Política

Más de 1.000 alcaldes dimiten en Francia desde las elecciones municipales de 2014

  • Durante el anterior mandato municipal dimitieron 535 alcaldes
  • Las dimisiones se concentran en zonas rurales del norte y el este
Algunas decisiones de Macron han generado mayor tensión en el ámbito rural. Foto: Archivo

Las trabas burocráticas, los recortes presupuestarios y la mayor exigencia de la población han provocado la dimisión creciente de muchos alcaldes franceses, una situación inédita por su amplitud y que se ha acelerado con la llegada al poder del presidente, Emmanuel Macron, en mayo de 2017.

Desde finales de marzo de 2014, fecha de las últimas elecciones municipales, y hasta este agosto, tras cuatro de los seis años de mandato, dimitieron en Francia 1.021 alcaldes frente a los 535 de entre 2008 y 2012, y solo desde mayo del año pasado tiraron la toalla 386, en comparación con los 283 de un año antes.

Las cifras oficiales del Repertorio Nacional de Cargos Electos difundidas por el diario Le Figaro detallan que la situación afecta principalmente al norte y el este de Francia, especialmente en municipios de menos de 2.000 habitantes, donde se concentran 887 de esas dimisiones.

"No es algo sorprendente, porque las condiciones para ejercer, sobre todo en el mundo rural, se degradan cada año", explica a EFE el presidente de la Asociación de Alcaldes Rurales de Francia (AMRF), Vanik Berberian.

La disminución de los medios financieros, el contacto directo con unos ciudadanos cada vez más exigentes con el cumplimiento de las promesas electorales y frustrados por los resultados y la obligación de someterse a una normativa que según Berberian no está adaptada a las necesidades de su territorio explican el desgaste.

Aunque en el pasado algunos alcaldes decidían no presentarse de nuevo tras acabar "hartos", la diferencia ahora, en su opinión, es la cantidad de abandonos que se producen antes de llegar a la meta.

La decisión de Macron de julio del año pasado de suprimir progresivamente la llamada "tasa de habitación", un impuesto que pagan quienes ocupan una vivienda, sean propietarios o inquilinos, no ha hecho más que incrementar la tensión, pues a las colectividades les supone dejar de ingresar unos 8.500 millones de euros.

Berberian tiene 62 años y desde hace 29 es alcalde de Gargilesse-Dampierre, en el centro del país, pero muchos de los que renuncian, apunta, ejercían por primera vez "y no midieron bien las dificultades".

Esas 1.021 dimisiones representan el 2,8% de los 35.886 municipios del país, según Le Figaro/i>, pero para Luc Rouban, experto del Centro de estudios políticos de la Universidad Sciences Po especializado en la reforma del Estado, ilustran una crisis entre el Estado y las autoridades locales.

"Política y sociológicamente, hay una verdadera fractura", dice a EFE el sociólogo, para quien los alcaldes son "el último eslabón de la democracia representativa" pero disponen de muy poco margen de decisión y muchos se quejan de ser meros ejecutores de lo decidido en París.

La victoria de Macron y su prometida nueva manera de hacer política hizo confiar en la llegada de cambios que no han visto materializados.

Rouban estima que sería necesaria una "nueva fórmula de descentralización" para dotarles de más poderes, mientras que los alcaldes reclaman que se reconozca mejor su función y se les deje gestionar sus territorios con mayor libertad y con un diálogo más fluido con el Estado.

Los próximos comicios municipales se celebrarán en 2020. El sociólogo se pregunta si habrá suficientes candidatos dadas las actuales condiciones, lo que podría derivar en la disolución administrativa del territorio en cuestión y en su anexión a uno vecino.

Para el presidente de la AMRF, el análisis que debe suscitar esta situación va más allá de la frustración de los actuales regidores.

"Desde hace años, las leyes votadas han sido con el objetivo de reforzar la dimensión urbana en detrimento de los espacios rurales. Es una cuestión de qué sociedad queremos para mañana, si concentrada en el polo urbano o más equilibrada. Y esta problemática no es solo francesa, se da en otros países de Europa", concluye.

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