Salud

Las enfermedades respiratorias se resienten con el empeoramiento del aire en las ciudades

  • Asma, enfermedad pulmonar obstructiva e infarto de miocardio son las patologías que más sufren las personas expuestas a aires contaminados
  • Madrid y su área metropolitana son las zonas urbanas más contaminadas de España

La contaminación del aire continúa representando un importante riesgo medioambiental para la salud, tanto en países desarrollados como en aquellos que se encuentran en vías de desarrollo. De hecho, sigue siendo responsable del mayor número de muertes en todo el mundo, con 6,67 millones, y se consolida como el principal factor de riesgo en enfermedades y muertes prematuras.

Esta cifra está por encima de las muertes que se producen por enfermedades infecciosas y como consecuencia del cáncer. Según el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico del Gobierno de España, la baja calidad del aire es una de las primeras preocupaciones ambientales de la ciudad. Las enfermedades de tipo respiratorio son las que más sufren las personas que habitualmente se ven expuestas a la contaminación del aire y, dentro de la cartera de patologías se encuentran el asma, los problemas cardiovasculares y el cáncer de pulmón.

Las ciudades con más masa poblacional son las que mayor incidencia de contaminación atmosférica registran. El pasado mes de abril, el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) realizó un estudio en el que situaba a Madrid y su área metropolitana como la zona urbana mayor contaminada por dióxido de nitrógeno (NO2) de Europa. Si la capital española redujese sus niveles de contaminación del aire a los recomendados por la OMS (10 microgramos por cada metro cúbico) se podrían evitar unas 1.966 muertes.

De acuerdo a las partículas que más incidencia presentan sobre la salud humana, el profesor Xavier Querol, líder del grupo de Geoquímica Ambiental e Investigación Atmosférica (EGAR) en IDAEA-CSIC, expresa lo siguiente: "Según nos indica la OMS, las que más impactan sobre la salud son las partículas en suspensiones al contaminante. El óxido de nitrógeno y el ozono ocupan la segunda y tercera posición. Por su parte, en las zonas rurales nos encontramos con el benzopireno, que se emite de la quema de leña en calefacciones de este tipo".

El último informe del Observatorio de Sostenibilidad recopiló las tendencias en la calidad del aire de las ciudades con el objetivo de analizar las que más habían mejorado, empeorado y observa el efecto post Covid-19 en las 80 ciudades más pobladas de España. En este sentido, las ciudades más contaminadas en NO2 durante 2021 fueron Leganés, Mollet del Vallès, Coslada, Madrid, Terrassa, Getafe, Granollers, Granada, Alcalá de Henares y Barcelona.

La mala calidad del aire es un riesgo para la salud

Los niveles altos de contaminación del aire afectan a la función pulmonar y desencadenan la aparición de patologías crónicas, como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva. A su vez, aumentan el riesgo de cáncer de pulmón. Sin embargo, no solo se ven resentidos los órganos del aparato respiratorio, sino que también tiene incidencia sobre los del aparato circulatorio, con el aumento del riesgo de sufrir infartos de miocardio y de desarrollar enfermedad coronaria.

El asma es una de las enfermedades más comunes que padecen las personas que están más expuestas a la contaminación del aire y puede provocar síntomas relacionados con la tos, sibilancias, molestias en el pecho y una sensación de ardor en los pulmones. De acuerdo a la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), los dos contaminantes que más afectan al asma son el ozono y las partículas que se encuentran en la neblina, el humo y el polvo. Por esta razón, cuando el ozono y la contaminación por partículas se encuentran en el aire, los adultos y los niños con asma tienen más probabilidades de sufrir síntomas.

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es la tercera causa de muerte en el mundo, solo por detrás de las cardiopatías isquémicas y de los accidentes cerebrovasculares. La exposición al humo del tabaco, la contaminación del aire de interiores y exteriores, así como la exposición ocupacional a polvos, humos y productos químicos, son los factores de riesgo más importantes de la EPOC, que a largo plazo se podría convertir en cáncer de pulmón.

Los altos niveles de partículas suspendidas pueden pasar desde los pulmones directamente al torrente sanguíneo y causar daño en la pared de las arterias. Este problema, según la Fundación Española del Corazón, se traduce en la reducción de la capacidad vasodilatadora de las arterias y, a largo plazo, favorece la coagulabilidad de la sangre y aumenta el riesgo de infartos de miocardio.

"En el último estudio de la revista Lancet, una de las más prestigiosas de medicina, atribuyen el 50% de las muertes producidas por la contaminación al incremento de las enfermedades cardiovasculares, mientras que un 30% estaría relacionado con las respiratorias", concluye Xavier Querol a este medio.

La situación crítica que atraviesan las grandes ciudades españolas podría revertirse si se adoptan cambios de hábitos por parte de las autoridades y de los ciudadanos. A nivel estatal, España aprobó en 2019 el Programa Nacional de Control de la Contaminación Atmosférica, en el que se establecían 57 medidas enfocadas en la reducción de los niveles de contaminantes más nocivos para la salud para el año 2030.

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