Salud

Las máquinas oncológicas que donó Ortega no funcionarán hasta 2026

  • El dueño de Inditex aportó 280 millones a Sanidad pero la contratación se demoró 15 meses
  • Las obras y la instalación de los equipos durarán otros tres años y luego se formará a los médicos
Amancio Ortega. Foto: Getty

Las diez máquinas para tratar el cáncer que sufragó la Fundación Amancio Ortega (equipos de protonterapia) tardarán entre tres y cuatro años en usarse. Así lo reconoce el Ministerio de Sanidad, receptor de los 280 millones que el empresario donó para que pudieran comprar los equipos.

Según el departamento que dirige aún Carolina Darias, ahora se va a entrar en una fase de "realización de proyectos y obras, con una duración aproximada de entre 18 y 24 meses". Con posterioridad, el Ministerio prevé que se perderá un año más en la instalación de los equipos y otros seis meses más para la "puesta en funcionamiento y uso de los equipos". Este periodo también se utilizará para desarrollar un "plan de formación de profesionales".

La donación llegó a las puertas del Ministerio de Sanidad en octubre de 2021. Desde entonces, tan solo se ha realizado la contratación pública de las máquinas mandatadas, procedimiento que se cerró definitivamente en diciembre. La empresa adjudicataria resultó la belga Ion Beam Applications, una firma especializada en los equipos de protonterapia. El montante por el que se han contratado los equipos es de 263,5 millones de euros (217 más IVA), por lo que la compra centralizada ha conseguido ahorrar 16,5 millones respecto a lo pactado en un primer momento con la Fundación Amancio Ortega. "Esperamos trabajar en estrecha colaboración con los nueve centros de España para ofrecer este tratamiento que salva vidas a sus pacientes", decía la compañía tras la adjudicación.

En el plan trazado por el Ministerio de Sanidad, junto a las comunidades autónomas, se han elegido siete territorios (y diez hospitales) para la ubicación de las máquinas de protonterapia. Un equipo irá al País Vasco, y se ubicará en el Complejo Hospitalario de Donostia, con conexión directa con las instalaciones Onkologikoa. Otros dos equipos se instalarán en Cataluña, ambos en el Parc Sanitari Pere Virgili de Barcelona.

Otra de las máquinas de protonterapia viajará hasta Galicia, ubicado en el antiguo Hospital Gil Casares, junto al Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela. Además, dos equipos irán a Andalucía, ubicados uno en el antiguo Hospital Militar de Sevilla y el otro, en el Hospital Materno Infantil de Málaga. Un equipo viajará hasta la Comunidad Valenciana, ubicado en el Hospital Universitario de la Fe. Otro equipo irá a Canarias, ubicado en Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín. Por último, las últimas dos máquinas se equiparán en la Comunidad Autónoma de Madrid, ubicadas una en el Hospital La Paz y la otra, en el Hospital de Fuenlabrada.

La protonterapia es una técnica que ha llegado recientemente a la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud. Con anterioridad, esta técnica existía en España, pero solo en el circuito privado. Fue a finales de 2019 cuando se trató al primer paciente nacional y fue en Quirónsalud. La Clínica Universidad de Navarra también dispone de este equipo oncológico.

La compra (a través de la donación) pretende elevar la calidad del sistema público e igualarla a países como Alemania. Sin embargo, la tardanza en la puesta en funcionamiento de estos equipos provocará que esto no sea una realidad antes de los próximos tres o cuatro años. Más allá de la compra del Ministerio con los fondos de la Fundación Amancio Ortega, otras comunidades habían iniciado el fortalecimiento para el tratamiento del cáncer. Cantabria presupuestó con anterioridad a la donación la instalación en el Hospital de Valdecilla de un equipo de protonterapia, pero tampoco está todavía en uso.

Orientación pediátrica

La llegada de la protonterapia a gran parte del país permitirá avanzar en el tratamiento del cáncer con una nueva técnica que promete ser revolucionaria. Se trata de una modalidad especial de radioterapia que utiliza protones en vez de rayos X o electrones, que permite una liberación más localizada de la radiación, lo que comporta una mejor distribución de la dosis y una menor irradiación del tejido sano circundante, lo cual adquiere especial relevancia en los largos supervivientes, especialmente en la población pediátrica.

Más allá de los niños, donde se ha incidido en más de una ocasión sobre la pertinencia de uso, las indicaciones oncológicas para las que están diseñados estos equipos son los cánceres de próstata, cerebral, de cabeza y cuello, de pulmón, pancreático y de tejidos blandos.

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