Política

Susanista el que no bote

  • Sánchez no podrá construir un "nuevo PSOE" despreciando a la mitad
Díaz, Sánchez y López. Foto: Reuters

El domingo a medianoche Susana Díaz abandonó Ferraz destrozada. Toda la cadena de errores cometidos en su aspiración por conquistar la secretaria general del partido y erigirse algún día la candidata del PSOE a la presidencia del gobierno se substanció en una sola noche, la más amarga de su carrera política. Su rival interno y más enconado enemigo la derrotaba clamorosamente a pesar de tener a su favor la inmensa mayoría del poder orgánico, intelectual y mediático del partido. A pesar de tenerlo a su favor o, tal vez, por tenerlo a su favor al alimentar el ansia de renovación y el victimismo que presentaba su adversario.

Contra todo pronóstico Pedro Sánchez lograba remontar el vuelo como el Ave Fénix cuando hace tan solo nueve meses era solo cenizas. Una encomiable tenacidad a prueba de bombas y las equivocaciones ajenas le metieron gasolina al motor de su Peugeot que todos creyeron gripado. Nueve meses de guerra cruenta en los que fue adaptando su discurso a medida que las circunstancias le requerían un regate.

Error de cálculo

La gestora pudo convocar el proceso de primarias cuando Sánchez estaba políticamente muerto, no lo hizo entre otros motivos por entender que el tiempo lo iría sumiendo en el olvido. Ese error de cálculo le permitió por contra tomar oxígeno y vender la abstención a Rajoy como una felonía y su destitución en el comité federal de octubre como una maniobra obscura de los poderes fácticos del partido. Discurso simple pero tremendamente eficaz que Susana Díaz no supo contraponer con un relato vencedor. Díaz tenía a su favor el poder orgánico e institucional del PSOE, Sánchez echó mano de la UGT que le prestó estructura y afluencia creciente a sus mítines.

La elección de Pedro Sánchez en circunstancias casi épicas y con una atención mediática digna de unas elecciones generales supone un relanzamiento ciclópeo de su figura política que a buen seguro veremos reflejado en las próximas encuestas que vayan saliendo. Un estado de gracia que será efímero de no saber administrar con más finura y mano izquierda de la que puso en práctica en su anterior etapa como secretario general del PSOE. Ahora cuenta con la ventaja añadida de esta victoria contundente lograda sin apoyos ni tutelas. Ahora no le debe nada a nadie y nadie por tanto tiene autoridad moral alguna para cuestionarle, como hizo de forma inmisericorde la presidenta andaluza tras prestarle su apoyo en las primarias frente a Eduardo Madina. No deberá olvidar sin embargo que la mitad de los militantes no le votó y que son como poco tan socialistas como él.

Su segundo mandato viene marcado por una auténtica enmienda a la totalidad al poder territorial de su partido en el que apenas ha tenido aliados y a los grandes referentes del socialismo contemporáneo. Vuelve a liderar una organización en la que se ha visto rechazado por presidentes autonómicos socialistas como Javier Lambán, Emiliano García Page , Ximo Puig o la propia Susana Díaz y personajes de la dimensión histórica para el partido como Felipe Gonzalez, Jose Luis Rodríguez Zapatero, Alfonso Guerra o José Bono. La tarea es compleja y no le valdrá el 'Manu militari' exhibido en la destitución de Tomás Gómez si de verdad tiene la intención de apostar por coser heridas y cerrar de una vez por todas la crisis interna del partido. La elección del secretario general aunque determinante no es la única batalla que habrá de librar si mantiene la espada en alto.

Esta misma semana habrán de elegirse en cada agrupación los delegados a los congresillos regionales que a su vez habrán de nombrar los delegados al Congreso Federal del 17 de junio. Son unos novecientos nombres que habrán de ratificar a Pedro Sánchez como secretario general, votarán las enmiendas que se presenten a la ponencia marco redactada por la gestora y designarán el nuevo comité ejecutivo del partido. Cuanto mas se aleje Pedro Sánchez de la proporcionalidad en la formación de esa ejecutiva sobre el resultado de las primarias menos creíble será el espíritu integrador manifestado durante el proceso de primarias y corroborado el domingo por la noche en Ferraz.

El Congreso Federal será crucial para encontrar una ruta que de salida en términos reales a la crisis intestina. En él habrán de dilucidarse sus posiciones en el debate territorial y también frente a Podemos que no pierde oportunidad de interferir en el debate. Lo hizo al anunciar la moción de censura sin acompañarle la aritmética y lo remata al no esperar ni 24 horas para ofrecer a Sánchez la retirada de esa moción si el PSOE presenta la suya. Para la formación morada y lejos de la apariencia el resultado del domingo no es una buena noticia. El giro a la izquierda escenificado por Pedro Sánchez penetra en su electorado objetivo en un momento en que ,según los sondeos, los de Pablo Iglesias tienden mas al retroceso que al avance.

El nuevo secretario general de los socialistas dispone en definitiva de una oportunidad de oro de recuperar el tono vital de la marca que encabeza. No podrá construir un "nuevo PSOE" como anunció el domingo por la noche si desprecia a la mitad del partido que no le votó. ¡Unidad, unidad! gritaban dentro y fuera lo militantes que acudieron a Ferraz. Pero algunos abuchearon a los perdedores a su salida de la sede mientras en la sala Ramon Rubén, quienes también apostaban por mantener la inquina, cantaban "susanista el que no bote". Y así el PSOE nunca ganará.

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