Política

Santi Vila, el independentista instrumental

  • Exconseller de Empresa de la Generalitat
  • Posible candidato del PDeCat a las elecciones del 21-D
Santi Vila, exconseller de Empresa de la Generalitat. Foto: Luis Moreno

"Moderación", tanto desde Madrid como desde Barcelona, es la palabra que más ha repetido Santi Vila desde su dimisión el jueves como conseller de Empresa de la Generalitat por su rechazo a la declaración unilateral de independencia que el Parlament aprobó el viernes con los votos de JxSí y la CUP. Y es la palabra que lo define en su posicionamiento político, a favor de "la independencia ajustada a Derecho", según ha defendido en sus intervenciones posteriores en medios de comunicación.

En 2015 se autodefinió como "independentista instrumental" y afirmó que no se había planteado nunca optar a la presidencia de la Generalitat, pero los acontecimientos de las últimas semanas en Cataluña han provocado su postulación como candidato del PDeCat a las elecciones del 21-D.

Vila, nacido en Granollers (Barcelona) en 1973, licenciado en Letras, especialidad de Historia, por la Universidad de Girona (UdG) y doctor en Historia Contemporánea, está bien considerado por el Gobierno central e incluso llegó a sonar como posible sustituto de Puigdemont en un escenario de aplicación light del artículo 155. Pero, pese a su dimisión de última hora, su participación en el Govern secesionista los últimos meses le llevan hoy a declarar ante la Audiencia Nacional.

Fue el elegido por Carles Puigdemont para relevar a Jordi Baiget cuando dudó de que la celebración del referéndum del 1 de octubre fuese posible y fue purgado. Y no hay que olvidar que contribuyó a la aprobación en el Parlament de las leyes del referéndum y de transitoriedad jurídica y que firmó el decreto de convocatoria del 1-O, junto al resto del Ejecutivo catalán.

Reconoció que habían "violentado" el reglamento del Parlament, pero adujo que no tenían alternativa para permitir votar a los ciudadanos catalanes. Ahora, quiere acudir a las urnas -si supera las primarias del PDeCat- abogando por un referéndum acordado y "amnistía" para los presos por el proceso independentista.

Defensor de Mas y de Puigdemont

Su sintonía con el Gobierno central fue más patente durante su etapa como conseller de Territorio y Sostenibilidad (2012-2016) para Artur Mas, a quien ha defendido incluso en los peores momentos del caso Pujol. Pero al final de aquellos años, alternaba su buena relación con la entonces ministra de Fomento Ana Pastor con duras críticas a la falta de inversiones del Estado en infraestructuras catalanas, en una estrategia de dar una de cal y otra de arena. Pastor incluso acudió como invitada a la boda del político catalán con su novio desde hacía una década en 2014 -Vila nunca ha ocultado su homosexualidad-. El matrimonio obligadamente civil, pese a que Vila es religioso, fue oficiado por el entonces alcalde de Girona, Carles Puigdemont, pero la relación se acabó un año y medio después.

Vila muestra un gran respeto por Puigdemont, y ha afirmado que "lo único" que le haría desistir de optar a ser el candidato del PDeCat en las elecciones del 21-D sería que quisiese serlo el expresident.

En cambio, ha sido muy crítico con ERC -por no haber preparado las estructuras necesarias para la independencia y por haber hecho a Puigdemont sentirse solo- y con la CUP. Dicha formación criticó que el sustituto de Baiget fuese "el destacado miembro antiCUP del Govern". Como responsable de turismo del Govern, en verano Vila condenó los ataques de la formación juvenil de los anticapitalistas Arran, así como los discursos "turismofóbicos". También afeó hace unas semanas la iniciativa de la ANC y Òmnium Cultural de retirar dinero de los bancos, porque podía perjudicar a la economía, lo que aseguró que había constatado que estaba empezando a pasar por la situación política, frente a las negaciones de la evidencia desde ERC.

Paradójicamente, los orígenes políticos de Vila fueron en ERC, pero en 1999 entró en CDC, ya con fama de tener sus propias ideas al margen del partido en el que militase. En CiU, una de sus discordancias recordadas fue en 2010, cuando aprovechó su libertad de voto para rechazar la prohibición de los toros en Cataluña. Desde entonces le quedó la fama de amante de la fiesta nacional, lo que califica de mito. Sí se reconoce aficionado al senderismo.

Desde 2007 hasta 2012 fue alcalde de Figueres (Girona) y, tras su etapa como conseller de Territorio, pasó a ser responsable de Cultura, lo que también le ha comportado problemas judiciales -en tramitación- por la negativa de la Generalitat a devolver a Aragón las obras de arte religiosas de Sigena ubicadas en Lleida, como ordenan los tribunales.

Para los próximos comicios autonómicos, Vila parece volver a la opción de alternar cal y arena. Defiende la legitimidad de la independencia, pero es reticente a una lista única con los secesionistas, y también habla de centralismo y del concepto etéreo de defensa del autogobierno catalán. En este sentido, reprochó las "amenazas" del discurso del Rey Felipe VI del 3 de octubre.

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