Salud

La oncología mejora sus sistemas de pronóstico y prevención

  • La investigación ha seguido su curso y se han mejorado notablemente los sistemas
Madrid

Según la Red Española de Registros de Cáncer, la probabilidad de padecer esta enfermedad aumenta más de un 10% entre los 55 y 64 años y a partir de los 60 se da más en pacientes varones.

Se considera una de las principales causas de morbilidad y mortalidad del mundo. A pesar de que la evolución en sus tratamientos no ha cesado en los últimos años, el cáncer todavía se encuentra entre las principales enfermedades que atacan a las personas a lo largo del año. Sin embargo, la actualidad, rodeada del incremento en casos positivos y fallecimientos de la Covid-19 en el mundo, ha hecho que esta fatídica enfermedad se convierta en una prioridad secundaria para darle voz a todas las empresas del sector que se están dedicando en las últimas semanas a realizar una investigación profunda sobre esta nueva enfermedad que apareció en el mes de diciembre en China.

En relación con el cáncer, las cifras, lejos de tranquilizar a la población, aumentan relativamente año a año. Durante el pasado 2019 se diagnosticaron en España 277.234 casos, según el informe Las cifras en España 2020, en el que se indica que durante el año 2020 se alcanzarán los 277.394 diagnósticos. De hecho, se sitúa como la primera causa de muerte en España en varones y la segunda en mujeres.

En este contexto, la investigación ha seguido su curso y se han mejorado notablemente los sistemas específicos de pronóstico y prevención en Oncología. De hecho, el investigador Mariano Barbacid repasó las nuevas técnicas en el I Foro de Medicina Personalizada, de Fundación QUAES, celebrado el pasado mes de febrero. El especialista insistió en que las nuevas técnicas como la inmunoterapia o la medicina de precisión obligan a replantear el tratamiento del cáncer y se ha mostrado confiado en que las limitaciones en el tratamiento sigan superándose, a medida que aumente el conocimiento sobre esta enfermedad. No obstante, ha lanzado un aviso a corto y medio plazo que tiene que ver con la ampliación en el acceso a sistemas específicos de pronóstico y prevención "para conseguir que los diagnósticos se realicen en estadios cada vez más tempranos".

Prevención oncológica

La prevención en este tipo de enfermedades tiene un papel protagonista debido a la cantidad de factores externos que pueden influir en su desarrollo. La Sociedad Española de Oncología Médica sitúa la prevención en dos niveles. La primera de ellas es la considerada como primaria, que consiste en reducir la incidencia de la enfermedad a través de evitar la exposición a determinados factores cuya presencia favorece la aparición del cáncer.

Según estos expertos, cerca de un tercio de las muertes por cáncer se deben a los cinco principales factores de riesgo conductuales y dietéticos: consumo de tabaco y alcohol, índice de masa corporal elevado, ingesta reducida de frutas y verduras, excesivo azúcar y falta de actividad física. Lo que se come, la falta de actividad física, el exceso de sol, la contaminación del medio ambiente, son algunos de los riesgos que ya se conocen y que se pueden evitar.

Un tercio de las muertes por cáncer se debe a cinco factores de riesgo

Así lo indica el artículo Exercise and cancer: a position statement from the Spanish Society of Medical Oncology, el posicionamiento de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) sobre ejercicio y cáncer, que se publicó el pasado mes de febrero en la revista científica Clinical & Translational Oncology (CTO). El informe profundiza en los mecanismos biológicos que apuntalan los posibles beneficios anticancerígenos del ejercicio. Además, propone incorporar la actividad física en el día a día de pacientes y médicos, instando a estos últimos su prescripción, e incluye una tabla de ejercicios para pacientes con cáncer con recomendaciones específicas del tipo de ejercicio, su intensidad y duración.

La prevención secundaria trata de detectar lo antes posible los tumores en personas sanas para que, a través de una intervención apropiada, se pueda modificar la historia natural de la enfermedad.

Un pequeño porcentaje de los tumores localizados en España son hereditarios. El consejo genético consiste en realizar pruebas a individuos con historias personales o familiares que sugieren susceptibilidad genética a padecer cáncer. Es por eso por lo que los profesionales de este campo insisten en la importancia de que las personas, que por su edad y sexto pertenezcan a grupos de riesgo, participen en programas de prevención secundaria: detección precoz y consejo genético.

Estadificación del cáncer

Consiste en el proceso de descubrir cuánto cáncer hay en el cuerpo de una persona y cuánto se ha propagado. Es la manera en la que el especialista determina en qué etapa se encuentra la enfermedad. La estadificación ayuda al doctor a planear el tratamiento y predecir el pronóstico de una persona. En el caso de que sea un cáncer en etapa temprana, la solución podría ser una cirugía o radiación, mientras que un cáncer en etapa más avanzada podría requerir un tratamiento con quimioterapia.

Sin embargo, no todos los cánceres son clasificados por etapas, las leucemias se extienden por todo el cuerpo y no se tratan de la misma manera.

El descubrimiento de este proceso ha sido crucial para la evolución del pronóstico de este tipo de enfermedades. Al determinar una etapa, los médicos evalúan el tumor principal para saber su tamaño, ubicación y si ha crecido en áreas cercanas. En ocasiones, otros factores también se utilizan para ayudar a determinar la etapa, como es el tipo y el grado de células cancerosas o los resultados de determinados análisis de sangre.

Existen dos tipos de estadificaciones, por un lado, la clínica, es decir, una estimación de la extensión del cáncer en base a los resultados de los exámenes médicos, estudios por imágenes, etc. Por otro lado, está la patológica, que aparece cuando se realiza una cirugía y se basa en los resultados de dicha intervención.

Pronóstico de la enfermedad

Cuestionarse la gravedad de una enfermedad oncológica es prácticamente inevitable. El pronóstico es una estimación de lo que puede ocurrir en el transcurso del tratamiento y existen factores que le pueden afectar, como es el tipo de cáncer y su localización, la etapa de la enfermedad en la que se encuentra, el grado del cáncer, ciertas características de las células cancerosas, la edad y el estado de salud del paciente y cómo responda el cuerpo al tratamiento.

Hoy en día tener información es, inevitablemente, tener poder y, en estos casos, la información puede ser un bien preciado o convertirse en una pesadilla. Del paciente dependerá la cantidad de datos y estadísticas que quiera tener presente a la hora de enfrentarse a un pronóstico ya que, en algunos casos, esta información es útil, pero en otros tiene el efecto contrario. Los médicos calculan el pronóstico usando estadísticas que han recogido investigadores durante muchos años entre las que se encuentran la supervivencia relativa, general o sin enfermedad.

El pronóstico del cáncer de pulmón ha mejorado gracias a la inmunoterapia

En este terreno la evolución también ha sido ascendente. Hasta hace pocos años, ciertos tipos de tumores agresivos tenían un pronóstico nefasto, no obstante, gracias a la investigación en la inmunoterapia y en los tratamientos dirigidos, algunos cánceres agresivos pueden tener un pronóstico que se cuente por años.

Una de las enfermedades oncológicas que más ha mejorado el pronóstico es el cáncer de mama. Incluso el subgrupo más agresivo, el triple negativo, ha encontrado algo de luz en la inmunoterapia, ya que en un principio no superaban los 18 meses de supervivencia.

El cáncer de pulmón es otro de los que van muy lentos y los resultados de supervivencia son mucho más bajos que en mama. Sin embargo, el trabajo en este sector ha permitido que se empiece a contar la supervivencia también en años gracias a la irrupción de la inmunoterapia. Según el estudio del Albert Einstein College of Medicine en el Montefiore Medical Center (Estados Unidos), los pacientes con cáncer de pulmón que se mantienen inactivos antes de la quimioterapia tienen menos probabilidades de tolerar el tratamiento y más opciones de sufrir una recaída de sus tumores. Para realizar este estudio, los investigadores midieron los niveles de actividad de 50 pacientes con cáncer pulmonar y fueron categorizados como inactivos, moderadamente activos o altamente activos, en base a su número de pasos diarios y a su edad.

Este experimento demostró que la mitad de las personas en el grupo inactivo tuvieron que ser hospitalizadas durante el tratamiento, comparado con solo el 9% de las personas más activas.

El avance de la investigación en el terreno médico también ha llegado al cáncer de próstata, considerado como otro de los tumores más frecuentemente diagnosticado en España con más de 30.000 nuevos casos anuales. Sin embargo, cada vez hay mejores datos respecto a la supervivencia que, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), se deben a los avances farmacológicos y la radioterapia.

Sin duda, el cáncer de páncreas es uno de los tumores más agresivos que disminuye la supervivencia de los pacientes en tiempo récord. Los avances en los pronósticos de esta enfermedad han hecho que apareciera un nuevo fármaco. Los expertos hablan de la primera terapia dirigida contra el cáncer de páncreas metastásico, un tumor con mal pronóstico con una tasa de supervivencia a los cinco años menor del 10% que está teniendo resultados positivos y anima a seguir desarrollando terapias dirigidas contra otras mutaciones.

Avance en inteligencia artificial

La Inteligencia Artificial también ha permitido muchos avances en el terreno del pronóstico de las enfermedades oncológicas. Concretamente en el cáncer de ovario epitelial (COE), que tiene la tasa de mortalidad más alta de todos los cánceres ginecológicos. Investigadores del Imperial College of London y la Universidad de Melbourne desarrollaron un software de inteligencia artificial que puede predecir con mayor precisión el pronóstico de estos tumores e indicar los tratamientos con más probabilidad de éxito. Los resultados de la prueba indicaron que la puntuación cuatro veces más precisa.

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