Retail - Consumo

El pistacho extremeño supera con nota su primera prueba de fuego y consigue facturar 400.000 euros en su primer año

Planta de Procesado Extremeña de Pistachos
Fuente de Cantos (Badajoz)icon-related

La Sociedad Cooperativa Agroalimentaria Extremeña de Pistachos de Fuente de Cantos (Badajoz) agrupa a un total de 810 hectáreas de 108 socios y socias de distintos puntos del suroeste peninsular, incluido Portugal. Una apuesta que se completó este año con la creación de una planta de procesado del pistacho para apostar por la transformación agroalimentaria en la región y defender el valor añadido de la producción extremeña.

Diego Alías Gallego es vocal del Órgano Rector de la Cooperativa, y ha destacado que este primer año de funcionamiento de esta planta procesadora ha sido "una prueba de fuego", ha sido la primera vez que han procesado el pistacho y a pesar de los errores que se ha podido cometer en esta primera están "muy satisfechos del resultado obtenido".

En esta campaña "han entrado unos 150.000 kilos de pistachos en verde y han salido unos 50.000 kilos en seco", está bajada de peso se debe a que para entregar el pistacho final, se "quitan las cáscaras, las hojas, y porque el peso se reduce a un tercio por el secado."

Afirma que "en su carrera por la transformación agroalimentaria tienen un proyecto para ampliarlo hasta el tostado, el separador abierto y cerrado y el calibrado", y esperan en un futuro a medio plazo crear su marca propia envasada y salir al mercado", porque hasta el momento sólo pueden vender al por mayor.

La campaña ha sido muy positiva, ya que han llegado a vender el kilo de pistacho por un precio que oscila entre los 6,50 y 9,50 Euros, destaca que el precio cada año varía en función del mercado, y este año ha habido mucha demanda en Europa y "eso ha hecho que hayamos vendido productos en condiciones muy aceptables". Explica también que este año la producción se ha vendido a intermedios, a la empresa Swiss Agro SL, y a la Europea del Pistacho, se trata de "grandes intermediarios con compradores a nivel europeo sobre todo Italia donde hay gran demanda en el sector de hostelería y repostería".

En la última asamblea de socios, celebrada el domingo 3 de marzo, han presentado las cuentas, y la facturación anual ha sido de 400.000 euros en este primer año, aunque hay buenas estimaciones de crecimiento porque las plantaciones aún son jóvenes se han plantado en el último lustro y "no están al 100% de su producción" por lo que entrarán en plena producción en los próximos años, por lo que la capacidad productiva y de facturación se verá duplicada anualmente. En Extremadura señala que hay 2.000 hectáreas plantadas y 800 de ellas pertenecen a esta cooperativa.

Cultivo de moda

Según Diego Alías, en Extremadura se dan "las condiciones óptimas" para este cultivo, algo que no pasa en todas las regiones porque necesita de un mínimo de días de frío y calor al año. Además de en esta región, se da Andalucía Occidental, Aragón y Castilla La Mancha, "quienes fueron los primeros en este país". El pistacho extremeño goza de muy buena calidad y cualidad, y todo ello lo debe al terrero, puesto que "cuando la tierra es más fértil el pistacho adquiere mayor grosor, calidad y mejores componentes organolépticos".

Es un cultivo que está de moda, porque "cada vez se dan más productos y platos con pistachos" y eso hace que cada día la demanda y el consumo de este producto esté creciendo. De hecho, Alías afirma que la propia producción de España no es suficiente para abastecer la demanda española". No obstante, el pistacho extremeño por su calidad "es exportado a otros países" porque "está mejor pagado fuera de nuestras fronteras" y mientras tanto en España "se importa mucha pistacho de Irán, California o Turquía".

Movimiento cooperativo

Diego Alías destaca el movimiento cooperativo que hay en Extremadura "que pretende buscar el beneficio de sus agricultores" y por ello crearon la planta de procesado que hoy por hoy es puntera a nivel nacional".

En esta última asamblea se ha propuesto un cambio para dar entrada a los nuevos socios. Destaca el arriesgo que tuvieron sus socios fundadores para invertir con sus fondos propios en la compra de terrenos y en la construcción de esta planta, así cada nuevo socio que decida entrar en la cooperativa tendrá que pagar una cantidad fija de 2.200 euros más 250 por hectáreas, aunque como dice Alías, esta cantidad está muy por debajo de la cuota que se paga en Castilla La Mancha, donde cada nuevo socio tendrá una cuota de 6.000 euros por hectáreas.

Con estas cuotas, la cooperativa hace frente a todos los gastos del procesado, gastos de asesoramiento o personal, por lo que intentarán atraer a nuevos socios o incrementarán un poco la cuota de gastos de amortización, destacó.

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