Salud

Los cambios de hábitos en verano agudizan los síntomas del colon irritable

  • Los síntomas de la enfermedad coinciden con episodios derivados de abundantes ingestas de comida o de cambios en las dietas

El verano es una época donde se producen cambios en los hábitos alimenticios. Dichas alteraciones favorecen la proliferación de patologías que afectan al conjunto del sistema digestivo. El Síndrome de Intestino Irritable, popularmente conocido como colon irritable, es una de las enfermedades que se resienten con la llegada de la estación más cálida del año. Con una prevalencia que incide sobre el 15% de la población, se trata de un trastorno funcional digestivo que se caracteriza por la presencia de dolor abdominal recurrente asociado con hinchazón del vientre, flatulencia y cambios del ritmo deposicional, ya sea diarrea, estreñimiento o una combinación de ambos.

Los síntomas clínicos de la enfermedad coinciden con episodios pasajeros derivados de abundantes ingestas de comida o de cambio significativos la dieta. Por esta razón, es habitual que las personas afectadas por esta patología se resientan más que nunca en verano. Para contrarrestar los efectos del colon irritable es importante seguir algunas pautas para logar mantener unos hábitos de vida saludables y controlar todo lo posible un aumento de la sintomatología. Dentro de las guías recomendadas, se encuentran pautas sencillas relacionadas con una alimentación adecuada, con el control de las cantidades de comida que se ingieren, con la práctica moderada de ejercicio y con la ingesta de probióticos específicos.

El síndrome del colon irritable afecta a todo el intestino y se subtifica según el hábito intestinal. "Se trata de una enfermedad infradiagnosticada y, generalmente, el diagnóstico se obtiene en base a la sintomatología. Este hecho genera cierta frustración en los pacientes, ya que en ocasiones el entorno relativiza las molestias experimentadas, a pesar de que los casos más agudos pueden llegar a ser incapacitantes", afirma Ana Isabel Ortiz Gutiérrez, gerente del Área de Salud de Farmasierra.

En los pacientes que sufren la enfermedad se ha observado una disminución de la diversidad bacteriana y una mayor inestabilidad temporal de la microbiota intestinal. Por esta razón, los expertos en el campo ponen el foco en los probióticos como una de las mejores opciones de tratamiento para mejorar la sintomatología y para reestablecer el equilibrio de la microbiota. No obstante, el efecto de los probióticos se debe sustentar a través de estudios clínicos para constatar los beneficios sobre los síntomas del colon irritable.

Dentro de la cartera de probióticos naturales se encuentra el complemento Bifidobacterium longum, que ha demostrado clínicamente su eficacia frente a todos los síntomas del intestino irritable al mejorar la calidad de vida de los pacientes que sufren la enfermedad. La cepa actúa mediante su adhesión a las células epiteliales y al moco de la pared intestinal, aliviando y fortaleciendo la microbiota al ejercer un efecto calmante y de protección del intestino irritado frente a la acción nociva e irritante de los agentes patógenos.

Pautas recomendadas para luchar contra el colon irritable

Aunque los probióticos se articulan como la mejor opción para mejorar los efectos de los síntomas, los expertos recomiendan otras pautas para cuidar la salud del intestino en verano. Una de las medidas estrella pasa por garantizar una dieta saludable, completa, variada, equilibrada, suficiente y atractiva. Las comidas copiosas y de gran aporte calórico resienten el aparato digestivo. Por este motivo, habría que tratar de reducir el consumo de este tipo de alimentos lo máximo posible.

Dentro de los distintos grupos de alimentos, existen algunos que pueden empeorar los síntomas del colon irritable al producir gases e hinchazón. Legumbres, coliflor, cebollas, frutos secos, bebidas gaseosas, cereales, arroz o el pan de harina integral agudizan los síntomas de la patología. Los alimentos ricos en grasas, los picantes, los edulcorantes artificiales, así como bebidas con gas y alcohol, también se suman a la cartera de productos que habría que evitar para mejorar la salud del intestino.

La reducción en el consumo de alcohol y de tabaco siempre aparece en las pautas recomendadas para prevenir la aparición de enfermedades. En este sentido, la ingesta de alcohol y tabaquismo son factores de riesgo ambiental que agravan los síntomas del colon irritable. En el caso del alcohol, puede irritar la mucosa gastrointestinal y causar absorción deficiente. Finalmente, una pauta equilibrada de sueño también es una medida que ayuda a que la conexión entre cerebro e intestino sea la más adecuada.

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