Salud

La mitad de los mayores de 85 años padecen el virus del herpes zóster

  • Un nuevo estudio demuestra que la vacuna de GSK proporciona diez años de protección frente al virus

El virus del herpes zóster, conocido coloquialmente con el nombre de "culebrilla", está causado por la reactivación del mismo virus que ocasiona la varicela y se estima que la mitad de las personas que lleguen a los 85 años de edad padecerán la patología. En España, más del 90% de las personas adultas han contraído alguna vez el virus de la varicela, por lo que podrían desarrollar la afección en un futuro. La incidencia de la enfermedad es más frecuente en mujeres y los primeros síntomas causan picazón, hormigueo o dolor intenso ardiente o punzante en el dermatoma correspondiente al ganglio donde la varicela estuvo latente.

Hay dos tipos de virus del herpes: el simple y el virus del herpes zóster. Ambos pueden ser incapacitantes si no se tratan a tiempo, causando el simple la ceguera; mientras que el otro puede causar una neuralgia muy dolorosa que puede persistir más de tres meses después de la curación de la erupción vesicular. A medida que las personas cumplen años, el sistema inmunitario se debilita y pierde la capacidad de generar una respuesta inmunitaria fuerte y eficaz, lo que aumenta la posibilidad de que la afección sea más grave e incluso que se convierta en crónica.

El herpes zóster ocular supone entre el 10 y el 20% del total de casos de herpes zóster y es la primera causa de ceguera corneal. De esta forma, afecta al ojo al producir alteraciones en diferentes zonas oculares. Su tratamiento consiste en la administración de antivirales específicos contra los herpes virus, así como otros fármacos indicados por el oftalmólogo en determinados momentos del proceso. El cuidado de la superficie ocular con lágrimas artificiales y una rutina de higiene para evitar el contagio a través del contacto físico es fundamental.

Las complicaciones del herpes zóster que más afectan a la salud ocular son la queratitis (afecta a la córnea y produce pérdidas importantes de la agudeza visual), reinitis (inflamación en la retina) y uveítis (inflamación intraocular que puede causar cataratas). Las consecuencias más graves del virus del herpes zóster podrían llegar a ocasionar opacidades corneales permanentes, precisando de un trasplante de la córnea (queratoplastia).

Vacunas disponibles

La vacunación es la principal medida de prevención. Según datos aportados por el Ministerio de Sanidad, en los menores de diez años vacunados frente a la varicela se ha observado una disminución de la enfermedad del 69%. Actualmente hay dos vacunas autorizadas frente al virus en personas mayores de 50 o más años de edad: la vacuna de la compañía MSD y la de GSK. La de la farmacéutica americana fue autorizada por la Comisión Europea en el año 2006 y su pauta de vacunación consiste en una única dosis. Por su parte, la de la compañía británica (autorizada en 2018) acaba de demostrar nuevos datos relativos a su eficacia.

La vacuna Shingrix de GSK puede proporcionar al menos diez años de protección frente al herpes zóster en adultos de 50 años o más. "Los resultados demuestran que Shingrix puede brindar una década de protección contra el dolor, el impacto debilitante y las complicaciones potencialmente graves que el herpes zóster puede causar en personas de 50 años o más. Estos datos complementan, la existente evidencia que demuestra el beneficio a largo plazo de esta vacuna y esperamos ver resultados adicionales de este estudio en curso", afirma Eduardo de Gomensoro, director médico de vacunas de GSK en España,

La vacunación contra el herpes zóster es clave en inmunodeprimidos, en aquellos que se han contagiado previamente y presentan factores de riesgo y en personas mayores. En España solo era posible la vacunación en inmunodeprimidos en nueve comunidades autónomas. Sin embargo, la Comunidad de Madrid comenzó a vacunar también a los mayores de 65 años a principios de mayo, lo que la convirtió en la primera región española en inmunizar a este sector de la población al incluirla en el calendario de vacunación para toda la vida.

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