Salud

Sanidad financia una nueva terapia de Takeda que reduce en un 30% el riesgo de muerte

  • Se trata del primer estudio aleatorizado que demuestra la ventaja de un esquema de inmunoquimioterapia
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El pasado mes de mayo se conocía que el ministerio de Sanidad financiará Adcentris, el nuevo medicamento de la farmacéutica Takeda destinado, junto con el esquema de quimioterapia, para los pacientes adultos que padecen linfoma anaplásico de células grandes sistemático, ALK (un tipo de cáncer) y que aún no han sido tratados. El medicamento se combinará con CHP, es decir, ciclofosfamida, doxorrubicina y prednisona.

Después de décadas sin ningún avance para esta enfermedad, este tratamiento de primera línea se ha aprobado gracias a los resultados obtenidos en el estudio "Echelon-2" en el que se incluyeron distintos subtipos de linfomas de células de clase C30 (tipo de proteína). Según el jefe de Hematología del Hospital de la Paz, el doctor Miguel Ángel Canales, "existen datos con un seguimiento prolongado que confirman el beneficio de la combinación con BV: una reducción del riesgo de progresión o muerte del 30%. Se trata del primer estudio aleatorizado que demuestra la ventaja de un esquema de inmunoquimioterapia sobre los regímenes de quimioterapia tradicionales".

La doctora de Hematología Clínica del ICO-Hospital Duran i Reynals, Eva Domingo declara que Adcentris junto con la quimioterapia "mejora el porcentaje de respuestas conseguidas y la supervivencia libre de progresión y global, disminuyendo en más de un 40% la posibilidad de progresión o recaída". A día de hoy, el tratamiento habitual que se utiliza es la quimioterapia tradicional. "Con el tratamiento clásico de quimioterapia basada en antraciclinas, los primeros tienen una supervivencia global a los 5 años del 70%, mientras que en el subtipo ALK negativo es inferior al 40%, con un peor pronóstico en aquellos que sufren una recaída", afirma la doctora Domingo.

El doctor canales afirma que es necesario disponer de nuevas opciones terapéuticas para este tipo de pacientes ya que su pronóstico es peor en comparación con otros tipos de linfomas. Además, ve fundamental mejorar la primera línea de tratamiento ya que las posibilidades de curación cuando la enfermedad recae se reducen de forma considerable.

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