otros recursos naturales y en una reducción de la generación de residuos y maximizar su reciclado.

Somos una empresa comprometida con el medioambiente y lo demostramos constantemente

¿En qué proyectos solidarios participa actualmente la Fundación Emilio Moro?

Trabajamos en facilitar el acceso a agua potable en zonas donde existe una necesidad, hasta conseguir una integración de los sectores más desfavorecidos. Llevamos trabajando desde 2008 con estos objetivos, y en este último año hemos apostado más si cabe por darles continuidad. Estamos presentes en proyectos en España en colaboración con Mensajeros de la Paz o El Langui con su asociación "A mí no me digas que no se puede", y en proyectos internacionales con Cántaro Azul en México y Acción contra el Hambre en Colombia y Perú.

¿Qué supone para usted haber sido incluido en la lista Forbes de los 100 empresarios más innovadores del mundo?

Supone todo un orgullo, pero es un premio que es tan mío como de todo el equipo que trabaja duro día a día para hacer grandes a nuestras marcas. Han sido años de disrupción, de tomar decisiones que nos llevaran a diferenciarnos, de mucho esfuerzo e inversión económica, pero todo merece la pena, no solo por el reconocimiento, sino porque tengo la seguridad de que nuestro trabajo en innovación ha sido clave para conseguir que nuestras marcas estén en la posición en la que se encuentran ahora y las bodegas sean mucho más productivas y eficientes.

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