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Por qué la mitad de los consumidores no lee la etiqueta nutricional cuando hace la compra, según OCU

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Desde hace tiempo, prácticamente todos los alimentos envasados están obligados a reflejar la información nutricional en su envoltorio. Su objetivo consiste en facilitar al consumidor datos como su denominación, la empresa que lo ha producido, sus ingredientes y sus cantidades, la fecha de caducidad, el modo de conservación o el modo de empleo, entre otros.

Es, por tanto, una información que ayuda al consumidor a elegir el producto que más le conviene. Sin embargo, un gran número de consumidores no lee la etiqueta.

Mediante una encuesta en la que han participado 921 personas, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) afirma que el 56% de los encuestados no lee el etiquetado con atención al comprar un alimento envasado por primera vez.

¿Y por qué no lo hacen? Según la organización, existen múltiples motivos, en función de cada cliente. Pero "si hay un motivo que destaca sobre el resto es la presencia de una letra demasiado pequeña, tal y como apunta el 52 % de los consumidores que reconocen que no suelen prestar atención", indica OCU. Este factor, además, se agrava sobre la población más mayor, que en este caso afecta al 70 % de los encuestados mayores de 60 años.

Por ello, OCU solicita a Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) que, en colaboración con las autoridades europeas, reforme la actual normativa para que se aumente el tamaño de la letra del etiquetado, de los actuales 1,2 mm a los 3,0 mm. Y del mismo modo, solicita destacar en el frontal del envase la información esencial: fecha de caducidad o de consumo preferente, lista de ingredientes y sistema Nutriscore, sin que tengan que competir en espacio con mensajes publicitarios.

Otras razones para no leer

Otros motivos que llevan a no leer el etiquetado, según arroja la encuesta, son el tiempo que requiere hacerlo (29 %), el hábito de no hacerlo (29 %) o su difícil comprensión (27 %).

En menor magnitud, el 9 % de los encuestados desconfía de la información que se ofrece, y un 12 % confiesa tener dificultades para encontrar el dato que busca.

En este sentido, los datos más buscados son la fecha de caducidad o de consumo preferente (82 %), la lista de ingredientes (69 %), la información nutricional (51 %), el lugar de origen o procedencia (49 %) o las instrucciones (40 %).

No obstante, no todos los consumidores muestran los mismos intereses. Los menores de 40 años son quienes suelen mirar más la tabla nutricional y los reclamos sobre beneficios nutricionales, así como las promociones. A partir de esa edad, las instrucciones sobre el cocinado, los métodos de conservación y los beneficios para la salud se vuelven más interesantes, mientras que más allá de los 60 años lo más consultado es la fecha de caducidad y el origen del producto.

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