Política

Biden pierde cada vez más apoyos: su aprobación popular cae a los niveles de Trump

El presidente de EEUU, Joe Biden. Foto: Reuters.

La polarización política en EEUU no ha cesado en lo que va de siglo, tras aquellos primeros años de unidad en torno al presidente por los atentados del 11 de septiembre de 2001. Pero pocos podían pensar hace ahora año y medio que la valoración popular del calmado Biden caería hasta niveles del incendiario Trump.

Según las encuestas de aprobación del trabajo del presidente que viene haciendo Gallup desde Harry Truman (1945), el actual líder estadounidense va de mal en peor. Así, en el día 454 como inquilino del Despacho Oval, Biden cuenta con una aprobación del 41% tras la caída casi constante desde el pasado verano, a punto de alcanzar el 40% de aprobación que tenía Trump en el mismo momento de su presidencia (464 días).

Cabe reseñar que el punto de partida del magnate republicano era notoriamente más bajo. El primer registro de la presidencia de Trump situaba su aprobación popular en el 44%, por lo que cayó 4 puntos porcentuales en menos de año y medio. Biden, sin embargo, se estrenó con un 57%, retrocediendo 16 puntos en el mismo periodo.

Pero aún más preocupante para los demócratas es en qué colectivos se centra este retroceso. Los datos de Gallup muestran que la aprobación disminuye cuanto más joven es el encuestado, de forma que entre los miembros de la llamada 'Generación Z' (nacidos entre 1997 y 2004) su aprobación se ha desplomado 21 puntos porcentuales, de los 60 a los 39. Entre los millennials (1981-1996) el retroceso es de 19 puntos y entre los pertenecientes a la 'Generación X' (1964-1980) ha menguado en 15 puntos.

En todos los casos, el grueso de la sangría se ha producido entre los meses de septiembre de 2021 y de marzo de 2022. La acelerada y polémica retirada de las tropas de EEUU de Afganistán tras dos décadas de conflicto, el repunte de contagios por coronavirus por la variante ómicron, el fracaso de su agenda legislativa y la creciente inflación de los últimos meses parecen perjudicar la percepción que los estadounidenses adultos tienen de su presidente.

Además, el factor partidista se muestra cada vez más fuerte, como subraya Gallup. La caída de apoyo entre aquellos votantes que se autodenominan independientes es mayor que entre los que se reconocen demócratas (con más expectativas pero que reconocen en menor medida sentirse defraudados) o republicanos (con una menor valoración del presidente desde el inicio).

La cuestión racial

La otra preocupación para los demócratas a nivel de la caída de aprobación es la cuestión racial. El partido del asno lleva décadas intentando erigirse en el partido de las minorías raciales. De nuevo, las grandes caídas parecen tener que ver con las expectativas iniciales: los adultos negros no hispanos han pasado del 87% de aprobación en el inicio de la presidencia al 67% actual, mientras en los hispanos ha pasado del 73% al 52%.

El punto de origen era notablemente superior a la media de la población adulta, y actualmente lo sigue siendo (especialmente entre los afroamericanos), pero los descensos de 20 y 19 puntos porcentuales respectivamente son más que notables.

Elecciones a la vista

Estos retrocesos preocupan a los demócratas, que se enfrentan a las elecciones legislativas de mitad de mandato ('midterms') el próximo mes de noviembre. Se renovará entonces la Cámara de Representantes al completo y un tercio del Senado, así como a los gobernadores de 36 estados. Actualmente, en la Cámara Alta hay un empate a 50 senadores que solo cae del lado de los demócratas por el voto de calidad de Kamala Harris en caso de empate, mientras en la Cámara Baja la ventaja de los demócratas es de 222 a 213.

Las previsiones de las encuestas hasta la fecha ven más probabilidad de que Biden tenga que enfrentarse durante la segunda mitad de su mandato con al menos una cámara republicana, lo que terminaría de frenar las iniciativas presidenciales.

De hecho, cuanto más se acerca la fecha electoral, más improbable es que las reformas que prometió Biden - algunas de las cuales ya han sido tumbadas en el parlamento - puedan salir adelante. El plan de estímulos para paliar los efectos económicos negativos de la pandemia y la ley de infraestructuras, ambas aprobadas en 2021 pero muy por debajo de las propuestas iniciales del presidente, podrían no ser suficientes para conceder una cierta tranquilidad los próximos dos años a Biden.

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