Saludable

Doce razones para consumir uvas todo el año

  • Hipócrates las calificaba como el alimento más completo
  • En tiempos de covid las uvas refuerzas las defensas y combaten el estrés
  • La tradición de comer doce uvas se remonta al año 1909

Gracias a sus propiedades antioxidantes, las uvas previenen las cardiopatías y el cáncer. También ayudan a tratar enfermedades renales, digestivas o hepáticas, así como a cuidar la piel.

Aunque la temporada de uvas en España tiene lugar entre los meses de agosto y diciembre, y es seguro que le daremos la bienvenida al nuevo año tomando las preceptivas doce, lo cierto es que podemos y deberíamos consumirlas durante todo el año, ya que es un alimento con un sinfín de propiedades nutricionales muy beneficiosas para el organismo y una generosa fuente de vitaminas. Hipócrates, el padre de la medicina, ya las calificaba como el alimento más completo y aconsejable en todas las etapas de la vida.

Como recuerdan en el portal www.monografias.com, este fruto, procedente de una planta llamada vid, con su nombre latino Vitis Vinífera, es un arbusto trepador de la familia de las vitáceas procedente del Asia Menor, el cual, según la Biblia, ya existía antes del diluvio universal.

Dieta mediterránea

Por lo tanto, es uno de los frutos más conocidos de todos los tiempos y uno de los alimentos que caracterizan a la dieta mediterránea. La citada fuente recopila diferentes estudios médicos y farmacológicos que recogen las principales propiedades o beneficios terapéuticos de las uvas y que se podrían resumir en doce.

En primer lugar, hay que destacar que, gracias a su contenido en antioxidantes, como flavonoides y resveratrol, las uvas previenen las enfermedades cardiovasculares; y, en segundo término, señalar que este fruto, debido a sus propiedades laxantes, combate el estreñimiento y equilibra la flora intestinal.

Anticancerígenas

Además, las uvas son astringentes y diuréticas y previenen la aparición de cánceres, sobre todo los de próstata, colon o mama. Por su contenido en sustancias antioxidantes, esta fruta también refuerza las defensas del organismo, en tanto que su contenido en agua y fibra la hacen muy depurativas.

Remedio contra la fatiga

Las uvas son, asimismo, un remedio natural contra la fatiga, la anemia, el estrés físico y mental -motivado por la acción tonificante de los azúcares y las vitaminas que llevan-, disminuyen las inflamaciones, y ayudan a tratar los trastornos del tubo digestivo, las afecciones crónicas del hígado o la hipertrofia del bazo.

Por otro lado, el consumo de uvas favorece la eliminación de cálculos renales, las buenas digestiones y evita la dureza del vientre. Finalmente, está indicado comer uvas para tratar las hemorroides, los cólicos biliares, los cálculos hepáticos, el escorbuto, la bronquitis, la tisis, la inflamación de la vesícula biliar, la gota, el reúma, la artritis y las afecciones de las vías respiratorias y circulatorias.

Un superalimento

Su contenido en resveratrol, una sustancia antifúngica (presente sobre todo en la piel de la uva negra y roja), que impide el crecimiento de hongos; y que además es antioxidante, lo que le confiere propiedades anticancerígenas, permite calificar a las uvas de superalimento.

Entre las bondades del resveratrol cabe citar que es antiinflamatorio y un inhibidor plaquetario, lo que hace que la sangre sea menos espesa y se prevenga la formación de coágulos sanguíneos que podrían derivar en infartos cerebrales o cardiacos.

Poderes cicatrizantes

Por otra parte, en la cutítula o piel de la semilla de este fruto se encuentra un principio activo denominado polifenol. Estudios clínicos demuestran que el polifenol es más eficaz que la vitamina E (la más antioxidante de todas las vitaminas). Esto les confiere a las uvas un gran poder cicatrizante y protector de la piel frente a los rayos solares.

Asimismo, las semillas o pepitas de la uva poseen ácidos grasos poliinsaturados útiles para bajar los niveles de colesterol en sangre. Las uvas también poseen hasta un 16% de azúcares (glucosa y fructosa) de muy fácil asimilación, junto con un elevado contenido en vitamina B6, circunstancia que contribuye a preservar una adecuada función cerebral.

Energéticas y nutritivas

La doctora especializada en tecnología de los alimentos Ana Haro García, en un artículo publicado en la web www.pulevasalud.com, explica que la uva contiene fundamentalmente agua (80%) e hidratos de carbono (17%) fácilmente asimilables, caso de glucosa, fructosa, sacarosa, dextrosa y levulosa, por lo que es una buena fuente de energía. La uva negra aporta unas 110 calorías por cada 100 gramos y la blanca 75.

Es por ello, que su alto contenido en hidratos de carbono hace que las uvas sean desaconsejables en personas diabéticas. Haro García recuerda que las uvas tienen todas las vitaminas del grupo B, con especial mención a la vitamina B6, de gran importancia para el correcto funcionamiento del sistema nervioso.

Propiedades antioxidantes

La doctora señala también que las uvas aportan betacoreno -precursor de la vitamina A- muy útil para una perfecta visión y protección de las mucosas, además de ser un excelente antioxidante.

En cuanto a su contenido en vitamina C, si bien es cierto que su aporte es menor al de otras frutas, como son los cítricos, se asimila muy bien gracias a la presencia de sustancias flavonoides.

Por otro lado, este alimento destaca por su contenido en minerales como potasio, magnesio, calcio, azufre y hierro, así como por sus pequeñas cantidades de cobre, manganeso y selenio.

Miles de variedades

Actualmente, existen unas 3.000 variedades de uvas en el mundo, señalan en Pulevasalud, que se dividen en dos grandes grupos: las de mesa, que se consumen frescas o como uvas pasas; y la viníferas, que se emplean en la elaboración del vino.

La uva de mesa presenta una pulpa más compacta y pepitas más grandes, con un color que oscila entre el blanquecino-amarillento y el granate o violeta. No todas las uvas pueden considerarse uvas de mesa. Deben reunir una serie de cualidades, como, por ejemplo, ser atractivas a la vista, de gusto agradable, conservarse bien y resistir el transporte.

En España las mejores variedades para comer en fresco son la uva de Almería, la Albillo castellana, jugosa y tierna; la Moscatel Málaga, la más dulce; la Aledo Levantina, la Villanueva de la Serena y la Chelva, ambas extremeñas; la Vinalopó de Alicante y la andaluza Palomino.

Auge de las uvas sin semillas

Existen variedades sin semillas -en un principio destinadas a la producción de pasas- que gozan del beneplácito de muchos consumidores, por lo que cada vez se producen en mayores cantidades. En nuestro país, los tipos de uvas más consumidos son las de moscatel (blancas), las de Corinto (oscuras) y las sultanas (blancas).

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