Salud

Obesidad, la pandemia oculta tras la inflación

El aumento de precios hace cada vez más complicado a las familias mantener unos hábitos saludables en alimentación - iStock

España es el cuarto país europeo con mayor prevalencia de obesidad en la población infantil y el tercero en términos de sobrepeso, según un informe publicado recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y realizado en 33 estados de la región. El estudio revela además que nuestro país se encuentra muy por encima de la media europea, ya que el 39% de los españoles de 7 a 9 años tenía sobrepeso y el 16% obesidad antes de la pandemia, frente a la media europea, situada en el 29% y el 12%, respectivamente. La pandemia y las medidas relacionadas con el Covid-19, como el cierre de los centros escolares y el confinamiento, podrían haber contribuido a fomentar hábitos alimentarios poco saludables y disminuido los niveles de actividad física, según apuntan los autores del informe. En España, solo el 37% de los niños come fruta a diario, situándose seis puntos porcentuales por debajo de la media europea como el sexto peor país en este capítulo.

Estos datos de la OMS coinciden casi en el tiempo con la publicación de otro informe que respalda la teoría de que la pandemia, y ahora el creciente aumento de precios de los productos de la cesta básica de la alimentación, podría haber hecho retroceder los avances experimentados en el campo de las dietas saludables. Se trata del informe Presencia digital de las marcas de alimentación de Gran Consumo en España, realizado por la firma de marketing digital Agencia Raw, y que apunta a que en 2022 en España han aumentado casi un 33% las búsquedas en internet relacionadas con marcas de azúcares, caramelos y chocolate. Se trata de un aumento muy superior al 6% de media que han experimentado las búsquedas en la red sobre marcas de alimentación en general.

Los autores del estudio apuntan a que las consecuencias económicas de la pandemia y una tasa de inflación récord en la Unión Europea han mermado el poder adquisitivo de las familias y provocado una mayor tendencia a comparar precios y características antes de comprar. A este factor se une el de el imparable aumento de los precios en los últimos meses y que en septiembre registraron una subida histórica tras dispararse un 15,2% en los supermercados de nuestro país, según el informe realizado por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) centrado en el coste de la cesta de la compra. Este estudio confirmó el mayor alza de precios de la alimentación en nuestro país en 34 años.

En este encarecimiento generalizado, pocas categorías de alimentos se escapan y afecta tanto a los productos saludables, más caros antes de la escalada de precios, como a los considerados como poco aconsejables, limitando aún más el acceso a una dieta adecuada a las familias con menor poder adquisitivo, según denunciaba recientemente Cruz Roja. Aunque alimentos como los huevos, la carne o los lácteos se encuentran entre los más inflacionistas de los últimos meses, la entidad recuerda que otras categorías saludables como el pescado, las frutas, las verduras, los cereales y las legumbres han mostrado una menor subida de precios.

La semana pasada, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, se unía a las voces que alertan sobre el riesgo al recordar que los hogares con menores ingresos ya absorbían el año pasado algo más de un tercio del consumo destinado a alimentos y energía. Es decir, que los hogares más vulnerables, los que ingresan hasta 2.000 euros al mes, ya en 2021 eran los que más esfuerzo hacían para asumir el encarecimiento de la cesta básica. En España, estas familias con presupuesto más estresado representan unos 9 millones de hogares, prácticamente la mitad de los 18,8 millones que existen.

Sin embargo, aún hay esperanza, ya que el mismo informe de la OMS citado al comienzo, sitúa a los niños españoles como los terceros con menor consumo diario de refrescos (13%) frente a la media europea (34%). Y también superan la media de los que dedican al menos dos horas semanales a hacer deporte o bailar, con un 67% frente al 53% europeo.

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